NOTAS

Tenéis este sitio para que podáis resolver entre vosotros las cuestiones que "conviene saber del tema 1". Según me habéis dicho algunos, os ayudaría poder trabajar de modo análogo a Antropología I.

En este otro sitio, podéis resolver lo que corresponde al tema 2.

lunes, 15 de marzo de 2010

Capítulos (1) y 2: la función educativa de la familia

Revisando el capítulo 1 del libro que vamos a comentar he vuelto a caer en la cuenta de lo importante que es, para desarrollar la acción educativa, tener en mente algunas ideas básicas en torno al hombre: su carácter filial, la prematureidad con la que nace, la dificultad intrínseca del olvido de la propia filiación, los primeros aprendizajes, el carácter sistémico de todo lo humano –Polo habla específicamente del carácter psicosomático, etc.-. Me ha resultado interesante recordar la lectura poliana del cuento de Caperucita Roja. La simple lectura de los epígrafes podrá sugeriros lo que más os interese recordar y comentar.

En cuanto al capítulo 2, el que propiamente centrará nuestra atención.
En primer lugar una "sugerencia": convendría hacer comentarios que no "repitieran punto por punto" los comentarios precedentes. También sería interesante que hicierais referencia a más de un epígrafe. Eso os ayudará comprender mejor la unidad argumental de cada capítulo: ¿cuál es la tesis principal de ese epígrafe? ¿Cómo lo argumenta, qué ejemplos la sostienen?

Ahora el capítulo: está lleno de sugerencias "políticamente incorrectas", lo que hace que aventure un diálogo interesante.
1. Relación de los esposos entre sí y de éstos con el hijo.
2. El problema del divorcio y sus efectos en el ámbito educativo
3. La educación de la afectividad y su relación con las virtudes (pilares
de la personalidad madura).
4. Estructura familiar y social (hogar, clan, polis) y su influencia en la
educación.
5. El papel del juego en la acción educativa.
Como son muchos temas, sugiero que hagáis resúmenes del contenido antes de plantear una cuestión o hacer reflexiones personales. En general todos tenemos "ideas bonitas" pero no siempre hemos reflexionado bastante sobre sus fundamentos. Por tanto, el primero que hable de un punto, que ofrezca un breve resumen del epígrafe (y si hace citas literales, que ponga, por favor, la página en la que aparece ese texto). Ánimo... espero vuestros comentarios.

Ah!, y como siempre lo bueno si breve… dos veces bueno.
Un cordial saludo

57 comentarios:

ANA BELEN SORIANO dijo...

ANA BELEN SORIANO CAMPOMANES
MAGISTERIO LENGUA EXTRANJERA

Buenos días a todos y encantada de volvernos a encontrar por estos lares.
He realizado un resumen de este capítulo lo más breve posible, no obstante, prometo ser más breve y tratar sólo un punto o dos la próxima vez.
En este capítulo sobre la función educativa de la familia, el autor comienza afirmando que el fin primario de la unión de los esposos son los hijos, precisamente porque el hombre ante todo es hijo (este tema lo vimos en Antropología I), y también porque el amor de los esposos culmina en el amor de una nueva persona. Justifica también cómo la separación de los esposos y la poligamia dan lugar a un déficit en la educación a los hijos, en el primer caso dando lugar a una conducta inmadura y en el segundo en forma de tristeza.
En el segundo punto Leopoldo Polo nos habla sobre la importancia de educar los afectos, los sentimientos, sobre todo hasta los diez u once años. Si se logra la armonía de los sentimientos, el equilibrio afectivo, luego, cuando la voluntad actúe sobre ellos, se obtendrán las virtudes correspondientes: conviene empezar por la templanza por la fortaleza antes de educarle en la prudencia y en la justicia.
Nos habla también sobre la importancia del diálogo en la familia: ya que la educación primera siempre corresponde a los padres y que la mejor educación familiar es la educación conjunta, conviene afirmar que la estabilidad educativa se logra coeducando juntos los padres a los hijos.
Otro punto tratado es el del hogar como requisito para una estabilidad del matrimonio. Nos habla del peso fundamental de las relaciones desde un punto de vista histórico: el clan es el antecedente de la familia, entre cuyas características destaca la extensión de los vínculos de parentesco. Y a su vez, la polis es una reunión de grandes familias humanas, donde la mujer o el marido se buscan fuera del clan, así es como entran en relación los clanes, elemento de la civilización en los principios de la humanidad.
Leemos también sobre la importancia del valor pedagógico del juego que estriba en que vincula los afectos a la actividad. Factores importantes del juego son: el reto, las reglas, el objetivo, el ensayo de respuesta. El juego educa la afectividad porque mediante el juego se aprende a ganar y a perder, lo que ayuda al niño a ir desarrollando el equilibrio, a tener serenidad, a adaptarse a la vida misma. La función principal del juego es educar el apetito irascible.
Conviene educar en libertad, respetar las inclinaciones del niño, adivinar lo que quiere el hijo.
Por último, en relación a lo relevante que es educar a los niños en la serenidad afectiva, presenta a la madre como característica serenante para el niño: lugar de acogida, lugar seguro, próximo. La madre protege directamente acogiendo en su regazo, lo cual comporta un contacto corpóreo intenso, muy necesario al principio de la vida del niño; y a su vez este regazo ofrece consuelo, algo que se necesita a lo largo de toda la vida, verse refugiado en una situación favorable que aleje de los peligros de cualquier clase.
Con este punto se finaliza el capítulo II del libro. Saludos a todos.

vanessa marugan dijo...

'La función educativa de la familia': para educar a un niño, los padres deben estar unidos en todo y su objetivo debe ser la educación del hijo, de lo contrario será imposible que el niño tenga una buena educación. se le educa en varios aspectos: la afectividad, es decir, los sentimientos (para esto es importante que los padres den ejemplo de normalidad sentimental, se deben educar entre sí. una vez educados los sentimientos se educan las virtudes). es importante que eduquen los dos juntos, lo que proporciona estabilidad. Para la educación es necesario enseñar a jugar, ya que los juegos les ayudarán a desarrollar muchas habilidades para la vida adulta como aprender a perder.
He hecho un resumen del capítulo para empezar este blog, seguro que habrá cosas que me dejo en el camino, pero según os animeis a escribir ya iré añadiendo cosas.

raquel diez vega dijo...

Buenos días:

Para ser breve me voy a centrar en un punto que me llama la atención especialmente “Educar en la libertad”. Resulta complicado educar en la libertad ya que los padres, debe estar muy atentos a lo que les gusta hacer a los hijos y ayudarles a conseguir sus metas “Se ha de evitar el paternalismo posesivo, que es contrario a la actividad de educar en la libertad”. Los padres a menudo intentan dirigir a los hijos hacia una profesión o camino que ellos desean para sí mismos, pero esto es un error ya que, de este modo, impiden que el niño “se haga a si mismo” y desarrolle sus cualidades frente a cualquier otro tipo de profesión que no sea la dirigida por los padres.

Mayte Beltrán dijo...

Hola a todos.
Razón tienes, Consuelo, en que los temas que trata el profesor Polo en este capítulo son políticamente incorrectos, y estoy cansada de discutirlos con mis numerosos amigos que no comparten mis ideas. Pero hay un aspecto que me ha llamado la atención y es en el que me voy a extender: se trata del capítulo 4 de hogar, clan y polis. En resumen, el capítulo habla de que la familia exige hogar y que la casa es importante: pone como ejemplo del mal desarrollo de la memoria en niños que no tienen un hogar estable por falta de continuidad. Para explicar la importancia de la educación conjunta en la familia, habla de la horda, un modo de agrupación social primitivo en la que los miembros varones constituyen pandillas y descuidan el hogar dejando el peso de la educación íntegramente en las mujeres, con lo que los hijos crecen con la carencia paterna y ello queda reflejado en su rendimiento escolar.
Distingue la horda del clan en que ésta última es una organización estable basada en vínculos de sangre y pone como ejemplo que en el Norte de España existen numerosas pandillas de varones que salen a cazar los fines de semana pero “no constituyen una horda porque lo hacen en periodos cortos y son desahogos que no afectan a la familia”. Sin embargo, (y ahí es donde a me chirría) califica como hordas las escapadas que hacen las mujeres para reunirse con otras a jugar a las cartas o ver un desfile de moda y dice textualmente: “constituyen, entonces, grupos de amigas cuyas actividades, muchas veces sin conexión con el hogar, se llevan a cabo fuera, rompiendo, por lo tanto, con la familia e incurriendo en la frivolidad”
Y mis reflexiones son:
¿Por qué las escapadas de los hombres fuera de casa son un “desahogo” y las de las mujeres una “frivolidad”?
¿Es mejor ir a cazar que ver un desfile de moda?
¿Los hombres pueden tomarse un tiempo corto para ellos mismos fuera del ámbito familiar y las mujeres no?
Estoy de acuerdo con el profesor Polo que los padres son, ante todo, padres. Pero ¿sólo padres? O mejor dicho, según se desprende de su razonamiento: ¿las madres debemos ser solo madres?
A mi juicio, su razonamiento no es nada acertado o yo no lo he entendido bien.
Saludos.
Mayte Beltrán

María Crespí (Infantil) dijo...

Buenos días a todos!
Coincido con vosotras en la importancia de la que hablais de educar en libertad.

Destacaría de lo leído las siguientes frases:
- Lo primero que se debe educar en los hijos es la afectividad.
- El valor pedagógico del juego estriba en que vincula los afectos a la actividad.
- Para educar en libertad hay que tratar de adivinar lo que quiere el hijo.

La primera frase hace referencia a algo incluso anterior al nacimiento del niño. Hace referencia al vínculo de apego. Desde la madre, esta relación se viene gestando desde antes del nacimiento. Es el deseo o no de ese niño, proyectos, fantasía, temores… vinculados a su historia personal lo condiciona las características de esa relación madre hijo. Las maneras de sostener al bebé, sonrisas, muecas… son captadas por el niño provocándole sentimientos de bienestar, seguridad y confianza. El vínculo de apego creado por el tacto, olor, mirada, voz… favorecerá su crecimiento en la seguridad y el sentirse valorado e importante en el mundo en que vive.
Sólo desde ahí, podrá el niño abordar el conocimiento y dominio del mundo. Sólo sintiéndose amado podrá establecer relaciones de amor con los demás. Si los padres crean en el un desapego o apego exagerado, la ansiedad, el miedo, la inquietud le impedirán la exploración, el descubrimiento… a fin de cuentas, el aprendizaje.

El juego tiene un gran valor en el desarrollo del aprendizaje. Situaciones como: buscar un objetivo común, espera de turnos, respetar las reglas, aprender a ganar y a perder… Trabajan la empatía, el compañerismo, la frustración, la aceptación, la capacidad de escucha, de espera de acuerdo… que debe ser contenida por los padres, como primeros educadores. Desde ese aprendizaje, si es adecuado, el niño podrá ir construyendo relaciones sociales”adecuadas” con él mismo y con los demás. La relación social es un aprendizaje que uno tiene consigo mismo.

Y terminando, con la última frase que es tremendamente acertada a mi entender. La observación que los niños hacen del entorno, les va a permitir realizar la elección de sus amigos, juegos…Es necesario escuchar para dar lo que el otro quiere y no lo que quiero darle. El poder de dejar elegir, el permitirle equivocarse o fracasar, para luego dotarle de estrategias, será fundamental para el niño lleve a cabo la resolución del problema. Si el adulto respeta, comprende, aporta cariño y escucha, permitirá la libertad de elección del niño. Lo que podemos creer que quiere el niño no tiene por qué coincidir con lo que realmente quiere el niño. El aprendizaje requiere libertad.

Anónimo dijo...

