NOTAS

Tenéis este sitio para que podáis resolver entre vosotros las cuestiones que "conviene saber del tema 1". Según me habéis dicho algunos, os ayudaría poder trabajar de modo análogo a Antropología I.

En este otro sitio, podéis resolver lo que corresponde al tema 2.

lunes, 3 de mayo de 2010

La justicia y "¿el fin justifica los medios?"

Interesantes capítulos.
El primero de ellos se inicia de modo "provocativo": "hablar de valoraciones de la realidad es un problema".
1. Porque dificulta el diálogo
2. Porque es dogmático
3. Porque, al fin y al cabo, es una cuestión de palabras.
Cada una de estas objeciones tiene argumentos que conducen a considerar que sólo si hablamos de "valoraciones de la realidad", podemos hablar, podemos aprender, podemos significar. Al fin y al cabo, buscamos "hacer justicia a la realidad"... ahora bien, la realidad primaria a la que debemos hacer justicia es "la realidad de los demás hombres". Pues bien: llamamos justicia a la disposición a someter nuestras actuaciones a esa norma: la realidad de los demás hombres.
Interesante, ¿no?

Entiendo que el resto del capítulo intenta sacar a la luz cómo se ha intentado "hacer justicia" y qué objeciones pueden hacerse a cada uno de los intentos. Como siempre, con afán de dar un paso más en la dilucidación de "qué es lo que realmente queremos", "qué es lo bueno".

En cuanto al quinto capítulo, subraya una de las máximas éticas por excelencia, de suerte que su aniquilación borra, creo, todo discurso ético. Sin embargo, es uno de los juicios más discutidos en nuestro entorno: podréis reconocerlo también a través del texto de Spaemann.

El marco conceptual es la dualidad que plantea Weber entre "ética de la convicción" y "ética de la responsabilidad". Analizar los argumentos de cada una de las posturas y ver dónde están sus límites será interesante. Quisiera que, en la medida de lo posible analizárais vuestros propios puntos de vista para "someter nuestros intereses, nuestros valores, a una medida externa a cada uno, objetiva". Es parte del interés de la asignatura.

El discurso intenta aproximarse aún más a "qué sea actuar bien", o "qué es lo bueno". De nuevo veremos que no es cuestión fácil, aunque se va acercando a algo claro: si no es fácil decir que algo -un acto concreto- se siempre bueno en cualquier circunstancia, sí podemos decir que hay actos que JAMÁS han de realizarse, bajo ningún concepto y en ninguna circunstancia. Esto, creo, comienza a clarificarse un poco más.

Un cordial saludo.

62 comentarios:

David Fdz L.E. dijo...

Hola a tod@s!
Bueno este capitulo me a gustado mucho más que el anterior, y me gustaría hablar sobre los dos distintos tipos de ética que Weber menciona en este capítulo.

Para empezar no me parecen tan diferentes.
La ética de responsabilidad:la que actúa "consecuentemente" prestando atención a los resultados generales...la que que no mira los "daños colaterales"o los acepta diciendo: bueno...es que gracias a ese pequeño daño se ha evitado ese otro mayor.)
La ética de convicción:aquella que aunque el resultado sea negativo no se va a sacrificar a nada ni a nadie por "la causa")
Como se menciona en el texto más adelante:
"La ética de convicción se entiende así misma como ética radical de la responsabilidad".
Al final la persona de la ética responsable que toma la decisión de sacrificar algo o alguien en beneficio de una mayoría está actuando así porque realmente está convencido de eso.

Comenta en el texto que el médico tiene un juramento que le obliga siempre a mirar solo por la salud de los pacientes y nada más,sin pensar si realmente esta salvando a un asesino y si debería hacerlo, se lo merece,etc(aquí indudablemente entra en juego qué es la salud o el bienestar del individuo y el gran debate de la eutanasia-calidad de vida o vida por encima de todo)
¿Hasta qué punto deben mirar por nosotros? y quizás el planteamiento no sea sí es de convicción o de responsabilidad sino QUIEN es el que debe decir por nosotros.
Claro está que cada acción tiene unos efectos(-Actuar significa producir efectos-), pero realmente miramos los efectos en un sentido global social, o en sentido personal..si va a ser bueno para mí o malo sin contar el factor corto largo plazo.

Con respecto a este modo de actuar de aplicar nuestra propia ética debemos dejar a un lado nuestras creencias,miedos,experiencias,e intentar ponernos en la piel de la otra persona.
De este modo pienso que se acabarían muchos de los problemas de este mundo...(-Conocimiento con amor es lo mejor.( aquí se habla de amor como benevolencia,yo lo resumiría en no quieras para los demás lo que no quieres para ti.)

Me gustaría destacar una frase del texto:

-Justicia tan sólo significa que tiene validez general y que no son dictados por intereses subjetivos.

Un saludo!

Encarna Hernando Morgado. E. Primaria. dijo...

¡Hola a todos y todas !En los dos capítulos habla del concepto de justicia y de los tipos de justicias que los filósofos han intentado definir. Es un eterno dilema el saber lo que es justo y lo que no. Durante años son muchos los filósofos y pensadores que han escrito sobre ello. Y es que no es fácil saberlo. Lo justo tiene mucho que ver con lo que es lícito, pero a veces lo que la ley dice que es justo no lo es, o por lo menos no lo es para todo el mundo. Por ejemplo, en la actualidad se está hablando sobre la ley del menor debido a las muertes que se están produciendo de adolescentes o niños a manos de menores de edad. La ley no les trata como adultos, sino como menores, pero son muchas las voces que proclaman que esto no es justo. Y es que depende en ocasiones del momento y de la persona, para que algo sea justo o injusto. No siempre lo tengo claro, pero sí creo que hay una justicia universal. En el capítulo se habla de justica de la realidad, no de la justicia personal, nuestros intereses no deben de entrar en conflicto con los intereses de los demás. El ser humano no es nada sin los demás, además los intereses de los demás deben de prevalecer por encima de los nuestros. Todo ser humano es capaz de engañarse a sí mismo, por lo tanto, los hombres no debemos someter a las leyes del Estado. No todos los filósofos hacen la misma interpretación de justica, por ejemplo, Marx, habla de que cada uno reciba según sus capacidades o necesidades es la llamada justicia proporcional. Pero esto trae ambigüedades, sólo Dios, según Plantón es capaz de juzgar el valor absoluto de cada uno y de lo que aporta. Siempre se ha entendido la justicia como algo imparcial y yo creo que debe de serlo siempre. Aristóteles habla de la justicia en el intercambio de bienes, se cambian cosas que tenga el mismo valor, pero esto no siempre es real, esto dependerá de la ley de la oferta y de la demanda. Lo que si debe de quedar claro y con lo que yo estoy totalmente de acuerdo es con que cada hombre debe de tener deberes fundamentales de justicia para con los demás. Weber habla de ética de responsabilidad (el hombre actuara del modo en el que sus consecuencias sean en conjunto las mejores) y de ética de convicción (es la ética de alguien que no quiere hacer algo injusto aunque el resultado sea positivo). Es el eterno dilema sobre si el fin, justifica los medios. Si los justifica hablamos de ética de responsabilidad, sino los justifica es ética de convicción. Los ejemplos que pone el autor sobre estas cuestiones son muy duros y lo cierto es que te cuestionan mucho sobre cómo actuaría yo si me encontrase en esas situaciones tan duras, espero no tener que decidir. ¡Hasta la próxima semana!

Sara Martínez Hernández dijo...

Hola!
En primer lugar: Consuelo, gracias por las preguntas del tema 1. Me ayudarán a enfocar mi estudio.

El capítulo 4 destaca fundamentalmente dos bloques de ideas: la importancia del éxito de los valores en la vida y la justicia.

En la primera idea se nos presentan tres cuestiones importantes para que nuestra vida tenga unos valores apropiados y realmente nos sirvan para convivir con los demás:

-invocar la evidencia de los valores no contribuye a superar los conflictos ni a llegar a acuerdos.
-Debemos entender nuestras valoraciones como hipótesis que estemos dispuestos a revisar en cualquier momento, contrastándolas con la experiencia.
-Análisis del lenguaje: tenemos un vocabulario determinado para los valores y estamos ligados a él.

Estas tres ideas me parecen muy relevantes para la educación, pues creo que forman una base para aprender a convivir.

Por otro lado, trata el tema de la justicia. La justicia como virtud, como actitud del hombre (cosa que nunca me había parado a pensar antes). El autor define la justicia como disposición a someter la propia actuación a una norma justificativa. Además, Spaeman fundamenta que “nadie puede vivir sin dar a su actuación o comportamiento un sentido que sea comprensible por los demás (susceptible de aprobación/ justificación frente a los que son afectados por las consecuencias de de nuestras acciones)”. Esta idea también me parece clave, pues resalta la necesidad social del hombre. La convivencia con los otros debe ayudarle a encaminar sus acciones. También resalta que cuando tú actuación afecta a los intereses de otro, no basta para justificarla el hecho de que sea beneficiosa para tus propios intereses, sino que es necesario examinar los intereses en sí ( y no de quién son los intereses), de forma que demos preferencia a aquellos que son más importantes en cuanto a su contenido ( de aquí la importancia de objetivar la realidad y de la formación, vista en capítulos anteriores). Como el hombre siempre tiende a beneficiarse a sí mismo, cuando no se logre llegar a un acuerdo, se debe acudir a alguien imparcial, que puede ser más objetivo.

En cuanto al capítulo 5 y los dos tipos de ética que destaca Weber, considero que las personas empleamos los dos tipos, según en qué momentos o circunstancias. Creo que para saber cómo actuarías en una determinada situación hay que verse en ella, pues no es lo mismo imaginarlo que pensarlo, uno nunca puede asegurar al 100% que haría o no haría tal cosa, creo que hay que verse en el momento. Sin embargo sí creo que todo el mundo tiene convicciones, creencias o valores que determinan su actuación. Yo, en mi vida, considero que en algunos aspectos actuaría con una ética de convicción, pues, en principio, no participaría de algo con lo que no estoy de acuerdo bajo ninguna circunstancia. Pero en otras ocasiones, empleo una ética de responsabilidad, pues tras evaluar las consecuencias en conjunto, actúo conforme a lo que he considerado mejor aunque suponga realizar algo que no me agrada o beneficia.

Saludos!

Anónimo dijo...

BEATRIZ MARTINEZ GALLEGO

Voy a comenzar hablando de la justicia para luego continuar con la pregunta principal ¿el fin justifica los medios?
Cuando nos referimos a justicia la definimos como una virtud, una actitud del hombre, esta puede ser exigida a todos en todo momento y respecto de toda persona, ya que la exigencia de la justicia no requiere más que la relativización de las propias simpatías, deseos, preferencias e intereses .
El fenómeno en el que se apoya es la de la distribución o necesidad de bienes que son escasos, esto da lugar a una simetría fundamental en relación con los hombres, que es donde se tratan de repartir bienes que son escasos, estas asimetrías deben de ser justificadas, y la justificación debe ser tal que cualquiera que esté dispuesto a pensar justamente este de acuerdo con esa asimetría. Por esto podemos afirmar que justicia significa imparcialidad.
¿El fin justifica los medios?
Personalmente creo que dependiendo del caso el fin si justifica los medios. Sabemos que necesitamos los unos de los otros como medios, si queremos lograr determinados fines. Toda vida humana descansa ahí a fin de cuentas, es decir podemos usar a los demás como medios, pero solo de manera parcial, nos aprovechamos de ciertas capacidades y prestaciones de los demás. Pero no podemos olvidar que los otros son, por su parte, un fin en si mismos. Por esto debemos saber que una acción es buena depende siempre de un conjunto de circunstancias, si el matar a una persona da lugar a la salvación de un millón de seres humanos, ese fin si justifica los medios, aunque sea traumático para esa persona o sus familiares, contamos con el ejemplo de Jesús el vino a la tierra para salvar a los hombres y su muerte fue nuestra salvación.
Un saludo

Beatriz López Marcos dijo...

Las ideas fundamentales de este capítulo son las siguientes:
- Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad (los demás hombres), objetivar nuestros intereses (sujetándolos a una medida común, comparándolos entre sí) y formarlos mediante el contenido valioso de la realidad. La educación debe hacer al hombre capaz de no dejarse llevar, deb e hacer que el hombre aprenda a conducir su vida.
Nadie puede vivir sin dar a su actuación un sentido que sea comprensible hasta cierto punto por los demás, es decir, que sea susceptible de aprobación frente a los que son afectados por las consecuencias de nuestras acciones.

- Justicia es la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa. Es una virtud, una actitud del hombre que requiere la relativización de los propios deseos e intereses.
- Justo es aquel que, en los conflictos de intereses, examina de qué intereses se trata y está dispuesto a pasar por alto de quién son los intereses en juego. Puesto que siempre tenemos la tentación de privilegiarnos en la valoración de los intereses, lo justo es ser capaces de someternos, en caso de duda, a una instancia imparcial.
- El fenómeno en que se apoya toda justicia es el de la distribución de bienes que son escasos. El principio del comunismo es: a cada uno según sus necesidades. Justicia es el reconocimiento de una simetría fundamental en relación con los hombres, justamente allí donde se trata de repartir bienes que son escasos. Significa imparcialidad. Pero no siempre debemos ser imparciales, ya que no todas nuestras acciones están sometidas a la justicia. La injusticia consiste en aprovecharse de una necesidad o de la ignorancia del prójimo. Cada hombre tiene unos deberes fundamentales de justicia para con los demás por el simple hecho de pertenecer al género humano.
- Siempre que haya diferencias de poder, es exigible la justicia. Pertenece a la justicia el control de la fuerza y la división de poderes.
- Existen dos principios de igualdad: la igualdad aritmética y la igualdad proporcional. En la primera, cada uno recibe lo mismo; en la segunda, cada uno recibe según su capacidad y su trabajo. Según Platón, sólo Dios podría actuar de acuerdo con la justicia proporcional ya que solamente Él puede juzgar el valor absoluto de cada uno. Los hombres, en cambio, deberían mitigar las distintas normas en conflicto con la igualdad aritmética ya que, de lo contrario, la justicia se convertiría muy fácilmente en injusticia.

Beatriz López Marcos dijo...

¡Qué actual es este capítulo, en el que Spaemann nos habla de que pertenece a la justicia la división de poderes y el control de la fuerza! Y, sin embargo, vemos atónitos y con profunda preocupación como algunos se están cargando aquella idea tan buena que implantó el ilustrado Montesquieu…¡Cómo es posible que se pueda decir en los medios de comunicación que personajes de la cultura se han manifestado para apoyar, en un acto de solidaridad, al juez Garzón? Pero ¡qué me están contando! En todo caso, podríamos decir que altos representantes del mundo de la incultura, haciendo coro a otros que se supone deberían estar haciendo algo por España, están presionando al Tribunal Supremo. Es auténticamente vergonzoso. Si algo me ha quedado claro tras terminar la carrera de Derecho es la importancia y el sentido de la independencia entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; que ha sido la constante a lo largo de toda la carrera. Pero, bueno, este tema daría para hablar y hablar, casi indefinidamente.
Por otro lado, este capítulo nos hace pensar en la inutilidad y la falta de sentido de la existencia del comunismo. Si todos fuéramos santos, no habría ningún problema pero como no es así, la idea marxista de “a cada uno según sus capacidades, eficiencia o rendimiento”, en vez de ser justa, es muy fácilmente convertida en injusta. Porque ¿quién reparte y qué criterio sigue para repartir?

Marta Olaso dijo...

Marta Olaso 2º L.E.
Hola a todos. Voy a hacer un comentario sobre el tema 4. Justicia en valores y ¿cómo llegar a una solución justa para todos?
Está claro que no podemos hacer de nuestras valoraciones un único juicio y proclamarlo como tal. Debemos revisar y cambiar nuestras valoraciones según vayamos experimentando y aprendiendo y que ésto nos sirva para mejorar las situaciones que surjan en nuestro entorno. Lógicamente el lenguaje nos ayuda a expresarnos mejor y a que el mensaje sea más preciso y claro pero el concepto de “ bueno” es entendido de forma general y tiene un significado global. La educación y la formación aportan solidez a la justicia, ya que vivimos en una sociedad llena de conflictos e intereses. Tenemos que aprender con los demás para ayudarnos entre todos. No podemos esperar justicia cuando sólo unos pocos de benefician de sus decisiones. Cuando los bienes son escasos y se busca un reparto equitativo, impera la voluntad del más adinerado que tendrá más facilidad que otros para conseguir su objetivo. Si éste lo consigue, cabe esperar que sepa hacer un buen uso de los bienes. A lo mejor , dando trabajo a los que no lo tienen , etc.
No se puede hacer justicia si sólo se favorece a determinadas personas o grupos sólo por el hecho de ser más influyentes. Hay que ser imparciales, pero hasta un punto. Los criterios de distribución y el de la fuerza que se impone, chocan entre sí, es inevitable.
Me parece un tema muy difícil pero me posiciono a favor del último punto de Spaemann: la justicia que está en relación con las necesidades de una persona. Comprender que debemos usar nuestra capacidad de amar para un uso mucho más alto, cuando nos ponemos en el lugar del otro y le ofrecemos nuestra ayuda, cuando nos damos a otros por causas “buenas” y sin un continuo juicio de lo injusto, defendiendo en la medida de nuestras posibilidades un reparto equitativo, ayudando con una actitud positiva y a la vez desprendida, es entonces, creo, cuando podemos avanzar mucho más.

Beatriz López Marcos dijo...

El capítulo 5 contiene las siguientes ideas principales:
- Para hacer justicia al hombre son necesarias tres cosas: la justicia, el conocimiento sobre qué es el hombre y qué le hace bien al hombre.
- Actuar significa producir efectos. Por eso, para definir un acto se han de considerar sus efectos.
- Nuestra manera habitual de comportarnos no es el sopesar los bienes o valores. Orientar nuestros actos según el conjunto de sus consecuencias los deja sin dirección y fácilmente manipulables.
- Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada y no manipulable, pero ha de estar limitada, es decir, no debemos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión.
- Existe la omisión culpable, la de aquel que podía haber hecho algo para evitar un resultado y no lo hizo. Esto me recuerda al deber de socorro y a un delito tipificado en el Código Penal y que hace ya unos cuantos años estudié: la denegación de auxilio.
- Hay modos de proceder que son siempre malos y en todas partes. No tenemos responsabilidad alguna en las consecuencias que se derivan de la omisión de una acción mala en sí misma.
- Un buen hombre sería aquel cuya conciencia traduce”no me es lícito hacer esto” por “no puedo físicamente hacer esto”.

Beatriz López Marcos dijo...