Ana I. Guijarro Prieto

Me voy a centrar en el epígrafe “enseñar a jugar”, la tesis principal de este epígrafe es la siguiente:
La educación familiar es una actividad conjunta que implica la participación tanto del padre como de la madre. Ambos deben de compensarse, pues hay dimensiones humanas que el padre no puede educar y viceversa. Lo cual, hace referencia a la educación de los afectos o pasiones; afectos que están vinculados a la actividad, convirtiéndose así en el valor pedagógico del juego.
El segundo componente del juego a destacar, es que obedece a unas reglas que están incorporadas al mismo funcionamiento del juego. Es por ello de vital importancia cumplirlas, ya que de lo contrario convertiría al juego en una actividad fastidiosa. El cumplir unas reglas mientras se juega, nos lleva a alcanzar unos objetivos, que estan estrechamente vinculados con el ganar.
Otro elemento del juego importante de mencionar es el ensayo de respuesta, el juego es una actividad seria por las reglas que lleva implícitas, por lo que incurrir en una trampa, implicaría dejar de jugar.
El juego infantil es un ensayo, es una actividad de tipo previa que nos va a permitir desarrollar habilidades y probar la propia fuerza. De manera que el hecho de ganar o perder, no tiene una repercusión directa en la vida diaria o cotidiana, sino que nos adapta a ella, pues son muchas las situaciones de la vida en las cuales hay mezcla de ambas cosas. Saber ganar y perder es serial de afectividad firme.
Tal repercusión tiene el juego en la vida del niño, que podríamos decir que seguramente aquellos niños que tienen malos resultados escolares, es por que no toman en cuenta las reglas. Es por ello tan importante, que el niño acceda a la escuela habiendo adquirido una primera formación de reglas, que debe haber recibido a través del juego.

Un saludo a todos.

Ana González Vázquez Lengua Extranjera dijo...

Buenos dias a todos, voy a exponer algunas ideas de los dos primeros capítulos del libro, Ayudar a crecer de Leonardo Polo:
El hombre es un ser que nace débil y necesita que le ayuden a crecer. El nacimiento del hombre es prematuro, hace falta un largo proceso para que el hombre alcance su madurez. La conciencia de filiación es exclusivamente del ser humano; el hombre se define extrictamente como hijo. Es importante destacar que EL HOMBRE ES RADICALMENTE HIJO PERO NO ES RADICALMENTE PADRE. El PADRE por excelencia es DIOS (origen de todo), y esa condición de padre que tiene Dios, no la tiene el hombre por que el ser humano es creado y como tal es hijo.El hombre tiene que preocuparse de sus hijos y no abandonarles. El renunciar a la paternidad es una conducta completamente contraria a la condición del ser humano.
Hay que destacar también la importancia del lenguaje. Es la técnica más importante del ser humano. Del capítulo 2: La función educativa de la familia, destacaré varios puntos: El fin primario del matrimonio es la procreación, crianza y educación. El hombre puede ser padre sólo con la colaboración de Dios. El alma, la dimensión espiritual del hombre, es creada por Dios. Por amor al hijo hay que educarlo y hay que corregirle.Es fundamental que el amor al hijo nunca vaya en contra del amor de los esposos. Lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos. Los afectos se educan sobre todo en la niñez, hasta los diez u once años. En la adolescencia se suelen producir crisis afectivas, y son los padres quienes tienen que colaborar para que sus hijos las resuelvan. Los padres mal educados no pueden educar bien a sus hijos, por lo tanto la educación de los padres debe aumentar mejorando la convivencia. Los padres no deben educar por separados, se tienen que complementar y colaborar mutuamente. La familia exige un hogar por eso es importante la casa. La estabilidad de la casa no asegura la estabilidad del matrimonio, pero sin hogar si se ve afectada la estabilidad del matrimonio. Por último destacar la importancia del juego; el padre puede enseñar al hijo a jugar. En el juego hay reglas y objetivos. El juego educa la afectividad siempre y cuando se juegue bien; mediante el juego se aprende a ganar y a perder. Por lo tanto la vida también se puede tomar como un juego, aceptar las normas de conducta es un reto para uno y resuta muy grato. Medienta el juego se enseña a ganar y a perder. Un hombre fuerte es el que sabe ganar y también sabe perder y por lo tanto tiene bien educada su afectividad y sus sentimientos. Un saludo a todos.

Beatriz López Marcos dijo...

Hola de nuevo un año después:
Voy a comenzar haciendo un pequeño esquema de las ideas que me han parecido más interesantes de la introducción y del capítulo 1:
-El hombre es un ser de proyectos porque él es un proyecto. El desarrollo de ese proyecto pasa por la familia y por la buena educación.
-No sólo hay enseñanza sino formación.
-El hombre es radicalmente hijo y el Padre por excelencia es Dios y esa condición de Padre que tiene Dios, Origen de todo, no la tiene el hombre.
-La educación en la familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva, lo cual es requisito indispensable para que se desplieguen las grandes facultades espirituales: la inteligencia y la voluntad. La ausencia de este equilibrio conllevará dificultades en el aprendizaje y desequilibrios afectivos.
-La vida humana es un encargo. Es algo que el Padre ha puesto en manos de cada uno. El hombre es un ser que nace débil pero que es capaz de crecer.
-Educar es ayudar a crecer. El hombre sigue creciendo después de nacer. Para lograr ese crecimiento ha de intervenir el propio sujeto aprendiendo; interviene ya el espíritu. Existen dos tipos de crecimiento: el orgánico y el producido por la adquisición de hábitos. Pero no se puede crecer sin ayuda. Un hombre aislado de los otros seres humanos no crece.
En la medida en que un ser construye instrumentos disminuye su necesidad de adaptación al ambiente: construye un mundo propio. La vida del hombre sin técnica no es comprensible. La técnica es inherente a la esencia humana. El lenguaje es la técnica más importante del ser humano. La técnica humana se enseña y se aprende.
-El hombre tiene que aprender desde su desnudez primaria. El niño por el contrario tiene que madurar en todo su organismo.

Me remito a una idea que vimos el año pasado: El que entiende que es hijo y lo acepta puede vivir con la seguridad de que todo es un don, que todo le es dado, que no tiene nada que temer porque hay alguien que vela por él. Creo que no me equivoco al afirmar que la raíz de todos los problemas que hay en el mundo: guerras, depresiones, angustias, tristezas, etc., radican en el rechazo o en la ignorancia del sentido de nuestra vida, en el rechazo de nuestro carácter filial. El hombre no acepta ser hijo y esto le hace no saber adónde dirigir su mirada. Anda perdido por el mundo, dando bandazos, porque quiere ser feliz pero no sabe cómo lograrlo.
El que ha creado al hombre, el Origen de todo, el radicalmente Padre sabe lo que es bueno para el hombre precisamente por eso, porque lo ha creado. El hombre no puede ser feliz si no acepta que tiene un Padre, porque es en Éste en donde está la felicidad que tanto ansía.

Consuelo Martínez Priego dijo...

En primer lugar quisiera saludar a los participantes: es un gusto volver a leeros.
Como en general creo que todo es bastante claro, tan sólo voy a aludir al comentario de Mayte Beltrán, en el que pone de manifiesto cierta "asimetría" entre el trato al varón y a la mujer en sus funciones. La verdad es que considero que Polo acierta casi siempre... pero en ese punto te doy completamente la razón.
Por tanto, no puedo argumentar mucho más: entiendo que entre "desahogo" y "frivolidad", hay un paso y más bien diría que en ambos casos puede haber una fuerte dosis de frivolidad y tal vez un cierto desahogo.
Y si, es cierto, toca muchos puntos políticamente incorrectos, pero creo que obvios. En todo caso, si alguien no lo ve claro... puede intentar aportar argumentos.
Un cordial saludo a todos

alicia cordovilla santiuste dijo...

ALICIA CORDOVILLA SANTIUSTE (INFANTIL)

Hola a todos, aunque con retraso intentaré hacer un pequeño resumen de algunos de los aspectos del tema.

El fin del matrimonio sería la generación, la crianza y la educación de los hijos. Del amor de los esposos surge el hijo y el amor al hijo. El hijo como prolongación del amor entre el hombre y la mujer.
Hijo que es tanto de la madre, como del padre, y que necesita de ambos para ser educado. La educación más completa es aquella que dispone de los dos y que es realizada en un entorno de amor.
Cuando existe una ruptura entre el amor de los padres esto influye en la educación de los hijos. El hijo sufre un déficit educativo, experimenta tristeza. Tristeza al ver la desunión de ambos padres, al comprobar la desaparición del amor de sus progenitores, ese amor por el que él ha sido creado.
Esta situación puede provocar, en mayor o menor medida situaciones de desestabilización en los hijos y problemas en su desarrollo.
La mejor educación familiar es la educación conjunta. En la que las funciones educativas del padre y la madre se complementen y en la que exista colaboración y diálogo.
Tengo que reconocer que en algunos aspectos de la lectura me ha resultado “complicado” sentirme identificada con la imagen que como mujer el autor nos da dentro de la educación.
Me identifico con la aportación que realiza la compañera respecto a las hordas femeninas, que por otro lado no son un reflejo de la mayoría de las mujeres-madres-educadoras. Por otro lado cuando pone el ejemplo del padre que impone el castigo y la madre que “a escondidas” lo levanta, o cuando habla del diálogo en la pareja (en un par de ejemplos), me da la sensación que la imagen de la mujer/madre queda algo desvalorizada.

alicia cordovilla santiuste dijo...

ALICIA CORDOVILLA SANTIUSTE (INFANTIL)
Como nuevo comentario, me ha resultado muy interesante la descripción que realiza L. Polo sobre los aspectos educativos del juego:
- El juego tiene un factor importante que es el reto: ensayar las fuerzas en competición.
- El juego obedece a reglas: no es posible un juego sin reglas.
- Necesita tener marcado un objetivo.
- Otro elemento es el ensayo de respuesta: El juego sirve para probar fuerzas y desarrollar habilidades.
- Educa la afectividad, siempre que se juegue bien. En él se enseña a ganar y a perder. Saber ganar y perder es señal de afectividad firme. Saber ganar y perder permite en el futuro afrontar el peligro y el fracaso con fortaleza.

Antonia Jiménez Ramírez dijo...

ANTONIA JIMÉNEZ RAMÍREZ

Buenos días.

Son interesantes las preguntas que ha hecho Mayte Beltrán. Después de la lectura de ese apartado puedo dejar mi opinión al respecto. Polo habla del pandillaje en España, para diferenciarlo del pandillaje que existe entre los negros americanos. Los primeros sólo lo utilizan durante un breve período de tiempo (un fin de semana), pero los segundos lo utilizan todos los días como medio de distracción de la vida familiar. A esto último se le conoce como horda. El problema que se ha detectado, es que cuando habla de las mujeres sólo utiliza el término horda, dejando a un lado el pandillaje femenino de fin de semana. Puede que aquí esté la diferencia que nos lleva a la confusión. La verdad es que no queda muy claro este punto, pero no disponemos de Polo para poder preguntárselo y aclarar nuestras dudas.

Después de leer ambos capítulos, me he decidido a comentar el apartado número siete del segundo capítulo: Educar en la serenidad. Es uno de los puntos que aún no se han tratado en las opiniones.

Polo argumenta, que para educar bien a un hijo ambos padres deben complementarse. Unirse en la educación ya que por separado sería imposible al tener cada uno unas funciones diferentes.
En el caso de la mujer su rol corresponde a la educación de la serenidad. En el caso de los hombres su misión es la de educar en el juego.
Aunque se haga esta diferencia, no quiere decir que las mujeres no sepan enseñar a sus hijos a jugar. El problema que puede existir es que en vez de jugar para competir, como enseñan los hombres a sus hijos, lo hacen más bien para entretener.
El padre también podría enseñar al hijo la serenidad, pero la madre es un lugar de acogida, un lugar seguro al que los niños pueden acudir acogiéndose en su regazo. El regazo femenino es muy importante para el niño, porque en ese lugar busca el contacto corpóreo y la acogida. Ambos muy importantes al principio de su vida. En el regazo también busca un lugar de refugio y el consuelo para alejarse de los peligros.
Por último Polo nos deja un consejo bastante interesante que, al menos a mí, me ha hecho pensar en que muchas veces estamos equivocados en como afrontar nuestros problemas: "Aquél que no sabe acudir al consuelo cuando lo necesita es precisamente un desconsolado, un ser entristecido, que se inhibe o sucumbe a la dureza de existir".

Beatriz López Marcos dijo...

Algunas ideas interesantes del capítulo 2 son las siguientes:
El fin primario del matrimonio es la procreación, la crianza y la educación.
El matrimonio tiene como fin al hijo, porque en él culmina, por así decirlo, el sentido unitivo del amor de los padres. Los padres reconocen su mutuo y propio amor en el hijo; el hijo es obra común. El amor de los esposos culmina en el amor de una nueva persona.
La educación del hijo ante todo corresponde a los padres. Se educa mejor cuando el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos. Si la desunión entre los padres se produjera, la función educativa no podría llevarse a cabo. Para una buena educación, por amor al hijo hay que educarlo, hay que corregirle. Pero el amor al hijo nunca puede ir en contra del amor de los esposos.
La educación en la familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva. Esto es un requisito indispensable para el despliegue de las facultades espirituales (inteligencia y voluntad) y para evitar problemas de aprendizaje y desequilibrios afectivos.
Los esposos se pueden educar entre sí y educarse para educar. Debe existir coordinación entre las medidas educativas del padre y las de la madre.
Hay que educar las pasiones, los afectos o sentimientos y, a partir de ahí, cultivar las virtudes. La educación de los afectos o sentimientos prepara para la educación en las virtudes.
Otro de los aspectos de la relación esponsal: las riñas que, unas veces son un problema de incompatibilidad de caracteres y otras, desavenencias de convivencia.
La mejor educación familiar es la educación conjunta. Como educadores ni el padre ni la madre son suficientes por separado. Sus funciones educativas no son exactamente las mismas.
La familia requiere estabilidad, y la estabilidad se logra con la convivencia del esposo y de la esposa. La estabilidad educativa, en consecuencia, se logra coeducando juntos los padres a los hijos.
La horda y la familia son incompatibles. La horda es, más bien, un modo de actuar propio de los monos.
Hay dimensiones humanas que la mujer no puede educar, y hay otras que el hombre tampoco puede o sabe educar. El padre puede enseñar al hijo a jugar. El juego tiene entre sus componentes un factor muy importante que es el reto. Eso es propiamente un elemento masculino. Mediante el juego se aprende a ganar y a perder. Hay que enseñar al niño a saber ganar y perder.
Los hijos no son para los padres, sino los padres para los hijos.
Para educar en la libertad hay que tratar de adivinar lo que quiere el hijo.
Un hombre fuerte es el que tiene bien educada su afectividad y sus sentimientos.
Sobre ellas quería comentar varias cosas:
Los esposos también se pueden educar entre sí. A veces nos equivocamos y necesitamos que el otro nos haga ver que no tenemos razón o que no estamos haciendo bien algo. Pero esto no puede ser motivo de riña. Los esposos han de hablar entre sí, han de dialogar e intentar ponerse en el lugar del otro, han de querer y buscar el bien del otro. ¡Cuántas separaciones se evitarían si se pensase un poco más en el otro y menos en uno mismo!
He destacado una frase sobre las hordas y los monos porque esto es lo que pasa hoy en día o, más bien, lo que algunos quieren conseguir: hacer que seamos como monos. Se pretende hacer desaparecer a la familia como tal y hacernos ciudadanos, que todos nos respetemos y pensemos igual. Me pone los pelos de punta una canción de Los lunnis que dice: “Nacemos libres, nacemos iguales, los mismos derechos universales”…..Me hace una gracia esta canción…especialmente porque es una canción vacía de contenido, muy hipócrita, cuando hace unos días se les ha negado a miles y miles de seres humanos la existencia, dándoles a niñas de 15 años la posibilidad de, no interrumpir (qué forma tan peculiar de llamarlo), sino de acabar con el embarazo…Es una vergüenza. ¿Todos iguales? ¿Pero seguro que todos? Perdonen pero no. Esto me demuestra que hay muchos “monos” pero yo no soy uno de ellos.

Beatriz López Marcos dijo...

Sobre el juego, recuerdo una conversación que tuve un día, hace ya un año al menos, delante de mi hija de casi tres años y otro niño con su madre. Recuerdo que les dije: ¡Vamos a hacer una carrera! Y la madre del niño dijo en alto mirando a su hijo: X es un campeón. Yo me hice la loca ante tal comentario delante de mi hija. Pero la madre repitió: X siempre gana. Me dieron ganas de contestarle pero sentí que no tenía que darle una lección. Le habría dicho: Lo importante no es ganar o perder. Lo importante es el esfuerzo que uno pone en conseguir lo que quiere. Incluso es bueno, en ocasiones, perder. Es educativo. Por eso es tan importante aprender a educar. Porque educar es ayudar a crecer y si no educamos bien, ¿qué consecuencias tendrá en el futuro lo que hayamos hecho? Tenemos un encargo que cumplir y, de cómo cumplamos ese encargo, dependerá en gran parte la vida futura de nuestros hijos

Consuelo Martínez Priego dijo...

Buenas tardes,
entiendo que, al margen de los ejemplos más o menos acertados, y de la imagen de la mujer que reflejan, el fondo es que tanto el padre como la madre poseen papeles específicos y complementarios, pero no intecambiables. Entiendo que es un asunto no fácil si se mira la propaganda habitual, pero obvio si se atiende a la vida ordinaria, a la relación de una madre y un padre con sus hijos... En todo caso, sobre la maternidad y la paternidad -sobre el ser varón o mujer correlativamente- escribí algo aquí. Por si a alguien le enteresa...
Nada más por hoy.
Un cordial saludo

Raquel Chacón Chavarría (E.Infantil) dijo...

Me gustaría destacar las siguientes ideas claves extraídas del primer epígrafe: relación de los esposos entre sí y con el hijo:
El hijo, al ser fruto tanto del padre como de la madre, debe ser educado por ambos, teniendo en cuenta, que en esta educación, si hay varios hijos, estos se educan entre ellos. Así podemos ver que “el fin del matrimonio es la generación, crianza y educación de los hijos” y que la mejor forma de educar al hijo se da cuando “el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos.” Con lo que tenemos que tener en cuenta que la relación entre los esposos debe estar unida a la educación del hijo, de este modo, un divorcio traería como consecuencia el déficit educativo del hijo.
Relacionando este epígrafe con el segundo: La educación de la afectividad, vemos que es muy importante la relación de los hijos con sus padres y de los esposos entre sí, ya que a estos les corresponde adecuar los sentimientos, afectos, de sus hijos. Así unos padres que presenten una normalidad emocional estarán potenciando el aprendizaje de sus hijos, teniendo siempre en cuenta que debe haber un equilibrio entre las medidas educativas de los padres, para que de este modo se de el equilibrio emocional.

Teresa Aguirre dijo...

Hola, soy Teresa Aguirre (Educación Primaria).Tengo seis hijos, por lo que todo lo que se expone en este capítulo me resulta familiar, y coincido con el autor en casi todo. Sin embargo, en el apartado de “educar en libertad” afirma que para ello hay que tratar de adivinar lo que quiere el hijo. Lo siento pero no estoy de acuerdo. Creo que la clave del éxito en educación está en la exigencia, siempre desde el cariño. Es verdad que los padres muchas veces intuimos lo que quieren nuestros hijos, pero no porque tratemos de adivinarlo, sino porque hablamos con ellos, les preguntamos cómo están, estamos pendientes,…Así sabemos lo que quiere y podemos aconsejarle.

Barbara Marina dijo...

Est´´a claro que la complementariedad del padre y la madre a la hora de educar a los hijos es fundamental. El ser humano necesita un modelo masculino y otro femenino para poder desarrollarse en todas sus facetas. Este verano leí un libro que os recomiendo vivamente: “Padres fuertes: hijas felices”. En este libro se ve claramente lo importante que es para una mujer la figura paterna, la seguridad que le aporta, el papel que desempeña a la hora de educar los sentimientos, el modelo que va a tener a la hora de escoger a su futuro marido… Una madre le aporta otro tipo de seguridad, otra forma de entender la vida, porque hombre y mujer ven la vida de distinta manera, aunque los dos miren en la misma dirección, porque afortunadamente, son distintos. Digo afortunadamente, porque lo distinto enriquece: si podemos enseñar al niño dos idiomas, inculcarle varios deportes, ¿por que le vamos a empobrecer, negándoselo? Apoyemos a la familia, al matrimonio, digámosle a la sociedad que basta ya de lucha de sexos (¡tan pasada de moda!), que nos gusta la diferencia de lo masculino y lo femenino, que ambos se enriquecen cuando persiguen el mismo fin (en este caso la felicidad del hijo).
Y que no se puede negar el hecho de que la forma ideal de criar y educar a un hijo es en una familia estructurada: es decir la formada por un hombre y una mujer en un contexto de estabilidad.
Buenas noches y buena suerte,
Bárbara Marina
2º Educación Infantil

RAÚL NOTARIO dijo...

Buenas tardes
Capítulo I:
Quería hacer un resumen de las anotaciones que me han parecido más interesantes de los capítulos I y II. Repasando Antropología dice que no hay solo enseñanza sino formación, es decir, ayudar al ser humano. Tomas Almira recoge que educar es ayudar a crecer. Ante todo el ser humano es hijo, se define como hijo y tiene como característica un nacer débil. El nacimiento del hijo es tan prematuro que no basta con alimentar, hay que alimentar, educar y cuidar en familia al niño.
El hombre es un animal técnico. El hombre se lo debe todo a si mismo, ya que es hijo y puede ser padre, procrear.
Estudio sistémico: Hay elementos de la esencia humana relacionados y constituyen una realidad compleja. También los animales son sistémicos pero la esencia del hombre lo es mucho más. La diferencia entre un sistema vivo y una realidad mecánica está en que en el viviente todas sus partes funcionan juntas, mientras en la maquina por partes. Un sistema vivo no puede funcionar por partes puesto que en el todo influye.
En cuanto a la evolución como proceso temporal, un animal no tiene biografía y el hombre sí. La información intragenética en la evolución es la que explica el porqué de los cambios en el ser vivo y esos cambios son coherentes y están relacionados. Este planteamiento es aplicable para el ser humano aunque cabe decir que el ser humano es un ser inadaptado por naturaleza (no estamos preparados para el frio por ejemplo) y a la vez se adapta a todo, ya que hay seres humanos en todas las partes del globo (debido a la razón y a la técnica). Lo más importante para la configuración del mundo humano han sido el bipedismo que libero las manos y el lenguaje.
Capítulo II:
La educación es el tercer aspecto del fin primero del matrimonio, que es procrear. Otro fin es el amor entre esposos. En cuanto a fin es más importante el hijo que el amor. Donde culmina esa relación de los padres con los hijos es en la educación. Si hay solidaridad entre el amor mutuo y el amor al hijo y la educación está en la línea del amor al hijo entonces estaremos educando bien la afectividad. La educación en familia es indispensable para la normalidad afectiva. Para ello también es necesaria la familia que a su vez exige un hogar para vivir.
Enseñar a jugar y educar en la libertad se hace a través del juego, hay que intentar descubrir que le gusta al niño, que le motiva para encaminarle en esa dirección.
Gracias
Un saludo

Anónimo dijo...

Buenas tardes a todos , he leído este capítulo y he hecho un resumen de lo que he considerado más importante, espero no extenderme demasiado.
En el primer apartado de este capítulo, habla del matrimonio y cómo lo más importante de este, son los hijos, esto significa crear una persona nueva, y como los padres están al servicio de los hijos, esto se explica porque el hombre es más propiamente hijo que padre. El fin primario del matrimonio es la procreación, después la crianza y por último la educación, esta última es un deber y un derecho de los padres. El autor dice que cuando hay desunión entre los padres, la función educativa no se puede llevar a cabo, ya que el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos. Es muy importante que los padres se pongan de acuerdo en cómo educar a sus hijos y como los esposos se pueden educar entre sí y educarse para educar.
En el segundo apartado, habla de lo importante que es educar a nuestros hijos con afecto, para así educarles en la inteligencia y la voluntad, una persona que no ha recibido afecto tendrá dificultades en el crecimiento de su aprendizaje y en otras dimensiones. Si educamos a nuestros hijos en los afectos o sentimientos, les estaremos educando en las virtudes.
Habla también de la importancia del hogar y como las familias necesitan este, ya que sin él la estabilidad del matrimonio se vería afectada, y por tanto también la educación de los hijos, aunque es importante destacar que el hogar no asegura la estabilidad del matrimonio. Es importante educar a los hijos en la libertad, y esto se consigue sabiendo lo que le gusta.

Encarna Hernando Morgado. E. Primaria dijo...