Hay actos que siempre son malos y en todas partes. El aborto, la eutanasia, la fecundación in vitro, la inseminación artificial, son siempre malos, por muy “bueno” que sea el fin. Aunque la embarazada sea una niña de 15 años, fruto de una violación, etc. Es un asesinato. ES muy triste una situación así, pero ese ser humano que ya existe no tiene la culpa y quiere ser querido…O esa persona que tras un accidente se ha quedado completamente inmovilizado o en estado vegetativo, también tiene derecho a ser querido…O esos seres humanos que tras haber sido fecundados son tirados a la basura o congelados, porque solamente se necesita uno, también tienen derecho a ser queridos… Hay matrimonios que están deseando tener hijos y no pueden y, otros, con fines económicos, intentan convencerles de que se sometan a procedimientos artificiales en los que muchos embriones son congelados o desechados…
Recuerdo algo que ya comenté en el blog del año pasado. Unos médicos se ofrecieron, durante la Segunda Guerra Mundial, para hacer selección de enfermos (más que de enfermos, de sanos; porque los enfermos iban directos a las cámaras de gas). Esos médicos se ofrecieron como tales con el fin de salvar muchas vidas. Está claro que podían salvar muchas vidas pero ¿a costa de qué?, más bien, ¿a costa de quién? Porque al seleccionar y, por tanto, salvar a los individuos sanos, estaban mandando a la cámara de gas a personas especialmente débiles, enfermos, etc. El fin no justifica los medios. Pero esto es algo que aún mucha gente no tiene claro. Por muy bueno que sea el fin, si el medio utilizado no es lícito, invalida el fin. Y lo peor: nuestras acciones nos van construyendo poco a poco y, al final, somos como vivimos. Si con el pretexto de fines buenos dejamos que nuestra vida esté llena de malos medios, no estaremos construyendo el hombre bueno al que debemos aspirar a ser y por el que debemos luchar. Debemos reflexionar sobre cada una de nuestras acciones, sobre nuestra actitud, sobre el modo en que las realizamos. Hay acciones que son malas en sí mismas y no son responsabilidad nuestra porque nosotros no las hemos provocado. Como vimos el año pasado, lo más importante en el hombre es la capacidad de decidir su propio camino: el hombre no sólo es aquel que ha inventado la cámara de gas sino también aquel que ha entrado en ella con paso firme musitando una oración.

María Crespí (Infantil) dijo...

Buenas tardes,

Estos dos capítulos me han parecido muy interesantes y que dan qué pensar. Los he encontrado más fáciles de comprender que los anteriores.

Spaemann dice que la justicia puede ser exigida a todos, en todo momento y respecto de toda persona. También dice que es una virtud, una actitud de hombre.
Y creo que es cierto que si relativizamos nuestros propios intereses y no estamos dispuesto a dejar pasar por alto ciertas cosas (¿justifica el fin los medios?), estaremos PRETENDIENDO ser justos. Eso no significa que siempre lo consigamos. O incluso, que, creyendo haber sometidos nuestros intereses a “la realidad del hombre”, no lo hayamos hecho.

Desde luego, lo que tengo claro es que el fin no justifica los medios, cuando estos conllevan actos que bajo ningún concepto deberían haberse realizado.

El conflicto viene cuando la “ética” personal de cada uno y los valores que cada persona tenga nos llevan a condenar unas actuaciones u otras. Aún así, pienso que siempre hay hechos “objetivamente” condenables.

De todas formas, aunque no realicemos actos de este tipo, podemos estar siendo injustos si sólo pensamos en nuestro propio interés y no buscamos el diálogo con el otro, el “bien” común. Para ello, pienso que hay que poder contemplar las diferentes soluciones que pueda haber, y las consecuencias de las mismas.

De ahí se deriva también el sentido de la responsabilidad, que conlleva cada acto que realizamos.
Aprendizajes, en cualquier caso, que pueden conducirnos al crecimiento, a la búsqueda de valores si somos consecuentes con lo que hacemos.

Y otro tema ¿la igualdad es justicia? ¿la justicia es igualdad? Son términos muy abstractos que no pueden sintetizarse en pocas palabras. No creo que vayan ligados siempre, sobretodo si tomamos como igualdad “dar a todos lo mismo”, en lugar de dar a cada uno “lo que necesita”. Aún así es difícil saber “qué es lo que uno necesita”. Hay veces que ni ese uno lo sabe.

¡Buena semana a todos!

Raquel Chacón Chavarría. E. Infantil Titulados de Madrid dijo...

Hola a todos:
Me gustaría aportaros las ideas que, bajo mi punto de vista, no debemos dejar de tener presentes en la comprensión de los capítulos.

-“Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad” y “la realidad a la que debemos hacer justicia es, ante todo, los demás hombres.”

-Justicia: virtud exigida a todos, “disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa.””Significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo.”

-Debemos servirnos de la educación para objetivar nuestros intereses. Y así la persona justa será aquella “que, en conflictos de intereses, examina de qué intereses se trata y está dispuesto a pasar por alto de quién son los intereses que están en liza”. Esta definición la tenemos que tener muy presente como maestros, ya que en muchas ocasiones somos los encargados de resolver los conflictos de intereses que se dan en el aula con total imparcialidad.

-Para poder responder a la cuestión: “¿qué medida, más allá de la justicia, hemos de satisfacer para ser buenos?” encontramos dos posiciones diferentes:

oÉtica de responsabilidad: “actitud de una persona que, en sus acciones, considera el conjunto de las previsibles consecuencias […] y entonces actúa en consecuencia; y eso aunque tenga que realizar” algo entendido como malo.

oÉtica de convicción: aquella propia del “pacifista que no está dispuesto a matar en ninguna circunstancia”.

-No hay ninguna ética que no tenga presente las consecuencias de sus actos.

-Por último me gustaría añadir lo interesantes y curiosos que resultan los ejemplos acerca de la insostenibilidad del utilitarismo.

gloria dijo...

GLORIA GEMA SÁNCHEZ RODRÍGUEZ
TITULADOS. LENGUA EXTRANJERA
Hola a tod@s!
Voy a comentar el siguiente capítulo.
JUSTICIA O YO Y LOS OTROS
Para que haya justicia, la sociedad tiene que haber aprendido a jerarquizar de una forma objetiva los valores que existen en nuestra realidad, porque si queremos lograr una sociedad justa, tendremos que sujetar nuestros intereses a una medida común y saber que cuando surja un conflicto, no van a tener razón mis intereses particulares, sino que si tengo razón es porque mis intereses tienen más contenido que los otros, no porque me favorezcan a mí. Por eso es fundamental en una sociedad justa, haber jerarquizado los valores, conocer el sentido de los mismos y actuar de acuerdo a esos valores, no a quién los defiende.
En este capítulo se hace una reflexión acerca de lo que es la justicia, es decir, una actuación justa y nos hace ver que cada hombre, tiene unos deberes fundamentales de justicia para con los demás.
Justicia es la disposición que cada hombre debe tener para saber que su actuación debe ser justificada por aquellos a los que nuestras acciones les afecta. La justicia, por tanto, es una actitud del un hombre, una virtud.
Esta actitud del hombre llamada justicia, se nos debe exigir a cada uno de nosotros respecto a toda persona, porque no vivimos solos, sino que nuestras actuaciones afectan a los demás.
Como en numerosas ocasiones pueden surgir conflictos entre los intereses de una persona y los de otros y es my fácil engañarnos a nosotros mismos y pensar que los nuestros tienen más valor, existen en nuestras sociedades instancias imparciales en las que caso de conflicto, determinan qué valores en conflicto tienen más valor, sin interesarse de quién procede el conflicto. A estas instancias imparciales se les llama leyes del Estado o jurisdicción pública.
Necesitamos que hay justicia porque en nuestra sociedad los bienes a repartir entre todos son escasos y necesitamos de una equidad en su reparto y además si las relaciones entre todos los seres humanos fueran aproximadamente simétricas, no habría necesidad de ella, pero existen situaciones de poder que cuando nos proporcionan medidas diferentes a los del propio provecho de los poderosos, tenemos que recurrir a la justicia y sus instituciones para evitar estos abusos por parte de los poderosos.
En resumen, a la justicia se le exige imparcialidad de acuerdo a la jerarquía de valores, criterios de validez general y que estos no sean dictados por intereses subjetivos de los más poderos que son los tienen el poder, sino que subordinen sus intereses a una jerarquía de valores objetivos.
UN SALUDO.

Sergio Francisco Arribas dijo...

Sergio Francisco Arribas - 2º Magisterio L.E.

La primera parte del capítulo IV me parece buen resumen de lo anterior y enlace con lo siguiente, y la parte menos discutible quizás del mismo. A destacar: Los valores pueden crear conflictos, pero sin ellos no hay forma de resolver los choques de intereses.

Por tanto, llamamos justo a aquel que en los conflictos de intereses examina de qué intereses se trata sin mirar de quién son. Justicia significa imparcialidad, y en esto creo que estaremos todos de acuerdo. Esta acepción de justicia, vista como mediación o resolución de conflictos es la que parece más clara.
Porque después el autor habla de justicia como reparto de bienes y como reparto de cargas y beneficios por parte de la autoridad. En cuanto a reparto de bienes, nos da habla de que lo justo sería pagar el precio adecuado, pero que este varía según la ley oferta y la demanda. Y lo complica más diciendo que un precio factible desde esa ley puede ser usura. En mi opinión, entramos en otro terreno resbaladizo, donde es muy complicado poner la línea entre la usura y un precio de mercado, y donde se puede pensar en mil ejemplos, con mil matices que muevan la línea en una u otra dirección. El ejemplo del Stradivarius es muy bonito, pero en un mundo capitalista resulta utópico, y una vez más queda a juicio de cada uno donde está el límite entre un acto bueno y una venta ridícula.

Respecto a la justicia distributiva, en concreto a la colisión entre igualdad aritmética y proporcional, el autor critica la idea de Marx sobre que cada uno deba ser recompensado según su capacidad y su trabajo, y yo me pregunto si no es este el principio que impera en nuestra Sociedad. Este, afortunadamente junto a la dimensión de proporcionalidad que atiende las necesidades de la persona, llamémosla principio de solidaridad o amor al prójimo.

En cuanto al capítulo V, me ha resultado más interesante, ya que aborda la eterna cuestión sobre si el fin justifica los medios. Yo antes de leer este capítulo, lo primero que habría contestado es “¿Qué fin y qué medios?”