Hola, soy Encarna lo cierto es que estoy deacuerdo en muchas cosas del capítulo y en otras no, la verdad. Es esencial para los niños, que sean los padres los encargados de la educación de sus hijos y que además esta tarea se realize de manera conjunta, y es importante que los padres se pongan deacuerdo a la hora hacerlo, ya que al niño se le puede confundir. También soy de la opinión de que la desunión entre los padres hace que la función educativa no se pueda llevar a cabo de manera tan eficaz, pero también soy de la opinión que a veces, si el amor entre ellos no existe, tampoco pueden ayudarle mucho. Es fundamental que los padres se lleven bien, pero a veces la separación es la única solución, habrá que seguir queriéndole y educándole. Totalmente deacuerdo con que lo primero que hay que educar son los afectos, los sentimientos, ya que el equilibrio afectivo nos hace felices y felices aprendemos más y mejor. Entiendo también y comparto, que los niños que viven en situaciones socialmente desfavorables pueden tener problemas educativos, lo que ya no estoy tan deacuerdo es que estos niños sean de familias de raza negra o hispanoamericanas, supongo que habrá de todo. Comparto también las opiniones de alguna de mis compañeras sobre las hordas femeninas y masculinas. Sobre el capitulo 5, Enseñar a jugar, me ha parecido interesante, el hecho de enseñar las reglas del juego va a permitir al niño educar su afectividad, yo comparto esta opinión, lo que ya no estoy deacuerdo es con el hecho de que tenga que ser el hombre el que enseñe estas reglas ya que el reto es un componente masculino, bueno pues opino que dependerá de como sea la madre y el padre, como anteriormente he dicho, habrá de todo, y habrá mujeres que puedan enseñarlo también. Muy importante la frase: Se ha de evitar el paternalismo posesivo, que es contrario a la actividad de educar en la libertad. Yo no puedo estar más deacuerdo. Enseñar a perder y a ganar también es fundamental, yo me he encontrado con muchos niños que cuando pierden lo pasan realmente mal, y muchos también que cuando ganan piensan que son superiores, por esa razón saber ganar y perder, nos va a ayudar a divertirnos más jugando. Por último, comentaré el capítulo de Educar en la serenidad, parece que la madre tiene una característica serenante para el niño, bueno pues, yo opino, que también puede haber padres que tengan esta característica, y también habrá padres que acogan a sus hijos en su regazo, ¿por qué no?. Un saludo a todos y todas. Encarna Hernando (E. Primaria)

Anónimo dijo...

¡Hola, a todos! Buenas tardes, después de haber leído los capítulos uno y dos, me centraré en el comentario de los epígrafes uno, dos y tres.
Lo primero y más importante que considero mencionar es el respeto que debe haber entre las personas en general, para posteriormente explicar el respeto entre la pareja y dentro del matrimonio. Personalmente creo en el matrimonio y en la unión de dos personas, que comparten todo, se respetan y se aman, creo que efectivamente, como el autor señala, el nacimiento de un hijo es el fruto del amor entre dos personas y si esas dos personas se aman tanto como para dar la vida a un ser, el amor que se sienta hacia éste es indescriptible. Debido a ese profundo amor que se siente hacia el hijo sentimos esa necesidad de educarle y por supuesto la primera educación que debe recibir el niño es la de casa y posteriormente la de las escuelas. El ambiente familiar es fundamental para la educación del niño, por ello he considerado muy importante comenzar mi comentario hablando del respeto, ya que en casa debe existir ese ambiente de respeto y amor del que el niño aprenderá, pero no sólo debe existir amor hacia el niño, como se destaca en el capítulo 2, los padres deben mostrar amor entre ellos, ya que muchas veces con el nacimiento del niño se deja a un lado la pareja lo cual puede resultar en cierto modo lógico ya que quien reclama más atención es el niño, pero no se debe permitir que sea así, siempre puede más el amor al hijo que a la pareja pero precisamente por ese amor al hijo hay que amar y respetar a la pareja.
Otra de las cosas que se menciona en el epígrafe 2 es la educación de los sentimientos, y que el amor entre los esposos dará lugar a una educación en la normalidad afectiva, la cual tiene suma importancia ya que si no existe una educación equilibrada de los sentimientos se producirán posteriores dificultades en el crecimiento y aprendizaje.
Otra de las cosas importantes en la familia debe ser el diálogo, ya que lo que se debe evitar es confundir al niño por una falta de diálogo entre los padres, lo primero es el diálogo entre éstos para llegar a acuerdos en la educación del niño evitando así contradecirse y dar lugar a conflictos como por ejemplo que la madre le exija algo al niño y el padre no, creando en el niño confusión.

Anónimo dijo...

COVADONGA GUTIERREZ GOMEZ ed. Primaria titulados
El fin primario de la unión de los esposos son los hijos. Cualquier cosa que provoque la separación de los padres influye negativamente en los hijos, en mi opinión simplemente el hecho de que estén tristes les afecta más de lo que creemos.
Respecto al tema de educar los sentimientos, los afectos etc... os recomiendo el libro de educar los sentimientos de Alfonso Aguiló, algunos ya lo habréis leído porque se estudia en Orientación Familiar. Debemos lograr la armonía, el equilibrio afectivo.
También nos habla de que debemos dialogar, creo que tiene toda la razón, una familia debe luchar por estar siempre unida, para ello creo que una de las claves fundamentales es el diálogo, sin diálogo las cosas se deterioran, se puede llegar a hacer una montaña de un granito de arena... debemos educar a los hijos de muchas maneras, pero una muy buena para educar los sentimientos es el juego, en el juego se trabajan muchas cosas, normas, turnos, etc... tenemos que pensar en todo momento que los niños nos imitan en todo, somos su ejemplo a seguir, por eso nos tienen que ver tranquilos, serenos, cariñosos, pacientes...está demostrado que si una madre está estresada y lo demuestra continuamente sin paciencia, con nerviosismo, prisas, el niño será un niño estresado.
Creo que sobre estos 2 capítulos se podrían decir mil cosas más. Pero los más importante me parece es que tenemos que seguir creyendo y apoyando a la familia estructurada, se necesita una parte femenina y otra masculina para que se complementen.
Muchas gracias

Anónimo dijo...

ROCIO ROYO MEDINA TITULADA LE

Siguiendo el esquema
1. Relación de los esposos entre sí y de éstos con el hijo.
Es más importante el hijo que el amor por eso, los padres se subordinan al hijo, puesto que están finalizados por el hijo en cuanto persona, y no sólo finalizados por la procreación de la especie. Aunque siempre hay que decir que los hijos son el fruto del amor .
2. El problema del divorcio y sus efectos en el ámbito educativo La vinculación amorosa entre los esposos debe de ser sólida para que no se llegue a un divorcio. El divorcio da lugar a la sucesiva poligamia, y la educación, por tanto, es difícil. En el caso del divorcio, el niño experimenta el déficit educativo (consecuencia de la desaparición del vínculo del amor entre los esposos) en forma de tristeza. Como el niño quiere a su padre y a su madre la desaparición del amor entre sus padres le duele mucho e incluso les puede producir “traumas”

Anónimo dijo...

ROCIO ROYO MEDINA LE
5. El papel del juego en la acción educativa. La educación familiar bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre y es complementaria porque hay dimensiones humanas que la mujer no puede educar, y hay otras que el hombre tampoco puede o sabe educar. Esto va referido a la educación de los afectos o pasiones, que es lo primero. El padre puede enseñar al hijo a jugar. El valor pedagógico del juego estriba en que vincula los afectos a la actividad. El segundo componente del juego es que obedece a reglas. Un juego sin reglas es imposible. Tampoco existe un juego sin objetivo. El objetivo tiene mucho que ver con el ganar. Otro elemento del juego es el ensayo de respuesta. El juego es serio por la regla. Incurrir en trampas en un juego significa dejar de jugar. El juego sirve para probar la propia fuerza, de manera que en los juegos se desarrollan asimismo habilidades. El juego educa la afectividad siempre y cuando se juegue bien, porque mediante el juego se aprende a ganar y a perder. Hay que enseñar al niño a saber ganar y perder para que así se adapte a la vida, la cual es una mezcla de ambas cosas. La vida también se puede tomar como un juego aceptar las normas de conducta como un reto para uno y que resulta muy grato. Ello contribuye a la adquisición de virtudes.

Anónimo dijo...

ROCIO ROYO MEDINA LE
3. La educación de la afectividad y su relación con las virtudes Si hay solidaridad entre el amor mutuo y el amor al hijo la educación en la familia es fundamentalmente una educación en la normalidad afectiva. Lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos. Los afectos se educan sobre todo en la niñez, hasta los diez u once años En el ser humano el equilibrio afectivo es un requisito indispensable para que se desplieguen las grandes facultades espirituales: la inteligencia y la voluntad. Si no existe ese equilibrio afectivo, se producen dificultades en el desarrollo del aprendizaje y en otras dimensiones de la educación. Se deben educar los hábitos, promover hábitos buenos o virtudes en el hombre, aunque eso viene a partir de la normalidad sentimental. Pero antes de la creación de hábitos, lo que se debe educar son los sentimientos. Hay que educar las pasiones, los afectos o sentimientos. Pero a partir de ahí, al niño hay que criarlo desde el punto de vista de las virtudes. Conviene empezar por la templanza y por la fortaleza antes de educarle en la prudencia y en la justicia, lo cual es recomendable relegarlo para un poco después. La educación del niño en las virtudes es indirecta porque: se trata de que tenga normalizados los sentimientos. Si se logra la armonía de los sentimientos cuando la voluntad actúe sobre ellos, se obtendrán las virtudes correspondientes. La educación de los afectos o sentimientos tiene el sentido de preparar para la educación de las virtudes.
4. Estructura familiar y social (hogar, clan, polis) y su influencia en la
educación. La mejor educación familiar es la educación conjunta. Como educadores ni el padre ni la madre son suficientes por separado. Sus funciones educativas no son exactamente las mismas. Una mujer no educa lo mismo a un hijo que un hombre y tienen que complementarse, que colaborar mutuamente. La educación primera siempre corresponde a los padres.
La familia exige hogar. Es importante la casa. La estabilidad de la casa no asegura la estabilidad del matrimonio, pero sin hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada.
A la familia actual se le suele llamar la pequeña familia y, aunque el matrimonio es el núcleo de la familia, conviene entenderla de una manera más extensa. Los tíos, los primos, abuelos, etc., también son familia, por lo tanto, se debe tener y mantener el sentido de las relaciones de parentesco y tratar de intensificarlas. Los antepasados lo son de un clan, de una gran familia. Eso tiene una gran importancia por otra razón el incesto, cuya abolición es la institución humana más antigua que existe. Evitar el incesto es de derecho natural. Se pasa del clan o etnia, a la polis.
La polis es una reunión de grandes familias humanas, donde la mujer o el marido se buscan fuera del clan. Así es como entran en relación los clanes, lo cual es otro elemento de la civilización en la infancia de la humanidad. De esta manera la humanidad va realizando el dominio práctico de la tierra, la misión que Dios le dio a Adán. Trabajar es la civilización.

gloria dijo...

GLORIA GEMA SÁNCHEZ RODRÍGUEZ
TITULADA LENGUAS EXTRANJERAS

LA FUNCIÓN EDUCATIVA DE LA FAMILIA
Hola a tod@s!Tras haber leido este capítulo voy a hacer un resumen de los aspectos que considero más importantes:
Los fines principales del matrimonio son: el amor y tener hijos.
El matrimonio (hombre y mujer) dan cuerpo al hijo y Dios le da el alma.

Pero, a pesar de que el fin del matrimonio es el hijo, éste no puede cegar a la pareja. No hay que olvidar que el hijo es fruto del amor del matrimonio.
El matrimonio tiene la responsabilidad de cuidarlo, de educarlo y de proporcionarle afectividad.
Una buena convivencia entre los padres es necesario para que se de una buena educación, ya que la mejor educación familiar es la educación conjunta (padre y madre).

De manera personal, quiero decir, que estoy de acuerdo con la visión que da Leonardo Polo sobre el matrimonio y la familia, ya que es la visión ideal. Aunque luego vemos en la realidad que hay muchas variables que influyen para que esto no sea así. Deberíamos esforzarnos todos para crear un modelo de familia similar al que propone Leonardo Polo.

Consuelo Martínez Priego dijo...

Carina, es importante que pongas tus apellidos; en caso contrario no podré contabilizar tu intervención. Escribe otro comentario indicando tan sólo tu nombre y apellidos.
Gracias

Consuelo Martínez Priego dijo...

Buenas tardes,
Estoy de acuerdo con vosotros -y con Polo- en la importancia del amor este los padres para el bien de los hijos. Pero también es obvio que, por el bien de los hijos, en ocasiones es mejor la separación. Cosa bien distinta es la "poligamia", los posibles "nuevos matrimonios". Creo que es una dificultad añadida para los niños. De hecho, es muy distinto asumir el fallecimiento de un padre o una madre, y la ruptura y generación de nuevas "parejas".

Encarna Hernado, Polo cita estudios relativos a grupos de población con estructuras familiares análogas y con resultados académicos y condiciones de aprendizaje semajantes. Hace dos semanas estuve en una interesantísima conferencia y comentarios estudios muy parecidos a estos que cita Polo, tremendamente parecidos. No es la procedencia sino la estructura familiar y estilo cultural lo que condiciona el aprendizaje.

En cuanto al regazo: diría Rof Carballo que es la prolongación del propio útero materno. Obviamente el padre no puede hacer eso.

Y nada más. Seguiré cuando haya más comentarios.
Un cordial saludo

Anónimo dijo...

BEATRIZ MARTÍNEZ GALLEGO
EDUCACIÓN INFANTIL

Buenas tardes, me ha parecido muy interesante el punto de la educación de afectividad, es curioso la de puntos que se tratan en este epígrafe, no sólo se habla de la importancia de los afectos o los sentimientos, sino que se valora la complicidad , amor y estabilidad de los padres hacía un hijo.
Es muy normal encontrar casos como el que se expone en el capítulo, típica escena de que papá regaña al niño por que este no quiere recoger su cuarto, tras largas y largas frases reiterativas de “ por favor Luisito recoge tu cuarto y vete a cenar” el niño no hace ni caso, llega la crispación del adulto y le manda a la cama sin cenar, en ese momento el niño desprende una rabia espantosa por sus progenitores, se acuesta enfadadísimo pero con un gran cargo de conciencia, por que sabe que su manera de actuar no ha sido la adecuada, y cuando ya casi esta conciliando el sueño, por el berrinche que tiene, su madre aparece con un bocadillo, ¿que ocurre?, que el niño empieza a volcar todo su enfado únicamente con su padre, y piensa: “si es que mi padre no me quiere, a el le da igual que no cene y me muera de hambre, pero en cambio mamá es diferente ella si que me quiere, es buena y papá malo”.( es triste pero es la realidad)
Es con lo que se queda el niño, como último pensamiento antes de dormir, es decir ahora piensa que el malo de la película es su padre y el es el pobrecito debido a la mala actuación por parte de la madre.
La importancia de la unión matrimonial, es la base de los afectos, los sentimientos, el equilibrio afectivo indispensable para que se despliegue su espíritu, para que se desplieguen las grandes facultades espirituales como son la inteligencia y la voluntad.
Si un padre o una madre toma esa determinación los dos tiene que llevarla hasta el final Si entre padre y madre no hay unanimidad de decisiones el pequeño terminara, quedando falto de las pasiones, los afectos o sentimientos que tiene que ir moldeando a lo largo de su vida.
También es de vital importancia criarlo desde el punto de vista de las virtudes. Conviene empezar por la templanza y por la fortaleza antes de educarle en la prudencia y en la justicia que eso llegará más adelante.

Un saludo

Unknown dijo...

Buenas tardes,
Como se indica en este capítulo lo primero que se debe educar son los sentimientos, se tiene que lograr un equilibrio para conseguir así un adecuado crecimiento de la persona. Para ello es necesaria una educación por parte de la madre y del padre, puesto que cada uno le posibilita el desarrollo de distintas dimensiones. Todo esto es importante puesto que la afectividad se educa, sobretodo, en los primeros años de vida, es decir, los años en los que el niño pasa más tiempo con la familia, de ahí la importancia tanto del padre como de la madre. Puesto que para lograr ese equilibrio se necesitan ambas referencias.

Ana Alonso Irurzun

David Fdz L.E. dijo...

David Fdz L.E.
Hola a todos, he estado leyendo los capítulos y vuestros comentarios y me han llamado la atención varios. Quería comentar sobre la educación en la familia, en mi opinión es algo fundamental que los humanos se tengan respeto entre sí, ya no digamos entre una pareja que ha elegido libremente estar juntos.Si no hay respeto( que para mí es lo primordial)apaga y vámonos.

Ahora bien no quiere decir que uno miembro de esa pareja tenga que acatar las órdenes del otro sin plantearse ciertos aspectos,no estoy seguro si eso violaría lo que se entiende como respeto en ciertas decisiones, a mi parecer no.
Entiendo que en la educación de los hijos que la pareja reme en la misma dirección es básico para que el hij@ no termine muy descolocado en su camino por la vida y mas a ciertas edades.
En cuanto a tener sentimientos equivocados hacia uno de los miembros porque uno me dice "a la cama sin cenar " y otro me trae la cena (que no se sí se deberían meter en educación..)está en la mano de los educadores en casa, cambiar los roles que la sociedad nos enseña, papa me castiga mama me ayuda,papa trae el dinero mama limpia la casita que por otro lado he encontrado bastantes ejemplos en los que se hace referencia a roles familiares arcaicos.
En resumen, la familia es el seno de un crecimiento sano y productivo para los nuevas personas.Cuanto mas estable sea mas repercutirá positivamente en los hij@s

Estefanía Montoro García - Titulada Ed. Infantil dijo...

Hola a tod@s, un tema interesante el de "La función educativa de la familia", a continuación voy a exponer las ideas que me han parecido más interesantes:

Se dice que los fines del matrimonio son la procreación, la crianza y la educación de los hijos, y que el amor entre los esposos es que los padres reconozcan su mutuo y propio amor en el hijo; por lo tanto la educación del hijo ha de ser familiar, con una normalidad afectiva de los sentimientos y conjunta de ambos progenitores, una coeducación para conseguir una estabilidad educativa.

Los problemas que puedan afectar a la estabilidad del matrimonio, como el divorcio, la poligamia, las riñas, el pandillaje u horda y la falta de hogar, afectan también a la educación de los hijos.

Es importante educar en libertad (adivinar lo que quiere el hijo) y educar en serenidad (la protección y el consuelo que aporta el regazo de la madre). Por su parte el padre enseña a jugar, cuyo valor pedagógico estriba en que vincula los afectos a la actividad; a través del juego se aprende mediante un ensayo a ganar y a perder para conseguir ser un hombre fuerte en la vida.

Con esto termino mi exposición sobre este capítulo, nos vemos en el siguiente.

Un saludo.

Juan A Moliner Vicente dijo...

Juan Antonio Moliner Vicente
Lengua Extranjera

Buenos dias a todos!

Voy a comentar los aspectos que más me han llamado la atencion de la lectura del Capítulo I.

En primer lugar me gustaría profundizar en el término educación, ya que no es sólo enseñanza, se refiere a la formacion del ser humano. La educación nos ayuda a crecer como personas, en todos los sentidos. Sin embargo el hombre es un ser que nace débil, es decir, es de entre todos los seres, el ser que nace menos preparado.
Cuando el hombre nace, tiene una noción de hijo, así como una noción de que tenemos progenitores. Esta es una gran diferencia con los animales y plantas. Por lo que podemos decir que la conciencia de filiación es exclusiva del ser humano.
El hombre es radicalmente hijo, y no padre, ya que todos tenemos una paternidad más alta, que es la paternidad divina. El padre por excelencia es Dios.
A continuacion voy a centrarme en otro aspecto del capítulo: la técnica, la cual se puede definir como: "aquello en que es más necesaria la enseñanza". Aquí se destaca el crecimiento de la coordinación muscular, el desarrollo de las manos (que según Aristóteles es el instrumento de los instrumentos), antes decíamos que hay que ayudar a crecer y una dimensión muy importante del crecimiento humano es aprender una serie de movimientos coordenados, lo cual nos permite andar, mover las manos, hablar, etc.
Todos estos rasgos son sistemáticos, el hombre nace débil sin saber mover su musculatura, ni hablar, etc nace sin valerse por sí mismo, pero através de la educación se convierte en lo que és.
Un saludo a todos!

Lucía Asenjo Mota dijo...

1. EL SIGNIFICADO HUMANO DE LA EDUCACIÓN:

En primer lugar, como definición de educación, debemos exponer que EDUCAR ES AYUDAR A CRECER. El hombre es un ser muy frágil al nacer y necesita ayuda para crecer. También sabemos que “nacemos de”, la conciencia de filiación es exclusiva del ser humano y éste se define estrictamente como hijo, porque es un ser creado de manera plena y por ello, requiere también de la intervención divina. Por tanto, el hombre es primariamente hijo y también es padre secundariamente por participación y no constitutivamente. No existe la condición de ex – hijo, pero en nuestros días existe una rebeldía ante la aceptación de ser hijo ya que el hombre se lo quiere deber todo a sí mismo, en lo que la educación carecería de sentido. Por tanto, decimos que el hombre necesita un proceso de aprendizaje que es temporal en el cual versa principalmente la actividad práctica (el lenguajes es la técnica más importante del ser humano).

2. LA FUNCIÓN EDUCATIVA DE LA FAMILIA:

En cuanto a los fines del matrimonio del ser humano, en primer lugar, encontramos la procreación (hijo), puesto que lo más alto del hombre es ser persona y, en segundo lugar, el amor entre los esposos. Esta procreación tiene una característica significativa en los hombres y es la educación (diferencia con la procreación de los animales), los padres han de educar de forma conjunta a los hijos, que son el fruto, el sentido unitivo del amor de los padres. En algunas ocasiones, el amor entre esposos se deja a un lado cuando muestran demasiado amor al hijo, el cual está desuniendo el amor entre ellos que conlleva una imposibilidad de la función educativa. Se afirma que la educación es más efectiva cuando el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos.
Hemos de hablar entonces sobre la poligamia y el divorcio, ambos son conductas antipedagógicas al hijo ya que dificulta la educación de ellos al no ser una prolongación del amor entre los esposos, la inestabilidad familiar afecta a los hijos.
Por todo esto podemos afirmar que la educación está vinculada a la normalidad afectiva. La educación de los sentimientos para lograr el equilibrio afectivo es la base de toda educación para desarrollar la inteligencia y la voluntad. Si esto falla en una persona, se producen dificultades en su crecimiento. Un padre o una madre mal educados no pueden educar bien a su hijo al igual que un hijo que cree ser más querido por su madre o padre no puede lograr el equilibrio emocional. Se ha de criar al niño a partir de la educación de las virtudes (templanza, fortaleza, prudencia y justicia).
Otro aspecto importante es la estabilidad de la casa y el hogar ya que sin ella la estabilidad del matrimonio se ve afectada y por tanto, la educación de los hijos. Así como conductas como la horda o el clan resultan degradantes para la educación dejándola a cargo de la mujer. Todos los miembros de la familia han educarse entre sí.
Y por último, la importancia del juego en la educación. El valor pedagógico del juego estriba en que vincula los afectos a la actividad. El juego está compuesto por el reto, las reglas, el objetivo y el ensayo de respuesta, y en ellos se desarrollan habilidades y se educa la afectividad.

Saludos a todos!

Victoria Benayas dijo...

VICTORIA BENAYAS RODRÍGUEZ. ED. INFANTIL.

Hola a tod@s de nuevo, en este curso!

Voy a centrarme en el papel del juego en la acción educativa, según dice Leonardo Polo en la página 15 "El valor pedagógico del juego estriba en que se vincula los afectos a la actividad".

El hombre es que debe enseñar a jugar a su hijo, ya que desarrolla un factor muy importante que es el reto. En cambio la mujer tiene una función más mantenedora.

Señala también que los componentes del juego son: las reglas, el objetivo que tiene que ver con el ganar, el ensayo respuesta(el juego infantil es un ensayo porque ganar o perder no tiene consecuencias prácticas), y también sirve para desarrollar habilidades.

Los niños que tienen malos resultados escolares es porque al jugar hacen trampas, y con lo cual no han sido educados por su familia

El juego enseña al niño a tner seneridad, así poder ganar o perder con serenidad refleja que el niño ha educado su afectividad.

En la educación escolar, se enseña a através del juego, pero se trata de una formación de la inteligencia, pero no de la afectividad.

Y señala que la función principal del juego es educar el apetito irascible: enseñar a ganar y enseñar a perder.

Estoy en desacuerdo con algunas de estas afirmaciones, considero que el juego es natural (innato) y espontáneo, y los padres pueden formar parte de dicho juego, y deben ser los dos quiénes enseñen a jugar al niño.
Además el juego es la base de un buen desarrollo de sus capacidades cognitivas, sociales y afectivas.
Por último destacar la idea de que la función principal del juego es la divertirse y su finalidad es el placer, y no ganar o perder, ya que sólo fomentas la competitividad, la individualidad, la frustración olvidando lo improtante que es la socialización.

Un saludo,
Victoria.

natalia dijo...