Es interesante la distinción entre ética de convicción y de responsabilidad y actualmente entre moral deontológica y teleológica. El autor sentencia que no hay ética que prescinda absolutamente de las consecuencias de los actos. Para mí, añade más o menos que el fin (bueno) justifica los medios a veces, depende del caso, y que lo importante aquí es dejarse de teorizar y saber en qué casos sí y en qué casos no. Lo ejemplifica con el médico que amputa una pierna o prohíbe beber vino a su paciente por el bien de su salud. Sin embargo continúa dando ejemplos de un uso arbitrario de esa manera de pensar para desvirtuarla. Después, cita a Kant: “En ningún acto podemos usarnos o usar a los demás como puros medios”, y lo aclara: podemos hacerlo, pero parcialmente. No se puede desconocer que los otros son un fin en sí mismos. No se les niega como personas, lo que sería esclavizarles o torturarles, matarles o abusar sexualmente de ellos.

Finalmente hay un punto muy importante: No hay modos de proceder que sean siempre y en cualquier lugar buenos pero sí malos, porque niegan al hombre su carácter de persona y de fin en sí mismo. Yo, sinceramente, aunque entiendo lo que esto significa, no puedo compartir la rotundidad de ello si entramos en ejemplos, como hace Spaemann con el caso de la joven judía. Creo que se pueden poner ejemplos (aunque quizás no sea oportuno) de situaciones extremas, eso sí, donde ciertas consecuencias legitimarían moralmente un acto de estas características.

Es decir, tras leer el capítulo, seguiría contestando lo mismo a si el fin justifica los medios; aunque ahora diría que hay medios casi imposible de justificar.

Anónimo dijo...

Ana I. Guijarro Prieto(Ed.Infantil)

Basándome en el argumento del tema 4, me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre todo lo que nos aporta este capitulo. Todos poseemos valores, en mayor o menos escala pero los tenemos. Es por ello que debemos de hacer participe a todo el mundo de ellos, pues de lo contrario, solo llevaría al conflicto. Al entablar esa comunicación, es decir, una donación, hemos de ser conscientes de que esos valores, se pueden mantener en cuanto a hipótesis que admiten modificaciones, cambios que deberemos de llevar a cabo con lo que nos aporta la experiencia. Aspecto que será facilitado, cuando estén sujetos a una medida común, que permita su comparación.
Una vez logremos llegar a ese momento, en el que se examinan los intereses de cada uno y nos olvidamos de la persona a la que pertenecen, será cuando seremos capaces de emitir un juicio justo sobre la importancia de los unos sobre los otros. Y es que la justicia es un deber y un derecho que tenemos todos. Por ello, es de vital importancia que se otorgue a cada uno lo que se considera más justo.
En cuanto al capitulo 5, me gustaría comenzar destacando la importancia del hecho de “saber prescindir de nuestras preferencias” pues creo, esta enlazado con el capítulo anterior, y es la única forma de que realmente logremos llegar a ser justos para con los demás. Toda actuación que protagonizamos, lleva implícita unos efectos, es decir, unas consecuencias específicas de las cuales hasta cierto límite somos responsables. Me refiero al término responsabilidad, pues todos y cada uno de nosotros cuando hemos de tomar una decisión, valoramos las consecuencias tanto negativas como positivas que dicho acto puede tener, y es eso lo que nos lleva a actuar de una determinada manera u otra, buscando siempre lo mejor y más conveniente. Sin embargo, es importante que destaquemos el hecho de no dejarnos influenciar por los demás, el no sucumbir al acto de convicción, y así no entregarnos a cualquier experiencia de manipulación, como es el ejemplo citado por Spaemann.
Un saludo

Carolina García Abel. Titulados E. Primaria. dijo...

Hola a todos:
Soy Carolina García Abel de Educación Primaria. Como alguno de mis compañeros he de decir que estos capítulos son más interesantes y fáciles de leer que otros, pero igualmente digo que no nos dan una respuesta de lo que es la justicia, sino que nos hace pensar dónde la tenemos que situar nosotros.
¿Qué es justo o injusto, qué es malo o bueno, qué es la virtud, qué es lo interesante y que no lo es?
Todo gira en torno al ser humano, a nuestras creencias, nuestros valores, nuestra persona. En definitiva a nuestra educación, nuestra formación.
Lo que es justo para mí puede no serlo para la persona que tengo al lado. ¿De qué depende la justicia? , ¿Quién puede definir lo que es bueno para el hombre?, ¿y lo que es justo?
Es difícil contestar a estas preguntas, ya que tenemos que contemplar a las diferentes personas en diferentes situaciones, ya que el ser humano no es nada sin los demás, por ello los intereses de los demás deben prevalecer sobre los nuestros. La justicia es el reconocimiento de la simetría entre los hombres.
Respecto a si el fin justifica los medios, pienso que en ningún momento podemos pensar esto si hablamos de personas. Nadie tiene derecho a creerse Dios y actuar al libre albedrío, nadie tiene derecho a utilizar medios que atentan contra derechos humanos o reglas universales para conseguir un fin.
He de decir que los dos tipos de éticas que nos muestra Weber están presentes en nuestras acciones diarias, ya que intentamos actuar según las consecuencias de nuestros actos (aunque en numerosas ocasiones no medimos las consecuencias o no las conocíamos en realidad) y por otro lado, la mayoría de nosotros, no vamos matando a gente por ahí.
Un saludo

Juan A Moliner Vicente dijo...

Juan A Moliner Vicente

Hola a todos!

Como a varios de mis compañeros este capítulo me ha gustado mucho.
Me ha parecido muy interesante el tema de la justicia, ya que todos hemos hablado o debatido alguna vez sobre este tema "que injusta es la vida", "que injusticia", etc
El tema de la justicia es muy subjetivo y complicado de tratar. La justicia dede ser exigida a todos y en todo momento. Esta claro que en la sociedad hay que respetar la justicia y seguir las leyes impuestas, sino no existiría orden ni control. Sin embargo, el problema viene cuando pensamos que es justo y que no. Porque para una persona algo puede ser justo y para otra no. Por lo que ninguna ley va a ser nunca buena para todo el mundo. Sin embargo sí hay leyes universales, como los derechos humanos que deben de respetarse siempre, por lo que matar o violar siempre esta mal, para cualquier persona y en cualquier lugar. Ya que la justicia es una virtud.
En el capítulo leemos que nuestros intereses no deben de entrar en conflicto con los intereses de los demás. Por lo que si intentamos hacer el bien, por lo menos, el que nosotros creemos sinceramente y pensamos en los demás y sus intereses, estaremos intentando ser justos, aunque nos equivoquemos. Justicia es la capacidad de adaptar la propia actuación a ciertas normas o leyes justas.
Cada uno con sus valores e ideas debe de intentar hacer lo mas justo, aunque como he comentado anteriormente hay hechos objetivamente inaceptables.
Un saludo!

KIKI dijo...

CAPÍTULOS IV Y V DE SPAEMANN:

Buenos días, como la lectura de este libro me sigue pareciendo un poco difícil hoy en vez de leer y subrayar como hago siempre he tomado nota de lo que me parecía más relevante. Así que a continuación voy a copiar las notas que he escrito.

Al principio del capítulo 4 el autor nos muestra las objeciones que el sentido de los valores tienen para el éxito:
1. Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo; quién aduce unos valores de los que no puede hacer partícipe a los demás está promoviendo un conflicto.
2. Hablar de los valores tiene algo de dogmático. Nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento.
3. Se trata de una cuestión de lenguaje o análisis de lenguaje: tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él.
El lenguaje nos da acceso a las cualidades.

Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad.
La educación debe hacer al hombre capaz de liberarse de la sensación del momento, capaz de hacer lo que quiera. Debe aprender a conducir su vida, más que a dejarse llevar.

El camino recto se aprende también por imitación.
La justicia es una virtud, una actitud del hombre. Puede ser exigida a todos. Llamamos justo a aquel que, en los conflictos de intereses, examina de qué intereses se trata y está dispuesto a pasar por alto de quién sin los intereses que están en juego.
La justicia reside ante todo en la imparcialidad.

Comunismo (Marx): a cada uno según sus necesidades. A cada uno según su capacidad y según sus necesidades (igualdad proporcional). Cómo valorar el trabajo según qué: el esfuerzo, la comodidad, la cualificación…

Platón: únicamente Dios podría actuar de acuerdo con la justicia proporcional, puesto que solo Él puede juzgar el valor absoluto de cada uno y de cada una de sus prestaciones.
Existe otra proporcionalidad que corresponde a una sociedad justa: la que está en relación con las necesidades de una persona. Quién no puede ayudarse a sí mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades. Amor al prójimo.
En el capítulo V empiezo por señalar el significado que el autor utiliza para justicia: reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo.
Luego cuando habla del rey Salomón y la disputa de las dos mujeres por el bebé me parece un ejemplo muy interesante para aclarar lo siguiente: hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia. Exige dos cosas distintas: conocimiento y amor. Conocimiento con amor es lo mejor.

Ética actual se debate bajo el lema de la oposición de estas dos morales:
1. Deontológica: es denominada la moral que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general y sin tener en cuenta las consecuencias.
2. Teleológica: aquella que deduce el valor de las acciones del que revista el conjunto de las presuntas consecuencias.
No hay ética que prescinda de las consecuencias de los actos, ya que es absolutamente imposible definir un acto sin considerar sus precisos efectos. Actuar significa producir efectos. Responsabilidades (el médico: hacer lo mejor para la salud del paciente. Sea el paciente un bebé o un delincuente).

Utilitarismo: entrega el juicio moral del hombre corriente en manos de la inteligencia técnica de los expertos. Pone la conciencia bajo la tutela de ideólogos y tecnócratas.

Kant: en ningún acto podemos usarnos o usar a los demás como puros medios.

No hay modos de proceder que sean siempre y en cualquier lugar buenos. Que una acción sea buena depende siempre de un conjunto de circunstancias. A no ser que entendamos por bueno sencillamente la omisión de una acción mala.

Antiguo legislador romano: Lo que va contra la piedad, contra el respeto debido al hombre, dicho brevemente, contra las buenas costumbres, debe ser considerado como imposible.

Lucía Asenjo Mota dijo...