Natalia Naveda Campos, titulada 2º de Infantil.
Buenas tardes y encantada de poder participar de nuevo en el blog.
Me gustaría centrarme dentro del capítulo 2: La función educativa de la familia, en el apartado la educación de la afectividad, concretamente en la idea de que un padre o una madre mal educados no pueden ser buenos educadores. Leonardo Polo pone como ejemplo el padre que propone una medida respecto a los hijos y la madre no la secunda. Por ejemplo, un padre manda a la cama sin cenar a su hijo, pero la madre astutamente y sin que aquel se de cuenta se las arregla para darle la cena al niño. Como muy bien dice el autor, hay un defecto en la capacidad educativa consecuencia de que se ha desunido el amor de la madre al esposo por causa del amor al hijo. Me gustaría añadir aqui que este defecto en la capacidad educativa creo que también aparece cuando los padres desautorizan a un profesor (que es una figura importante en la educación del hijo). Por ejemplo, cuando los padres critican delante del hijo alguna medida tomada por el tutor.Esto también afecta afectivamente al niño porque los padres deforman la figura de alguien que debería de ser un modelo, una persona que puede influir muy positivamente en su vida y ayudarle a construir su proyecto personal.Como consecuencia, el niño se desmotiva, se crece y pierde el respeto al profesor.

Sara Martínez Hernández dijo...

Hola a todos!

Tras haber leído el capítulo del libro debo decir que estoy de acuerdo en casi todos los puntos que comenta (exceptuando las diferencias en el pandillaje y cosas así). Creo que trata temas bastante fundamentales que hoy en día se están perdiendo.

Me parece muy acertado y esencial como Polo resalta la importancia del amor entre los esposos para que pueda darse el éxito en la educación. La unicidad y la coordinación es clave en la educación del hijo, pues si cada uno va por su lado, al final el hijo no sabe a qué atender y acaba por hacer caso a aquél que más le conviene a favor de su propio beneficio ( y en mi opinión, eso ya no es educar). Esto se resume en la frase: “La mejor educación familiar es la educación conjunta. Como educadores ni la madre ni el padre son suficientes por separado”. En este punto son también importantes los aspectos que trata entorno a la estabilidad familiar, referidos al hogar y la convivencia de los esposos. Es evidente que la estabilidad familiar lleva consigo la estabilidad educativa.

Por otro lado vemos la importancia de educar los sentimientos para lograr un equilibrio afectivo. Esto es tarea también de los padres como primeros educadores. Si los padres tienen una normalidad sentimental podrán ayudar a sus hijos a lograr ese equilibrio, que es un requisito para desarrollar la inteligencia y la voluntad. En cambio, el desequilibrio afectivo dificulta el aprendizaje. En esta estabilidad afectiva se incluye también la educación del apetito irascible, que se realiza enseñando al hijo a ganar y peder, a través del juego.

Por último no debemos olvidarnos de hacer una referencia a la educación en serenidad y libertad. Es bueno que los hijos se sientan protegidos, acogidos y consolados por sus padre, pero también es necesario que sean libres; por ello se debe evitar el paternalismo posesivo.

Dolores Iglesias dijo...

DOLORES IGLESIAS
EDUCACION INFANTIL
¡Buenas tardes!
He intentado hacer un resumen lo más breve posible:
Parto de la frase de Tomas Elvira “educar es ayudar a crecer”, es decir el ser humano es capaz de crecer, y hay que ayudarle a hacerlo. Nacemos débiles, “inacabados” lejos de poder realizar tareas propias de nuestra especie. Para poder ser ayudados debemos reconocernos como “hijos”, el hombre es “radicalmente hijo”, y lo es para siempre. La idea de debérselo todo a uno mismo es contraria a la noción de filiación, cada uno de nosotros debemos lo que somos a nuestros padres. Sinceramente creo que una de la experiencias que determina este carácter de filiación es el de ser madre, momento en el que te das cuenta de que ante todo y sobre todo “eres hija”.
Traer al mundo a un hijo es una acto de amor, uno de lo más profundos y trascendentes que existen. Los hijos deberían nacer fruto del profundo amor entre un hombre y una mujer que desean volcar la unión de ese amor en su hijo. Creo que lo importante, la base de todo, es tener el concepto correcto de amor, desde mi punto de vista significa respeto, admiración, sinceridad, dedicación, comprensión, paciencia… Si realmente en una pareja se crea una relación basada en estos pilares tenemos la base adecuada y correcta para la educación de los hijos. Los padres deben unirse en lo más profundo y tener claro la educación y los valores que quieren transmitir a sus hijos. Desde el AMOR mutuo la educación es posible. Los hijos se educaran en el respeto, la dedicación mutua, la comprensión, la sinceridad, la paciencia, la admiración… lo que proporcionara al niño un equilibrio afectivo que le llevara al desarrollo de otras facultades. La educación de los sentimientos prepara para educar las virtudes. La educación familiar bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre, cada miembro de la pareja transmitirá unos valores, cada uno posee rasgos específicos, lo más importante es la conjunción de los dos, la educación conjunta.
Hay que saber educar desde el juego, enseñarle a jugar. El juega educa la afectividad, saber ganar y perder es señal de afectividad firme, aprender que existen unas reglas que no nos podemos saltar contribuye a la adquisición de virtudes. Enseñar a jugar educa el apetito irascible.
Hay que educar desde la libertad, respetando las inclinaciones de nuestros hijos, debemos estar atentos a cuáles son sus aptitudes, destrezas e intereses para poder apoyarle y ayudarle a potenciarlas.
Hay que educar desde la serenidad. La madre aquí adquiere un papel relevante ya que tiene un carácter serenante, para el niño es “un lugar de acogida”, un lugar seguro. El regazo femenino para un niño es sumamente importante, es su refugio, su consuelo, todos lo necesitamos y lo hacemos a lo largo de toda nuestra vida.
Cualquier cosa o situación que interfiera en estos pilares, o si el amor mutuo de los padres no es fuerte se produce un desequilibrio afectivo en el niño, esto está claro. La separación de una pareja tiene que hacer sentir al hijo dividido, no se puede educar igual a un hijo en una situación que en otra, afectivamente la separación tiene que repercutir negativamente en el hijo. Aquí me gustaría dar mi opinión personal en cuanto que muchas veces como educadoras vemos niños que viven en medio de disputas constantes, no ven ese AMOR por ningún lado, me pregunto si en estos casos no sería mejor que sus padres se separaran a seguir viéndoles, en el mejor de los casos, convivir como extraños dentro de una casa. Cuando no hay otro remedio, en los casos de separación o divorcio, los padres deberían anteponer el amor a sus hijos sobre todo lo demás.
Gracias.

Sergio dijo...

Hola a todos

Soy Sergio Francisco Arribas de 2º L.E.

Quiero centrarme en dar mis opiniones sobre el capítulo y sobre los comentarios de mis compañeros, ya que me parece lo más interesante y además creo que el contenido está más que de sobra resumido

Estoy de acuerdo con Victoria Benayas en que la visión que se ofrece del juego se centra en lo competitivo obviando otros tipos de juego como el cooperativo o el simbólico de igual utilidad educativa o para el desarrollo. Creo que es frecuente hoy en día el énfasis hacia lo competitivo, muchas veces por parte de padres o profesores, y en general sin darnos cuenta de que podemos dar otro toque a los juegos, sin por ello dejar de existir reglas u objetivos. Por otro lado, me parece muy acertado el comentario sobre la importancia de enseñar a respetar las reglas y a digerir tanto el éxito como el fracaso. Los aspectos sobre las diferencias sexuales los trataré más adelante.

En cuanto a la idea de educar en libertad, “adivinar” lo que quieren los hijos, etc., estoy muy de acuerdo con ello, aunque creo que quizás se puede malinterpretar. Para mí, a lo que el autor se refiere aquí es a no intentar imponer cosas importantes a los hijos, como un determinado tipo de estudio, una profesión o un tipo de carácter. El ejemplo del padre que quiere a toda costa que su hijo mantenga la tradición familiar de ser abogados viene al pelo. Creo que desde pequeños debemos observar a nuestros hijos y sus tendencias y gustos y por ejemplo intentar apuntarles a actividades similares y no a aquellas que nos gusten más a nosotros o que nos “vengan mejor”. Eso es lo que sería “adivinar lo que quieren”, pero no atender cualquier petición frívola o insignificante o dejar de educar los afectos o los hábitos.


Pero sin duda, creo que la miga del capítulo está en la concepción de la familia, sus roles y el peso de ella en la educación. Partimos de la base de que hombre y mujer son distintos por naturaleza, esto es innegable. Y también sabemos que lo puramente físico o fisiológico no se puede separar totalmente de lo psicológico, mental, conductual o como lo queramos llamar. Por lo tanto, independientemente de la cultura, es obvio que la naturaleza marcará ciertas diferencias entre hombre y mujer, que en este caso se reflejarán en los roles que representen los padres en la crianza y educación de los hijos.
Ahora bien, creo que la cultura, la Sociedad en la que se vive, afecta radicalmente a esas diferencias naturales, pudiendo ser amplificador de ellas o todo lo contrario; o incluso, teorizando, generar un modelo educativo distinto a la familia. Hasta aquí creo que también todos estaremos de acuerdo y en que en la Sociedad actual en que vivimos esas diferencias naturales entre hombre y mujer están muy suavizadas y creo que es evidente que en general es algo positivo.

Por lo tanto, creo que el énfasis en la diferencia maternal-paternal en este capítulo está exagerado y que se refleja con más claridad en aspectos referentes a la mujer que ya han sido comentados por otros compañeros. En mi modesta opinión no creo que se trate de comentarios políticamente incorrectos sino incorrectos de por sí o al menos desfasados.

Por último, creo que existe una multicausalidad que afecta a la educación de los hijos, que es algo muy complejo. No creo que nadie pueda dudar por ejemplo, que una madre separada que mantenga una buena relación con el padre de su hijo, con unas buenas condiciones socioeconómicas, apoyo de la familia, etc. pueda educar a sus hijos mejor que aquellos en una familia con roles tradicionales pero donde se viva en permanente conflicto, trabajos inestables, etc.

Anónimo dijo...

Hola Consuelo
Soy Carolina García Abel titulada de Magisterio E. Primaria.
Ayer envié mí comentario, y no lo veo publicado. No se si te ha llegado o no. Lo vuelvo a intentar.

María Estefanía Perales dijo...

En este capítulo que nos hemos leído sobre la función educativa de la familia se pueden sacar muchos temas para hablar, y puedes estar de acuerdo o no con muchas de las ideas que se plantean. Algunos son temas difíciles de tratar que pueden crear algún conflicto.
Voy a hablar sobre el punto de educar en la libertad.
La primera parte habla sobre las profesiones que eligen los niños cuando son mayores y que los padres no deben imponer lo que tienen que estudiar. En el colegio suelen ir apareciendo determinados gustos por unas asignaturas más que otras y los padres deben ir descubriendo qué les gusta a sus hijos.
En la segunda parte habla del juego, dice que es muy interesante para los niños. Jugar forma parte de la educación y enseña al niño a tener serenidad ante ciertas situaciones.
Los juegos deben enseñar a perder y a ganar ya que es una de las funciones principales. Para educar la afectividad hay que saber perder y ganar, se tienen que aceptar las dos cosas para conseguir llegar a ser personas fuertes.
Yo creo que los padres deben dejar a sus hijos que decidan por ellos mismos qué quieren hacer. Les pueden orientar y ayudar pero nunca imponerles, como dice el título de este capítulo hay que educar en la libertad.
Sabemos que hay muchos padres que les gusta que sus hijos estudien lo mismo que ellos y tengan la misma profesión. También hay casos de padres que por diversas causas no se han podido dedicar a lo que les gustaba y quieren que sus hijos lo intenten en lo mismo que ellos no hicieron. Es como si tuvieran una frustración y ponen esperanza en los hijos.
Sobre el otro punto considero que es muy importante saber ganar o perder para poder sobrellevar lo mejor posible las situaciones que van surgiendo en la vida.
Hay que aceptar las derrotas de una forma normal, ya que forman parten del juego y nos ayudan a ser personas luchadoras que no se rinden fácilmente ante las adversidades.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola a todos!
Soy Carolina García Abel, alumna titulada de E. Primaria.