¡Hola a todos! Voy a exponer aquí las ideas más importantes de estos dos capítulos:
En el comienzo del capítulo 4 se explica que la valoración de la realidad para el éxito de la vida da lugar a tres objeciones importantes:
1. Argumentar “la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo”. Decimos entonces que dificulta el diálogo porque los intereses chocan.
2. “Hablar de los valores tiene algo de dogmático”. Debemos entender nuestras valoraciones como hipótesis que podemos revisar a través de la experiencia.
3. “En realidad se trata de una cuestión de lenguaje”. Tenemos palabras dotadas de significado que nos sirven para diferenciar cualidades.
Por tanto, necesitamos aprender a conducir nuestra vida, objetivar nuestros intereses e ir formándolos mediante la valoración de la realidad. Vemos entonces que vivir rectamente significa HACER JUSTICIA A LA REALIDAD. Y esta realidad es, ante todo, la de los demás hombres. Ya sabemos que no hay ser humano sin los demás, si no está en compañía. Nadie puede vivir sin dar a su forma de actuar un sentido que sea comprensible por los demás, por aprobación y justificación, entonces “denominamos la justicia a la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa”.
La justicia es una virtud del hombre, requiere la relativización de las propias simpatías, deseos e intereses. El autor explica que “ser justo” significa examinar los intereses tratados en el conflicto y pasar por alto de quién son los intereses preferentes. “El fenómeno en que se apoya toda justicia es la distribución o necesidad de bienes que son escasos”. Marx ofrece una visión peculiar del futuro proponiendo un estado de abundancia que no sea necesaria la justicia (comunismo: a cada uno según sus necesidades). Pero justicia no significa simplemente igualdad, si no que las desigualdades estén justificadas, significa que el reparto de cargas y beneficios no se haga en favor de determinadas personas. Por el contrario, la injusticia consiste en aprovecharse de una necesidad. “Cada hombre tiene unos deberes fundamentales de justicia para con los demás por el simple hecho de pertenecer al género humano”. Y esta justicia se da porque el conjunto de relaciones entre los seres humanos no es simétrico. Por eso, la justicia es una virtud precisamente de los que disponen de poder y por estas diferencias de poder es exigible la justicia. En la sociedad humana es inevitable que los más fuertes tengan el poder, pero nos preguntamos qué hace con el poder, ¿subordina su actuación a una jerarquía de valores objetivos o sólo a sus interesados criterios?. Definitivamente, la justicia reside ante todo en la imparcialidad.

Lucía Asenjo Mota dijo...

¡Hola a todos! Voy a exponer aquí las ideas más importantes de estos dos capítulos:
En el comienzo del capítulo 4 se explica que la valoración de la realidad para el éxito de la vida da lugar a tres objeciones importantes:
1. Argumentar “la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo”. Decimos entonces que dificulta el diálogo porque los intereses chocan.
2. “Hablar de los valores tiene algo de dogmático”. Debemos entender nuestras valoraciones como hipótesis que podemos revisar a través de la experiencia.
3. “En realidad se trata de una cuestión de lenguaje”. Tenemos palabras dotadas de significado que nos sirven para diferenciar cualidades.
Por tanto, necesitamos aprender a conducir nuestra vida, objetivar nuestros intereses e ir formándolos mediante la valoración de la realidad. Vemos entonces que vivir rectamente significa HACER JUSTICIA A LA REALIDAD. Y esta realidad es, ante todo, la de los demás hombres. Ya sabemos que no hay ser humano sin los demás, si no está en compañía. Nadie puede vivir sin dar a su forma de actuar un sentido que sea comprensible por los demás, por aprobación y justificación, entonces “denominamos la justicia a la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa”.
La justicia es una virtud del hombre, requiere la relativización de las propias simpatías, deseos e intereses. El autor explica que “ser justo” significa examinar los intereses tratados en el conflicto y pasar por alto de quién son los intereses preferentes. “El fenómeno en que se apoya toda justicia es la distribución o necesidad de bienes que son escasos”. Marx ofrece una visión peculiar del futuro proponiendo un estado de abundancia que no sea necesaria la justicia (comunismo: a cada uno según sus necesidades). Pero justicia no significa simplemente igualdad, si no que las desigualdades estén justificadas, significa que el reparto de cargas y beneficios no se haga en favor de determinadas personas. Por el contrario, la injusticia consiste en aprovecharse de una necesidad. “Cada hombre tiene unos deberes fundamentales de justicia para con los demás por el simple hecho de pertenecer al género humano”. Y esta justicia se da porque el conjunto de relaciones entre los seres humanos no es simétrico. Por eso, la justicia es una virtud precisamente de los que disponen de poder y por estas diferencias de poder es exigible la justicia. En la sociedad humana es inevitable que los más fuertes tengan el poder, pero nos preguntamos qué hace con el poder, ¿subordina su actuación a una jerarquía de valores objetivos o sólo a sus interesados criterios?. Definitivamente, la justicia reside ante todo en la imparcialidad.

Lucía Asenjo Mota dijo...

El capítulo 6 comienza con la pregunta “¿Qué significa hacer justicia al hombre?”. Hacer justicia al hombre y a la realidad va mas allá de la justicia. Exige conocimiento y amor, necesitamos saber qué es el hombre y qué le hace bien, amor significa benevolencia. Pero nos planteamos qué exige esta disposición de hacer justicia a la realidad y a los demás hombres a través de la benevolencia y qué medida hemos de satisfacer para ser buenos. Nos encontramos con una controversia filosófica: Max Weber nos habla de ética de convicción y ética de responsabilidad:
- Ética de responsabilidad: actitud de una persona que considera el conjunto de las previsibles consecuencias y se pregunta cuáles son las mejores en conjunto, y así actúa en consecuencia. Y esto es considerado malo. Por ejemplo, el médico actúa responsablemente cuando no dice la verdad a un paciente porque teme que no la soporte.
- Ética de convicción: mediante la cual actúa el pacifista argumentando que no está dispuesto a matar ni aunque eso causara el inicio de una guerra.
En la Ética actual se debate el mismo problema bajo la denominación de moral deontológica (o ética de convicción) y moral teleológica (o ética de la responsabilidad). Es claro que no hay ética que prescinda totalmente de las consecuencias de los actos, la cuestión es “qué consecuencias se trata y hasta qué consecuencias se extiende la responsabilidad de una acción”. Es decir, qué consecuencias pueden ser causadas o si cualquier actuación es justificada por su conjunto de consecuencias positivas. Ya sabemos que todo comportamiento y toda acción tiene un efecto, y estos efectos son imposibles de quitar, pero entramos en un gran debate sobre si EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS O NO. Nuestras actuaciones tienen consecuencias negativas o positivas, así por ejemplo el médico extirpa un riñón o amputa una pierna, en este caso se intenta sopesar los logros con las pérdidas y el fin justifica los medios (ética de la responsabilidad). Sin embargo, si el médico continua con esta manera de actuar arbitrariamente, puede ir en contra de la ética médica, así por ejemplo si aconsejara una terapia que lleva a un hombre a la tumba, va en contra de su moral. Por lo que “la manera habitual de comportarnos es sopesando los bienes o valores, pero esta consecuencia es falsa”. Esta forma de actuar (utilitarismo) choca desde varios puntos de vista: con la complejidad y la imprevisibilidad de las consecuencias a largo plazo, con el juicio moral del hombre dejándolo en manos de la inteligencia técnica de los expertos, y además, el utilitarismo (o ética de la responsabilidad) pone la conciencia bajo la tutela de ideólogos y tecnócratas (muy claro el ejemplo descrito sobre el experimento con personas de la calle). El autor afirma que de estos ejemplos se deriva que una forma de actuar según el conjunto de consecuencias deja a las personas sin dirección y los lleva a la manipulación, por ello, se considera que el utilitarismo no conduce a un mundo mejor. Dice Spaemann que “nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada y no es manipulable a voluntad [...] con tal de que no se parta de la idea de que debemos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión”. No se puede establecer hasta donde se extiende la responsabilidad de los actos porque sería muy largo. Kant establece que podemos usar a las personas como medios parcialmente, pero conociendo que las personas son fines en sí mismos. Entonces, hemos visto que hay comportamientos buenos y malos, no hay actos siempre buenos, pero sí se afirma que existen modos de proceder malos siempre y en todas partes porque se le niega a la persona el fin en sí mismo.

Marta Olaso dijo...

Marta Olaso L.E.
Con respecto al capítulo V, me parece que comprendo varias cosas.
Creo que la cuestión El fin justifica los medios es altamente debatible ya que las circunstancias varían y por el hecho de evitar continuas injusticias, se envían a la guerra miles de hombres que mueren sin conseguir que la situación del país a defender apenas mejore. Y qué me decís del enfermo de cáncer que “debe” someterse a una quimioterapia que le deja más enfermo todavía ,en lugar de pasar lo que le queda de manera que se sufra lo menos posible.
Ética de responsabilidad: comprendo la actitud y entiendo el ejemplo del médico, pero para ello debe de haber una buena relación entre médico y paciente. ¿ Con qué seguridad supone el médico que el paciente no soportará la verdad?
Ética de convicción: el pacifista que mantiene su postura a pesar de todas las posibles consecuencias. Muy valiente.
Ambas defienden lo bueno y buscan lo mejor para el hombre y de eso se trata. Intentar que haya muchos más comportamientos buenos y que los malos – que son inevitables – sean mínimos. Que los medios, como dice Kant, sean usados para beneficiarnos positivamente de ciertas capacidades y prestaciones, que todos tenemos y que todos necesitamos, pero nunca para fines como el abuso, la tortura, la esclavitud o la muerte. Somos responsables del daño que causamos y hay que actuar consciente y responsablemente.

Unknown dijo...

Resumen o ideas más destacada del cap. V – ETICA (Spaemann):

Hacer Justicia es proceder prescindiendo de uno mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir bienes escasos.
Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto de si mismo. Pero para hacer justicia al hombre no basta sólo con la justicia; es necesario también conocimiento y amor: sin saber qué es el hombre ni qué le hace bien, actuaremos en falso.
Amor significa querer dar al otro lo que es bueno para él.

El sociólogo Weber, habla de dos posiciones irreconciliables:
- la ética de convicción (la de los santos, pacifista)
- la ética de responsabilidad (la de los políticos; considera el conjunto de previsibles consecuencias, y las valora antes de actuar).

Hoy en dia hablamos de :
- moral deontológica (no tiene en cuenta las consecuencias sino acciones buenas o malas)
- moral teleológica (que tiene en cuenta las presuntas consecuencias).

Por tanto: ética de responsabilidad = moral teleológica = utilitarismo.

Actuar significa producir efectos.

Quien tiene como reprochable toda mentira, no es que prescinda de sus consecuencias, sino que considera justamente una de ellas: la que hace que la mentira sea tal mentira, es decir, el engaño, el inducir a error a otra persona (intencionadamente añadiría yo, ya que considero que si no hay intención o voluntad de mentir, más bien sería simplemente un error, quizá por desconocimiento).

La cuestión es de qué consecuencias se trata y hasta qué consecuencias se extiende la responsabilidad de una acción. La mayor parte de nuestros actos se fundan en un sopesar los efectos de dichos actos. Cuando se piensa que el fin justifica los medios, se trata de ética de responsabilidad (esto suele ser habitual en las decisiones médicas aunque no llevada su responsabilidad a extremo, es decir no llevada más allá de su responsabilidad de velar por la salud de su paciente, porque de lo contrario de saldría de su responsabilidad médica).

El utilitarismo es indefendible por:
- Choca con el carácter imprevisible y la complejidad de las consecuencias que a largo plazo tienen muchos de nuestros actos.
- Entrega el juicio moral del hombre corriente en manos de la inteligencia técnica de los expertos.
- No sólo los expertos, sino también el criminal puede chantajear con facilidad, creciendo así el peligro de extorsión.

“Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada y no es manipulable a voluntad, con tal de que esté limitada, es decir, con tal de que no parta de la idea de que debemos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión” -nos dice Spaemann- (la omisión culpable es la omisión de lago que se tenía que haber hecho).

¿Existe una responsabilidad propia de todos hombre? Kant decía que podemos usar de los demás como medios, pero sólo parcialmente, podemos aprovechar ciertas capacidades y prestaciones de los demás, pero no se puede desconocer que los otros son por su parte un fin en s mismo y tienen derecho de exigir también el servicio de los demás: no se les niega, por tanto, como personas.

Conclusión:
Es importante el hecho de que se dé una asimetría entre los comportamientos buenos y malos. Que una acción sea buena depende siempre de un conjunto de circunstancias, a no ser que entendamos por bueno sencillamente la omisión de una acción mala. Y modos de proceder malos son aquellos con los que se niega al hombre su carácter de persona y de fin en si mismo.

Julia Pineda Romero dijo...

Tres son las objeciones que Spaeman hace a la importancia que sentido de los valores tiene para el éxito de una vida:
1- Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a logra un acuerdo ya que quien aduce unos valores de los que no puede hacer participe a los demás, esta promoviendo un conflicto.
2- Hablar de valores tiene algo de dogmático. Nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento.
3- El lenguaje, tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a el.
La educación debe hacer al hombre capaz de conducir su vida, más que a dejarse llevar.
Objetivar nuestros deseos e interese significa sujetarlos a una medida común, compararlos entre si, solo así podremos ponernos de acuerdo con nosotros mismo y con los demás acerca de los intereses en conflicto.
Este es un elemento más de la vida recta, pues la realidad a la que debemos de hacer justicia es, ante todo, los demás hombres. No hay ser humano sin los demás. Nadie puede vivir sin dar a su actuación, a su comportamiento, un sentido que se comprensible por los demás.
Denominamos justicia a la disposición a someternos a la propia actuación a medida o norma justificada. La justicia es una virtud es decir una actitud del hombre. La justicia puede ser exigida a todos en todo momento y respecto de toda persona. Cada hombre tiene unos deberes fundamentales de justicia para con los demás por el simple hecho de pertenecer al genero humano.
Justo es aquel que, en los conflictos de intereses, examina de que interese se trata y esta dispuesto a pasar por alto de quien son los intereses en liza. Pertenece a la justicia la disposición e someterse a una instancia imparcial. La justicia distributiva toma su nombre de la distribución de las cargas y beneficios sociales entre los individuos. Este cometido recae sobre los más fuertes, los gobernantes los legisladores. Ellos determinan los criterios para la administración de esa justicia.
La justicia es el reconocimiento de los derechos fundamentales. Como el más débil no tiene fuerza para hacerse respetar, la justicia es la virtud de los que disponen de poder, la virtud del más fuerte, porque solo los poderosos pueden establecer criterios distintos a los del propio provecho.
Marx proclama la igualdad proporcional: a cada uno según su capacidad y según su trabajo.
Únicamente Dios podrá actuar de acuerdo con la justicia proporcional, puesto que solo El puede juzgar el valor absoluto de cada uno de cada una de sus prestaciones.
El cristianismo sostiene que quien no puede ayudarse a si mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades. Esto tiene que ver con lo que llamamos amor al prójimo, que ha penetrado en nuestro concepto de justicia.

ANA BELEN SORIANO dijo...

Hola a todos,
Pasaré a comentar el capítulo 5, que me ha interesado algo más que el 4.
Comienza el autor ofreciendo diversos significados de justicia: el proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias personales, de quien está dispuesto a utilizar en su lugar una medida que pueda justificarse ante todos los afectados, reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo. Pero no basta la justicia para hacer justicia al hombre, existe algo más alto: conocimiento con amor (amor entendido como querer dar al otro lo que es bueno para él). Y ahora se plantea la siguiente cuestión: ¿qué medida más allá de la justicia, hemos de satisfacer para ser buenos?
Entra aquí la dualidad planteada por Max Weber entre "ética de la convicción" y "ética de la responsabilidad". Con ética de la responsabilidad se refiere a aquella persona que considera las consecuencias de su acción y entonces actúa en consecuencia, en este caso el fin justifica los medios, para Weber la ética de la política.
En el caso opuesto, estaría la ética de convicción, en la que el fin no justifica los medios, para Weber es la ética de los santos.
En realidad no hay ética alguna que prescinda absolutamente de las consecuencias de los actos ya que actuar significa producir efectos. Se trata de saber si determinadas consecuencias nunca pueden ser causadas, o si, al revés, está permitido cualquier acto con tal de que a la larga quede justificado por el conjunto de las consecuencias positivas, si el fin justifica los medios cuando es un fin bueno que compensa el mal producido por los medios empleados.
Aquí entra en juego el peligro que conlleva el utilitarismo. Orientar nuestros actos según el conjunto de sus consecuencias los deja sin dirección, los entrega a cualquier experiencia y manipulación. Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada, y no es manipulable a voluntad, con tal de que esté limitada, es decir, con tal de que se parta de la idea de que debemos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión.
Me resulta muy esclarecedor y a la vez rico para mi propio conocimiento haber leído el ejemplo que aparece al final del capítulo: quien se niega a fusilar a una joven judía, que le suplica por su vida, no tiene la responsabilidad de que su jefe fusile acto seguido a diez hombres, acción con la que le había previamente amenazado. Quizás yo he tenido dudas a lo largo de mi vida sobre esta dualidad, el fin justifica los medios sí o no, y leer este tipo de argumentos me ayudan a afianzar más mis ideas.
Por último sólo escribir una frase de esas que considero merece la pena tener siempre a mano: “un buen hombre sería aquel cuya conciencia de que ‘no me es lícito hacer esto’ se cambia en ‘no puedo (físicamente)

Anónimo dijo...

Elena Esteves Santamaría
Alumna titulada 2º LE

Yo voy a hablar del capítulo 5 del libro de Robert Spaemann, del que me gustaría destacar que, para ser justos con los demás debemos saber prescindir de nuestras preferencias.

Todo lo que nosotros hagamos como personas tienes sus efectos, es decir, unas consecuencias de las que somos responsables puesto que somos nosotros los que protagonizamos el acto.
Con esto quiero referirme al término responsabilidad, pues todas las personas cuando tenemos que tomar una decisión, tenemos que valorar también si dicha decisión tiene aspectos positivos y negativos y entonces al hacerlo actuaremos de una manera o de otra, siempre buscando lo que sea más conveniente y mejor para cada uno.

Es muy importante el que nadie se dee influenciar por otra persona ni tampoco que se deje convencer de una cosa u otra, porque sino se podría dar un caso de manipilación, como se puede ver en el ejemplo que Spaemann ha escrito en su libro.

Espero que no esté equivocada en mi exposición sobre éste tema.
Un slaudo a todos.

Barbara Marina Martens dijo...

¿Qué es la ética?
A medida que voy leyendo mas despacio el libro de Spaemann, me doy cuenta que la ética es, fundamentalmente, salir de uno mismo y pensar en el otro, no en qué me puede dar el otro, sino el qué le puedo dar yo. La ética es dejar de mirarse el ombligo, dejar de creerse el centro del universo, “fastidiarse” un poco para que otros disfruten, dejar que te adelanten en el carril de la M 30 y poner buena cara, ver el partido de fútbol en vez de el debate que te apetecía, la ética es sonreír, sonreír y sonreír. Y como al final lo que te hace feliz es hacer felices a los que están a tu alrededor, es decir pensar en los otros, que a su vez es vivir una vida ética: LA FELICIDAD Y LA ETICA VAN DE LA MANO.SIN ETICA NO HAY FELICIDAD.
Barbara Marina Martens

Eva Beltrán Cordero dijo...