He de decir que estos dos capítulos de Leonardo Polo dan para mucho...No voy a hacer resúmenes de los contenidos de los mismos pero me iré centrando en diversos puntos que me llamaron la atención, relacionándolos con distintos comentarios de mis compañeros.
Polo propone una educación familiar centrada en un tipo de modelo familiar, la tradicional. Por supuesto que sería genial que este modelo de familia estuviera extendida en la realidad, pero esto no es así. Hoy en día, encontramos muchos hogares desestructurados, y estoy de acuerdo con Polo en que esto influye en los hijos, pero no creo que sea un trauma insuperable. Dos de mis compañeros, Laura y Carlos, sostienen que Polo tiene una visión un poco reduccionista a la cual me uno ya que pienso que es mejor que los padres se separen a que los hijos estén viendo de continuo peleas, riñas o cualquier tipo de enfrentamientos que desequilibren afectivamente a los hijos.
Como sostiene Polo, el diálogo en la educación es muy importante, pero que pasa cuando el diálogo fracasa de continuo en una pareja: dejamos que los hijos lo vivan y por lo tanto sufran un desequilibrio afectivo; o es mejor que los padres se separen y los niños pasen por un trauma. Creo que tiene que haber más salidas ante diferentes problemas a los que se enfrenta una familia.
La familia requiere estabilidad. La estabilidad educativa se logra coeducando a los hijos, pero si esto no se logra por desavenencias insuperables...hay que luchar para encontrar salidas a estas situaciones sin que los hijos sufran. Una vez que ya sabemos lo que pasa cuando hay problemas tendremos que buscar cual pueden ser las soluciones.
El ser humano cuando nace es débil, pero mediante la educación es capaz de crecer ayudado por la familia y por todo lo que le rodea. Como maestros, ayudamos a que el ser humano alcance su madurez. Los niños acuden al colegio a una edad temprana por lo que los maestros con la familia somos los pilares de la educación de los niños; por eso tenemos que dotarles de recursos para enfrentarse a los diferentes problemas a los que se puede llegar a enfrentar en la vida. Por supuesto, siempre pensando que los primeros educadores de los hijos son los padres.

Un saludo

paloma Valderrábano dijo...

Hola a todos, en primer lugar me resulta interesante destacar tal y como dice el autor que la relación de los hijos con los padres culmina en la educación, lo que supone una responsabilidad para ambos que no deben dejar en manos de la escuela puesto que esta solo educa en colaboración con ellos.Por otra parte me ha llamado la atención descubrir que Polo habla sobre la importancia del equilibrio en el matrimonio para llevar a cabo una correcta educación en los hijos, me resulta un punto interesante a la par que complicado.Por último en relación a este tema creo que se debe tener presente que el amor entre los esposos tiene que encontrarse en el hijo puesto que es su obra común. De este tema también a hablado Ana Belén comentando también el deficit de la educación por la poligamia, asi que no me extenderé mucho más en este punto.

también me gustaría apoyar la afirmación de que Los esposos se pueden educar entre sí y educarse para educar. como profesora de un colegio me resulta imprescindible que ambos lleven una misma linea de actuación para educar a los hijos puesto que sino no se les está educando. Es cierto que en ocasiones se pueden tener distintos puntos de vista sobre una medida tomanda, pero el hijo tiene que sentir que ambos consituyen una unidad a la hora de educar, de lo contrario se estaria educando mal. hata tal punto de provpcar un desequilibrio emocional.

La familia requiere estabilidad y esta estabilidad se logra con la conveniencia del esposo y de la esposa. La estabilidad educativa se logra coeducando juntos los padres a los hijos.

No voy a entrar en el debate sobre el papel que tiene cada cónyuge en el juego puesto que discrepo en alguno de los puntos del autor. Pero si que es cierto que hablando de la Educación con mayúsculas debemos afirmar que los hombres y las mujeres no somos iguales y que gracias a eso nos complementamos a la hora de educar, siendo un factor de primer orden en el campo de los sentimientos y de la afectividad, es una manera de enriquecer al niño. Creo que no se debe entrar en un debate discriminatorio al respecto.

Un saludo a todos.

KIKI dijo...

Buenas tardes a todos, he realizado un pequeño comentario que espero que sirva de utilidad.
Leopoldo comienza diciendo que el fin primario de la unión de los esposos ("uno con una y para siempre") son los hijos, precisamente porque ante todo el hombre es hijo y porque el amor de los esposos culmina en el amor a esa nueva persona. Nos habla de que la educación del hijo es familiar, ante todo corresponde a los padres. Pero, muchas veces cuando hay varios hijos, también estos se educan entre sí (y os aseguro por experiencia personal que sucede así, pero que para ello anteriormente se ha de haber educado correctamente al primero).
Nos cuenta como el divorcio y la poligamia crean un déficit a la hora de educar a los hijos (como la inmadurez y la tristeza).
A partir de ahí Leopoldo nos habla sobre la manera de educar correctamente como padres a nuestros hijos. Lo digo porque en mi caso soy madre y me resulta muy sencillo entender a Leopoldo cuando habla de la importancia de educar los afectos, los sentimientos, el diálogo y el respeto entre los esposos, el valor del hogar, el juego con sus reglas, objetivos, la enseñanza de saber ganar y perder, la educación en libertad respetando a cada uno con sus inclinaciones e intentando como padres adivinarlas. Y, por último, sé que es imposible que alguien se ponga en el lugar del otro pero os aseguro que cuando habla de que el niño busca el brazo paterno que le apriete con un gran achuchón y al buscar a la madre, lo hace buscando el regazo y un lugar de acogida, me encantaría grabar a mis hijos para que observaseis que es eso exactamente lo que buscan.
Un saludo a todos y ha sido un placer poder contar mi punto de vista.

natalia dijo...

Natalia Naveda Campos, titulada 2º de Infantil
Buenas tardes. Me gustaría hacer un breve resumen de los epígrfes 3 y 4 del capítulo 1 sobre el significado humano de la educación.
En cuanto al punto 3 (La debilidad inherente al ser humano), creo que la idea más importante es que el hecho de que el hombre nazca débil da lugar una estrategia generativa que es una nidificación, aprovechada por la naturaleza humana para la educación. Al hombre no le es suficiente una maduración biológica; necesita educación y esta es el elemento fundamental de la estrategia de la nidificación. Se requiere por tanto un procrear cuidando, alimentando y educando.
En cuanto al epígrfe 4 (La primera enseñanza: la técnica) cabría destacar la idea de aprender a usar la manos. Si se comparan estas con las pezuñas de un animal vemos que aquellas se pueden usar para más funciones. Sin ellas el hombre no podría hacer prácticamente nada. En una familia, el padre es proveedor. Esto solo es posible por las manos. Saber usar las manos o no marca la diferencia entre poder subsistir y alimentar a otros o necesitar ser alimentado.

Elvira Navalpotro dijo...

Elvira Navalpotro (E. Primaria)

Lo que yo he visto que podría ser el resumen del capitulo 2 "la función de la familia" sería lo siguiente:

En el primer punto, La educación en el ámbito familiar, el autor da vueltas y remarca una idea principal y varias que se derivan de esa:
El matrimonio está ordenado a la procreación-educación, ya que donde culmina esa relación de los padres con los hijos es en la educación. Lo más importante del matrimonio es dar lugar a otra persona y a este fin primario que son los hijos incluye el educarlos. La función educativa sólo puede llevarse a cabo desde la unión de los esposos, es decir, se educa mejor cuando el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos y dicho de otro modo, la educación sale mal cuando no está unida al amor entre los esposos.

En el siguiente punto, La educación de la afectividad, el autor lo que nos hace ver es que a los padres les corresponde educar los afectos y los sentimientos de sus hijos. Para ello la educación debe estar en línea del amor al hijo y del amor de los esposos y al mismo tiempo la educación de los padres debe aumentar cuidando su matrimonio porque sino están bien educados no pueden ser buenos educadores. Esta educación de los sentimientos está encaminada a preparar para la educación de las virtudes.

En el tercer punto, El diálogo en la educación, lo que nos enseña es que la educación debe ser obra de los dos esposos, que no se puede dar por separado porque cada uno tiene una misión. En consecuencia, la estabilidad educativa se consigue cuando los padres coeducan juntos a los hijos.

En el cuarto punto, Hogar, clan y polis, muy unido al anterior nos explica cómo para que se lleve a buen término la acción educativa debe haber una casa estable porque la familia exige hogar. Sin hogar la estabilidad del matrimonio se ve afectada y esta circunstancia dificulta la educación de los hijos. En los hijos influye tanto la inestabilidad local como el dejar en manos del padre o de la madre exclusivamente, esa educación y que no sea conjunta.

En el punto de Enseñar a jugar, vemos que dentro de la colaboración educativa esta misión le corresponde al padre. Es el padre el que debe educar a los niños en el juego sobre todo por el componente del reto; además hay otro componente que son las reglas a las que debemos dar mucha importancia para que las respeten y así que aprendan la esencia del juego; y por último el componente del ensayo de respuesta, donde el juego es serio por las reglas y no por el resultado.
El juego educa la afectividad si se juega bien porque con él aprendemos a ganar y a perder y así vamos adaptando al niño a la vida. "Saber ganar y perder es señal de afectividad firme; firmeza que se consigue y aprende jugando.

Por último los puntos, Educar en la libertad y Educar en la serenidad.
Para educar el la libertad tenemos que adivinar lo que quiere el hijo, no lo que queremos nosotros para el hijo, no imponerle nuestro querer...
El autor vuelve otra vez a la importancia del juego para educar la afectividad y conseguir su principal función que es enseñar a ganar y a perder ya que con eso se consigue hacerles fuertes y así tener bien educados sus afectos y sentimientos.

En la educación en la serenidad la madre tiene un papel muy importante porque para el niño ella es un lugar de acogida, un lugar seguro. El niño debe aprender a refugiarse y a buscar consuelo en el regazo de su madre y en los brazos fuertes de su padre para evitar peligros.

Barbara Marina Martens dijo...

No estoy del todo de acuerdo de cómo plantea Leonardo Polo el amor matrimonial. Vale que el fin primario del matrimonio es la procreación. Pero antes es el bien mutuo de los cónyuges: el amor entre ellos. Si un hijo no ve el amor entre sus padres, si no percibe que lo más importante para ellos es el otro, en el futuro tendrá un déficit educativo y afectivo. Tiene que aprender que sus padres cuidan su amor esponsal como si fuera un tesoro (que lo es). Sin el amor de los esposos, es imposible generar una vida y aunque se puede engendrar sin amor, incluso en una probeta de laboratorio, estoy segura que el nuevo ser tendrá alguna deficiencia afectiva. Precisamente si no se cuida el amor esponsal con mimo, este decae, ya que el amor a un hijo nunca se pierde, es antinatural no querer a un hijo (haga lo que haga este, incluso las madres de asesinos múltiples no dejan jamás de querer a un hijo) pero el amor al esposo-a, así como el amor a Dios, hay que trabajarlo cada día, si no se “trabaja” decae.
Yo siento ser políticamente incorrecta, pero mis hijos saben que antes que ellos siempre estará su padre. Y yo creo que el ver nuestro amor, les aporta estabilidad y aprenderán a entregarse a la vocación que elijan en cuerpo y alma. Dejar´´as padre y madre y te unirás a tu esposa y seréis una sola carne (creo que es así ¿no?)
Buenas noches y buena suerte.
Barbara Marina Martens
2º E.Infantil

Unknown dijo...

Buenas noches a todos. Soy Lourdes Marcos de Ed.Primaria.
Como ya es muy tarde (no he podido intervenir antes por problemas de "logística"=ordenador)no voy a hacer un resumen del capítulo porque ya se han hecho muchos y además el mio parece una fotocopia de el primero de Ana B. Soriano, ya que hemos destacado lo mismo.
Simplemente un pequeño apunte: si los padres se subordinan a los hijos, es decir están al servicio de los hijos (cosa que me parece absolutamente lógica puesto que es una responsabilidad y un deber que los padres elegimos desde el momento que nos casamos y engendramos ese hijo)¿que sucede cuando los padres nos hacemos mayores, ancianos? Lo digo porque yo tengo unos padres relativamente mayores y una abuela de 98 años. Es obvio que mi madre (que es hija) tiene mayor obligación de atender a su madre que a sus hujos que la necesitamos menos y a su vez nosotros, los hermanos (siendo hijos)tenemos la obligación de no descuidar y colaborar en todo lo posible con nuestra madre (y abuela)pero al mismo tiempo compatibilizándolo con la "subordinación o servicio" a nuestros hijos (que son niños y adolescentes). Y por supuesto y ratificando las aportaciones de Polo, sin descuidar tampoco a nuestros esposos/as.
Además hay que añadir que hoy en día la mayoría de las mujeres trabajamos dentro y fuera de casa, y algunas "osadas" como las participantes de este blog, nos aventuramos a estudiar otra carrera a estas alturas.
Conclusión: a veces (muchas veces) nos desbordamos, por desgracia, falta tiempo físico, material. Pero supongo que nadie puede negar el cuidado y la atención a los padres aunque suponga un cierto "descuido" del cónyuge y de los hijos.
Quiero creer que si el amor de los esposos es verdadero y los hijos han sido o están siendo educados emocionalmente de forma adecuada, no solo lo entenderán sino que también apoyarán. Creo que de otro modo sería egoísta por su parte.
¿Vosotros que opinais?