Hola a tod@s!
Como al resto de mis compañeros, este capitulo me ha gustado mucho más que los anterior,además es más fácil de entender.
Del capitulo- 4, me gustaría destacar el concepto de justicia,

Los diccionarios la definen como:
"ajuste imparcial de reclamos"
"Dar a cada uno lo que le corresponde"
"Castigo o pena"

Generalmente lo que se quiere obtener con la justicia es hacer este mundo mejor. (Al menos eso se supone), pues no siempre conseguimos esa imparcialidad,ya que no todas nuestras acciones están sometidas a la justicia.


El ser humano ha tratado de entender los procesos naturales, y darles el nombre de moral, y de justicia. Pero no han funcionado como se quisiera. Eso es mas que obvio.

¿Qué alternativas tenemos? ¿Qué concepto puede sustituir a la Justicia? Si de verdad queremos un mundo mejor, hay que hacerse estas preguntas y más...

Yo pienso aquí en un proverbio indio, "si tu haces verdaderamente lo que debes, a pesar de lo que seas" esa es la cuestión hacer verdaderamente lo que se debe, en relación a las consecuencias, por lo tanto tendremos verdaderamente lo que esperamos, ¿ por qué? porque haremos aquello que somos capaces de hacer, será un trabajo interior.

Y en cuanto al tema-5, señalar los
dos tipos de ética que destaca Weber,yo creo que todos nosotros dependiendo de las situaciones que nos enfrentemos en nuestra vida, utilizaremos uno u otro tipo de ética.
La ética de la responsabilidad , cuando tengamos en cuenta las consecuencias de nuestras acciones y actuemos de manera consecuente a ellas, aunque en ocasiones tengamos que hacer cosas no del todo "buenas", o

la ética de la convicción: aquella en la que no se va a hacer ningún daño, ningún mal a nadie, es la propia del “pacifista que no está dispuesto a matar en ninguna circunstancia”.

Aunque como bien cita Spaemann: "no hay ética alguna que prescinda absolutamente de los actos. pues actuar significa producir efectos".

Saludos!
EVA

Goyo dijo...

Muy buenas.

Este capítulo me ha parecido muy interesante. Habla de la justicia de una forma muy parecida a la libertad, según yo la entiendo. Pero también he de decir que cuando hablamos de justicia, suena un poco a utopía, sobre todo en cuanto hablamos de intercambio de bienes y justicia distributiva.

¿Qué ha hecho que me lleve a pensar que en un momento dado hablábamos de libertad y no de justicia? La definición de: "cuando mi acción afecta a los intereses de otro, no basta para justificarle el hecho de que sirva a mis propios intereses".

Se puede decir que la justicia debería ser dogmática, y lo es en cuanto a las leyes, pero no lo es el sentido de justicia.

Hay una parte que me ha llamado mucho la atención. La justicia distributiva, según Spaemann y basado en lo que dijo en su día Aristóteles, un bien debe tener un precio justo. Es entonces cuando Spaemann critica la subasta o el hecho de que un vaso de agua sea muy cara en el desierto. Yo si creo en el mercado de la oferta y la demanda y en el mercado de las primeras necesidades.

Gregorio Galiana
Lengua Extranjera

Mª José Gasque Donaire (Educación Infantil) dijo...

Hola buenos días a todos, después de haber leído vuestros comentarios creo que ya está todo dicho, pero aún a sí, voy a centrarme en las ideas que más me han gustado de estos dos capítulos.

Respecto al primer capítulo, yo destacaría todo lo relacionado sobre lo que para el autor significa "vivir rectamente". "Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad".
Seguidamente el autor nos especifica cual es el sentido de la educación respecto a estos temas, cuando comenta que la educación debe contribuir a conducir nuestras vidas, más que a dejarnos llevar por sensaciones momentáneas, esclareciendo los contenidos valiosos de la realidad y llegando a formar los diversos contenidos objetivos.
A continuación habla, de que para conseguir esta rectitud en nuestras vidas, no la podemos conseguir de una forma aislada, sino siempre teniendo en cuenta a los demás."No hay ser humano sin los demás". Porque muchas veces ese camino recto, lo aprendemos por imitación en contacto con los demás y nadie puede vivir sin que nuestros comportamientos sean comprendidos y aprobados por los otros. Entonces según el autor, la justicia sería la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa.
Pero, y ahora surgiría una de las ideas más interesantes a mi entender de este capítulo, ¿que pasa cuando mis acciones interfieren en los intereses del otro?. Entonces en este caso mi actuación no bastaría para justificar el hecho de que sirva a mis propios intereses. Con lo cual, aquí lo que habría que sopesar no sería de quien son los intereses, sino, cuales son los más importantes, es decir, si serían los míos o los de los otros de acuerdo con su contenido. Por los tanto, según el autor lo justo sería aquello que en las situaciones donde surja un conflicto de intereses, se estás dispuesto a pasar por alto de quien son esos intereses en pro de lo que se está juzgando o considerando realmente.

Entroncando esta idea de lo que es justo o de la justicia en sí, con el segundo capítulo, me ha encantado el ejemplo, muy conocido por todos, que Spaemann nos relata sobre el juicio del rey salomón, pero que aquí viene como anillo al dedo para explicar que a parte de la justicia, existe algo más alto o más importante todavía si cabe en nuestro mundo, y es el amor. Retomando el ejemplo del rey Salomón, la verdadera madre, renunció a lo que era justo, por amor a su hijo.
Según el autor "hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia. Exige dos cosas distintas: conocimiento y amor."

Un saludo para todos.

Paula Rodríguez Estaún dijo...

Paula Rodríguez Estaún.

JUSTICIA O YO Y LOS OTROS.

Que tema tan importante para el hombre ¿verdad?.
Tres objeciones hacen fundamentales los valores para una vida con éxito:
1º “Quien aduce a unos valores de los que no puede de modo alguno hacer partícipe a los demás, está promoviendo más bien un conflicto”.
2º ”Hablar de los valores tiene algo e dogmático, de apodíctico”.
3º “ Se trata de una cuestión de lenguaje o análisis de lenguaje: tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a el”. Sócrates enseñaba en este sentido que uno no sabe lo que la palabra “bueno” significa, si ese saber no tiene consecuencias para él.
No hay ser humano sin los demás. El lenguaje, los pensamientos y sentimientos sólo se desarrollan en la comunicación. El camino resto solo lo aprendemos por imitación.
No siempre debemos ser imparciales, no todas nuestras acciones están sometidas a justicia.
¿Qué es lo que en realidad le resulta provechoso al hombre?: el hacer justicia a la realidad y aprender a amar.

Un saludo a todos.
Paula Rodríguez Estaún

Paula Rodríguez Estaún dijo...

Paula Rodríguez Estaún

CONVICCIÓN Y RESPONSABILIDAD O ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?.

Justicia: quien está dispuesto a prescindir de si mismo y se sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos, o cuando se trata de exigencias de esa escasez.

Hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia. Exige dos cosas distintas: conocimiento y amor.

Conocimiento con amor es lo mejor. Si alguien quiere hacer daño, entonces el saber es ciertamente malo.

Amor: querer dar al otro lo que es bueno para él.
No hay ética alguna que prescinda absolutamente de las consecuencias de los actos, ya que es absolutamente imposible definir un acto sin considerar sus precisos efectos.

Actuar significa producir efectos.
La mayor parte de nuestros actos, se fundan en un sopesar los efectos o los bienes que son afectados positiva o negativamente por las consecuencias de los actos.

Buen fin de semana a todos!

Paula Rodríguez Estaún.

Eva Beltrán Cordero. Lengua extranjera. titulados dijo...

Hola a tod@s!
Estos capitulos me han gustado mucho más que los anteriores, y además me han resultado más fáciles de entender, y me gustaría hablar en primer lugar de lo qué entendemos por justicia, que como virtud, es una actitud del hombre sobre la que me gustaría reflexionar.
Para mí, la justicia se refiere a la concepción que cada época o cultura han tenido de lo que es bueno para todos. No se limita a los casos que se tratan en los tribunales, aparece en la vida diaria como un factor del que se derivan relaciones más equilibradas y respetuosas, así como el bienestar de la sociedad en su conjunto.Spaemann nos dice que la justicia es el reconocimiento de una simetría entre los hombres, es decir se trata de repartir bienes que son escasos.
Yo pienso que es justo que todas las personas tengan alimentos, un hogar y la oportunidad de hacer lo mejor de su vida, pero para lograrlo tienen que esforzarse. La justicia consiste en garantizar que el resultado del esfuerzo se respete.
Por ejemplo, si ganamos la competencia de natación, es justo que nos den la medalla. Para que haya justicia nosotros debemos reconocer las ilusiones, el esfuerzo y los resultados de los otros. Si otra persona llegó a la meta antes que nosotros es justo que ella, y no nosotros, reciba la medalla. Cuando existen dudas sobre lo que corresponde a cada quien, hay reglas y leyes para decidirlo. Debemos procurar que se apliquen.
Mira a tu alrededor. Los miembros de tu familia, tus compañeros de clase y las personas que pasan por la calle tienen planes e ilusiones como tú. Si tú aprendes a reconocerlos, ellos reconocerán los tuyos.
Y en cuanto al capitulo-5, simplemente me gustaría señalar los dos tipos de éticas que nos muestra Weber, pienso que presentes en las actuaciones de todos nosotros, en ocasiones uno u otro tipo de ética.
La ética de la responsabilidad se refiere a cuando consideramos las consecuencias de nuestras acciones y entonces actúamos en consecuencia,aunque eso nos lleve a realizar actos no del todo tan “buenos”, “poco éticos” en este caso el fin justifica los medios, para Weber la ética de la política.
En el caso contrario, estaría la ética de convicción, en la que el fin no justifica los medios, para Weber es la ética de los santos.
Un saludo para todos,
EVA

Vanessa Yebes González dijo...

Vanessa Yebes González
Alumnos titulados. Lengua extranjera.