Unknown dijo...

Perdón por intervenir de nuevo, pero es que acabo de leer un comentario de hace un ratito, creo que de Bárbara, en el que pone a su esposo por delante de sus hijos.
Yo creo que efectivamente no debe descuidarse el amor al esposo/a y además hacer ver ese amor y repeto a los hijos ("no discutais delante de vuestros hijos" pero también "no os hagais muchos arrumacos delante de ellos", dice S.José Mª Escrivá de Balaguer), pero de ahí a anteponer al esposo/a... No será mejor los dos en paralelo, de la mano como quién dice, anteponer a los hijos sobre cualquier otra cosa o casi cualquier otra cosa?
Me gustaría conocer tu opinión sobre este punto, Consuelo.
LOURDES MARCOS - ED. PRIMARIA

Anónimo dijo...

Gemma Barreda Marina
2º Primaria
Gracias por vuestras aportaciones son muy interesantes y completas. Arriesgo de repetir me gustaría de destacar las partes que me han llamado la atención de estos capítulos del libro de Leonardo Polo.
1- En la educación en el ámbito familiar me gustaría destacar la frase “los padres se subordinan al hijo, puesto que están finalizados por el hijo en cuanto persona, y no solo finalizados por la procreación de la especie”. Esta idea debe ser la brújula o guía en todo el desarrollo de la vida familiar y de su estructura y el olvido de este planteamiento es lo que da lugar a graves problemas en el seno de la familia y en la educación hacia los hijos. A la luz de la afirmación del autor, y sin perder nunca el sentido de equilibrio se plantea la vivencia del hogar, la organización del tiempo libre…
2- Sobre la idea de hogar, clan y polis ya se han dicho muchas cosas en el foro solo comentar la tendencia que existía en numerosas familias españolas en hacer recaer la crianza de los hijos a las madres y los padres dedicarse a la manutención y a incluirse en alguna “horda” desarrollando algún hobby, más bien masculino, como las cartas, la caza, el club, etc. Esto a traído graves consecuencias en la actualidad, pues a demás de crear un desequilibrio en la educación de los hijos, ha dado fruto a una generación de familias con un solo hijo o dos, pues las mujeres además de tener que trabajar fuera no desean la “carga” de los hijos.
3- Me ha encantado todo lo eferente al juego. El autor hace esta afirmación “El valor pedagógico del juego estriba en que vincula los afectos a la actividad” Creo que numerosas actividades de los hombres, por no decir todas, están unidos los afectos a la actividad, en el colegio, la universidad, el trabajo y en la medida que la persona asimile el saber ganar y perder sabrá vivir en armonía con sus semejantes y consigo mismo.
Saludos y buena semana

Miriam dijo...

Miriam Puertas Ed. Infantil (titulados)

Buenas noches,

Después de la lectura de este capítulo, me gustaría hacer hincapié en la importancia que manifiesta el autor en el papel educativo, tanto del padre como de la madre, ambos juntos y por separado. El autor defiende que cada uno de los progenitores desempeña unas "funciones" en la crianza y educación de sus hijos, las cuales no pueden ser sustituidas por el otro, lo que hace que ambos aporten el amor necesario que necesita el hijo para ser educado correctamente.
Esta visión de la educación de los hijos se contrapone con otras visiones anteriores, más antiguas, que consideraban que la educación de los hijos debía asumirla la madre que es la que estaba con ellos en el hogar, mientras que el padre era el que salía fuera a trabajar y se encargaba de traer el dinero a casa para que no faltase de nada, sin darse cuenta de que lo que faltaba era lo más importante: su amor, su ayuda, su seguridad..., a los hijos.
Por otro lado, es ineludible el pensar que este amor que cada progenitor da a sus hijos tiene que partir de un amor profesado entre ambos y que ven culminado con la llegada de sus descendientes; si los padres no tuvieran un amor mutuo, no podrían transmitírselo a sus hijos, lo que llevaría a una educación errónea.

Anónimo dijo...

Buenos días. Soy Mª José Gasque de Educación Infantil. Quería señalar algunas ideas del primer capítulo que me parecen interesantes.
La primera es que al hombre no le basta con una maduración biológica sino que necesita de la educación para seguir creciendo. Y que éste crecimiento, es imparable, porque uno siempre se está perfeccionando en la adquisición de los hábitos y las virtudes, a través de la voluntad y de la inteleigencia.( o a través de las facultades superiores como relata el libro)

Goyo dijo...

Ayer me leí los capítulos y mientras se hablaba de los problemas que podía tener un niño con la filiación, ya fuese por divorcio o por rebeldía, o como dice Polo, por el fin de lograr una autonomía radical, me quedé con una frase. "Estar asistido desde la propia radicalidad personal por la paternidad".

Lo primero que aprendemos en antropología es que el hombre es un ser que al nacer, no nace completo, y que para completarse necesita la ayuda de padres, familia, maestros y de toda la sociedad, ya que (esto es lo primero que aprendimos en filosofía) el hombre es un ser social.

Con lo cual podemos decir, que por muy "rebelde" que se sea siempre se esta filiado a la familia, al maestro y a la sociedad, dado que sin esas condiciones no se puede dar el hombre.

Gregorio Galiana Rojas
Magisterio Lengua Extranjera

María Isabel Jiménez Domenecq dijo...

Buenas noches a todos, soy Isabel Jiménez, de Magisterio de Lengua Extranjera y también quería hacer mi aportación a las ideas que venís comentando estos días.

Coincido con el autor y con el Papa, en que muchos de los problemas que acucian a la sociedad actual proceden de la negación a aceptar la condición natural y radical del hombre como hijo, criatura engendrada, que no se hace a sí misma, y que nace con una realidad ontológica como hombre o como mujer, y que estos patrones se trasladan de forma natural e implícitamente a la prole. Los hijos aprendemos a identificarnos con los referentes inmediatos que encontramos en nuestros padres, abuelos y demás parientes. En la adolescencia, etapa de "renacimiento" de la identidad podemos voluntariamente renunciar a estos referentes si sentimos que no nos identifican y con nuestra inteligencia abstracta y nuestra voluntad forjar nuestro propio carácter y colmar nuestras aspiraciones más profundas.

Me ha sorprendido la sólida disquisición de L. Polo que conecta el desarrollo de la habilidad manual paralelo a la inteligencia y al lenguaje. Opino que es una idea muy rescatable y aplicable a la enseñanza y a la educación en general, pues, es insospechado el poder constructivo o destructivo de la palabra hablada.

Es indudable el papel primordial e intransferible de la familia como agente educativo, su función normalizadora de los afectos a través del cultivo de las virtudes de la fortaleza y la templanza, contra los apetitos naturales (irascible y concupiscible) en contra de la tendencia actual a exacerbar las apetencias y exhortar a romper prohibiciones y límites en busca del placer. Los límites, la distinción clara entre lo bueno y lo malo, ofrece seguridad a los niños. El respeto a su libertad no significa la ausencia de límites, sino que los niños han de experimentar las consecuencias lógicas de vulnerar normas o transgredir límites para poder reflexionar, rectificar y reajustar sus conductas.

La familia biparental resulta que ofrece los modelos complementarios de padre y madre, y siempre que guarden un equilibrio afectivo para el niño, como afirma L. Polo, constituyen la base sobre la que edificar las facultades superiores del ser humano: inteligencia para buscar la verdad, y voluntad para realizar el bien. El relativismo a ultranza y los ataques continuos a la unidad familiar quebrantan los principios básicos sobre los que edificar la Humanidad: La familia no es sólo donde se nace, constituye un entramado afectivo y siempre sanguíneo, donde el ser humano es aceptado por lo que es y como es, de forma incondicional y mientras viva.

Consuelo Martínez Priego dijo...

Buenas tardes. No quería cerrar definitivamente el capítulo sin comentar algo en torno a vuestros textos. En general creo que todos hemos reflexionado y profunizado en una cuestión primordial: el amor entre los cónyuges es fundamento de la educación de la afectividad de los hijos. Si no se quieren bien, los niños no notan o lo sufren o lo padecen.
También creo que todos hemos caído en la cuenta de que el padre y la madre tienen papeles diversos, por más que los ejemplos de Polo suenen algo arcaicos. Qué sea lo que el padre tiene de específico o la madre es cuestión que requeriría otro libro.
Es obvio, por otro lado, que la ausencia del padre o de la madre, las riñas, o las diversas formas de desestructuración de la familia son peores que sus contrarios. Peores quiere decir que dificultan la educación y puesto que los niños -su dignidiad- exige no sólo traerlos al mundo sino también educarlos, los padres han de velar para que esto no ocurra, no sólo por ellos, sino también por el hijo.
En todo caso, todos tenemos ejemplos de situaciones familiares complejas y de niños que los sufren; y todos tenemos experiencia del desquicie afectivo -inmadurez solemos llamarlo- de muchos... y podemos entrever la situación familiar general de esos entornos.

No quería dejar de señalar que Juan A. Moliner hace un magnífico comentario del capítulo 1 -menos trabajado, lógicamente por muchos de vosotros-.
Victoria Benayas, perseguir un objetivo y atenerse a unas reglas es lo propio de la socialización. Precisamente la búsqueda del placer, simplemente, no socializa. La cooperación, por otro lado, no está reñida con la posibilidad de ganar y perder... como es obvio. Pero la clave de la socialización está en las reglas... olvidar esto es grave... y así nos va.

Sergio Francisco Arribas: te has explicado magníficamente: la articulación naturaleza-cultura en el ámbito de la sexualidad. Sin embargo creo que no está fuera de lugar subrayar la diferencia entre la maternidad y la paternidad precisamente porque en nuestro contexto cultural quiere aniquilarse esa diferencia por aniquilación de toda diferencia entre varón y mujer, lo que supondría una pérdida importante de valor. Diferencia no implica que uno sea superior al otro, sino que ambos se complementan, nada más. Comparto contigo que los ejemplos de Polo podrían ser mejores.

Carlos, Laura y Carolina García Abel: señala Polo que ante todo está la dignidad de la persona y el bien de la persona; por lo que en ocasiones es sin duda mejor la separación que la convivencia insoportable: creo que Polo no lo dudaría un instante. Al menos así he entendido los textos que he leído. Eso no es ni tradicional y ni moderno: eso es buscar el bien de las personas. Bien claro deja Polo que las riñas no van bien, que van fatal... ¿Qué hacer en tal o cual caso concreto? Creo que no pueden darse recetas generales y Polo es el primero que dice que sólo puede reflexionar sobre principios, no sobre soluciones particulares.

Kiki, gracias por aportar una experiencia en torno a la maternidad y la paternidad... que ya se ve que es el tema más controvertido.

Bárbara Marina: es completamente como dices.... y no veo contradicción con lo que señala Polo: lo primero el marido o la mujer, si no, ni siquiera está educando.

Lourdes Marcos: primero el marido y después los hijos. Así lo entiendo y así lo he oído a expertos. En cuanto a la situación familiar que narras... complicado, muy complicado, pero posible. Se llama Piedad a la virtud que lleva a cuidar a los padres: nunca les devolveremos todo lo que nos dieron. Dicen que es parte de la virtud de la justicia... pero es mucho más.

Y nada más. Seguiré en el próximo capítulo.

Marta Olaso dijo...

Marta Olaso
Lengua Extranjera.
Hola a todos.
El tema es muy interesante.Sí, el hombre nace prematuro y es fascinante ver cómo va a recibir, asimilar y aceptar el apoyo afectivo que le llegue a través de su entorno para desarrollar una determinada forma de ser.Según se sienta más o menos consolado y su relación afectiva sea sufucientemente intensa,será capaz de evolucionar y alcanzar un grado de conducta que le sirva para desenvolverse con cierta soltura en los distintos ámbitos de la vida adulta.Sí,pero también hay que estar abierto a recibir ese afecto y dispuesto a recibir esa ratificación que tanto nos puede ayudar.Nuestro entorno,familia,casa y amigos nos consuelan y nos dan un apoyo importantísimo. Pero és en el aceptar sin rencor lo que nos llega,sea mucho o no tanto, por unas circunstancias o por otras,en donde el hombre se hace fuerte y deja paso al equilibrio interior que siempre buscamos. Es trabajo fundamental comprender que nos debemos a los demás y que sólo a través de una afectividad que se intercambia, que interactúa y colabora sin una continua justificación,podremos educar los sentimientos, fomentar valores y nutrir verdaderamente nuestro interior.