Voy a hablar de la pregunta ¿el fin justifica los medios?.
En muchas ocasioes utilizamos la frase “el fin no justifica los medios” pero nunca me había parado a pensar sobre esa cuestión.
Es cierto que en su significado global podríamos afirmar que el fin no justifica los medios pero tal vez si nos paramos a pensar en las actuaciones propias, estaríamos siendo hipócritas con esa afirmación.
Creo que son numerosas las decisiones que tomamos en las que para conseguir una meta concreta sacrificamos o perjudicamos algo o alguien consiguiendo un beneficio personal.
El fin no justifica los medios si en las actuaciones obramos con maldad o utilizamos medios perversos pero es cierto que en otras circunstancias el fin sí justifica los medios si no tenemos otra via de actuación y no se actua para beneficio propio, bajo egoismo.
Este tipo de juicios sobre justicia me parecen muy difíciles ya que es muy dificil hablar desde la objetividad.
¿Qué es justo o injusto cuando hablamos de terrorismo? O ¿Qué es justo o injusto cuando un fin depende de las vidas de más o menos personas?
Yo no estoy tan segura de que sea justo sacrificar la vida de unas pocas personas por salvar la de un grupo de población. En todo caso, sí podríamos decir que en ciertas situaciones es una consecuencia la muerte de unas personas por salvar un numero mayor pero en ese caso no estraríamos hablando de algo premeditado, por lo que no lo considero un medio.

Unknown dijo...

Buenas tardes a todos. Soy Lourdes Marcos (Primaria).

De nuevo voy a exponer las ideas que me parecen más importantes ahora de este cap. VI de "ETICA"(Spaemann):

Como continuación al capítulo anterior y en relación a las acciones objetivamente buenas o malas y a la justicia, corresponde ahora hablar de la conciencia. La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer. Esta afirmación, aún siendo correcta, conduce a error por su propia simplicidad.

Llamamos conciencia a algo sagrado existente en todo hombre y que debe respetarse incondicionalmente. Hablar de conciencia es hablar de la dignidad del hombre.

La conciencia es una exigencia de nosotros mismos a nosotros mismos (al causar daño a otro, nos dañamos a nosotros mismos: tenemos una mala conciencia).

La conciencia es la presencia de un criterio absoluto en un ser finito (la vida del hombre es finita). No hay bien, ni sentido ni justificación para el hombre si lo objetivamente bueno y recto no se le muestra como tal en la conciencia.

La conciencia es un movimiento espiritual doble:
- El 1er. movimiento lleva al hombre por encima de sí, permitiéndole relativizar sus intereses y deseos, y permitiéndole preguntarse por lo bueno y recto en sí mismo (no hay conciencia sin disposición a formarla e informarla).
- Por el 2º movimiento vuelve de nuevo al individuo, a sí mismo (el individuo no puede abdicar en otros su responsabilidad, ni en las costumbres del tiempo, ni en el anonimato de un intercambio de razones o contrarrazones).

Pero la conciencia no siempre tiene la certeza de hacer objetivamente lo mejor, aunque podemos decir que basta para una conciencia cierta con haber tomado la mejor solución posible en ese momento y de acuerdo con sus conocimientos.

Este “compás que nos guía”, que es la conciencia, entra en nosotros en la niñez, siendo nuestros padres quienes nos inculcan las normas que debemos obedecer y que más tarde interiorizamos. El hombre necesita de la ayuda de otros para llegar a ser lo que es.

Es importante destacar que es realmente libre y sincero quien actúa en conciencia. El “sentido de la culpabilidad” es a veces tomado como una enfermedad, pero la enfermedad está en realidad en no tener mala conciencia (sentimiento de culpabilidad) cuando realmente se tiene culpa. Este dolor o sentido de culpabilidad ha de ir ligado al arrepentimiento o necesidad de variar conscientemente una mala actitud. Este cambio será racional y emocional al mismo tiempo.

Como se apuntaba antes, la conciencia no siempre tiene razón. La conciencia es, en el hombre, como el órgano del bien y del mal que nos marca la dirección hacia lo universal, lo recto en sí mismo. Para ser capaz de ver esto, la conciencia necesita de las reflexión y de un conocimiento moral (jerarquía real de valores). En ocasiones se da la conciencia errónea, cuando es guiada por algo que no es objetivamente bueno.

No hay un criterio único que nos permita obrar en conciencia verdadera (si fuera así no nos equivocaríamos nunca), aunque sí nos ayuda sopesar el juicio con el de los demás, teniendo en cuenta que los demás también pueden tener la conciencia errónea.

Para terminar:
La conciencia no es herida si se le impide a uno hacer lo que ella manda, ya que ese obstáculo no cae bajo su responsabilidad. En cambio, cuando a uno se le obliga a actuar en contra de su conciencia, se está lesionando la dignidad del hombre.

Séneca escribió: “Habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.

Unknown dijo...

Weber señala que existen dos tipos de ética: de responsabilidad y de convicción. La ética de responsabilidad es aquella en la que no se mirar las consecuencias de los actos o si se miran no se tienen en cuenta, se prefiere alcanzar el resultado final aunque con ello se haga algo malo o injusto. En cambio la ética de convicción se tiene en cuenta esas consecuencias y no se actúa si se cree que puede perjudicar algo. Creo que nadie actúa en relación con una única ética sino que depende de la circunstancia en la que te encuentres, de los “daños” que se vayan a causar, se intenta actuar según la ética de convicción pero los actos casi siempre tienen alguna consecuencia que no es del todo adecuada y es complicado llevar a cabo la ética por convicción.
Ana Alonso Irurzun

Raúl Notario dijo...

Buenas tardes,

como en estos capítulos hablan de justica, lo primero que he hecho ha sido buscar la definición en el diccionario para comparar con las de los textos.

justicia.

(Del lat. iustitĭa).


1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece.

2. f. Derecho, razón, equidad.

3. f. Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene.

4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón. Pido justicia.

5. f. Pena o castigo público.

6. f. Poder judicial.

Spaeman dice: “nadie puede vivir sin dar a su actuación o comportamiento un sentido comprensible por los demás.

Esta claro que al vivir en sociedad debemos tener una serie de normas de actuación y comportamiento reguladas que todos los ciudadanos deben seguir y que si no lo hacen serán juzgados por ello por otro miembro de la sociedad que dictamina la falta o el porque del juicio. La justicia debe ser imparcial aunque al ser personas como los demás, los jueces también estan influenciados.

Creo que la justicia y la ética estan muy ligados. Las eticas de convinción y de responsabilidad me han parecido dos teorías muy interesantes. En ciertas ocasiones lo justo es actuar con ética de responsabilidad aunque existan daños colaterales y en otras actuar con ética de convicción resulta lo mas justo aunque puede resultar al revés.

Creo que es un tema muy complicado y que al ser las posibilidades a juzgar infinitas para ciertas cosas nunca se sabra si la decisión es la mas justa o no lo es. ¿Es justo encerrar a alguien 10 años por un maltrato? algunos diran que depende, que es mucho y otros dirán que resulta poco... en fin.
Muy interesante estos capítulos.

Un saludo

Eva BELTRÁN CORDERO. L.EXTRANJ. dijo...

Hola a tod@s!
Estos capitulos me han gustado mucho más que los anteriores, y además me han resultado más fáciles de entender, y me gustaría hablar en primer lugar de lo qué entendemos por justicia, que como virtud, es una actitud del hombre sobre la que me gustaría reflexionar.
Para mí, la justicia se refiere a la concepción que cada época o cultura han tenido de lo que es bueno para todos. No se limita a los casos que se tratan en los tribunales, aparece en la vida diaria como un factor del que se derivan relaciones más equilibradas y respetuosas, así como el bienestar de la sociedad en su conjunto.Spaemann nos dice que la justicia es el reconocimiento de una simetría entre los hombres, es decir se trata de repartir bienes que son escasos.
Yo pienso que es justo que todas las personas tengan alimentos, un hogar y la oportunidad de hacer lo mejor de su vida, pero para lograrlo tienen que esforzarse. La justicia consiste en garantizar que el resultado del esfuerzo se respete.
Por ejemplo, si ganamos la competencia de natación, es justo que nos den la medalla. Para que haya justicia nosotros debemos reconocer las ilusiones, el esfuerzo y los resultados de los otros. Si otra persona llegó a la meta antes que nosotros es justo que ella, y no nosotros, reciba la medalla. Cuando existen dudas sobre lo que corresponde a cada quien, hay reglas y leyes para decidirlo. Debemos procurar que se apliquen.
Mira a tu alrededor. Los miembros de tu familia, tus compañeros de clase y las personas que pasan por la calle tienen planes e ilusiones como tú. Si tú aprendes a reconocerlos, ellos reconocerán los tuyos.
Y en cuanto al capitulo-5, simplemente me gustaría señalar los dos tipos de éticas que nos muestra Weber, pienso que presentes en las actuaciones de todos nosotros, en ocasiones uno u otro tipo de ética.
La ética de la responsabilidad se refiere a cuando consideramos las consecuencias de nuestras acciones y entonces actúamos en consecuencia,aunque eso nos lleve a realizar actos no del todo tan “buenos”, “poco éticos” en este caso el fin justifica los medios, para Weber la ética de la política.
En el caso contrario, estaría la ética de convicción, en la que el fin no justifica los medios, para Weber es la ética de los santos.
Un saludo para todos,
EVA

María Estefanía Perales dijo...

Buenas tardes:
Voy a hablar del capítulo cinco sobre la convicción y la responsabilidad, ya que me ha gustado más que el cuatro. Se pueden encontrar aspectos muy interesantes que merece la pena leer, y creo que los ejemplos que aparecen ayudan a comprender mejor el texto.
La justicia significa entender que todas las personas merecen respeto por ser lo que son, pero esto no es suficiente ya que existe algo que está por encima.´
La justicia exige dos cosas que son el conocimiento y el amor, y lo mejor es que vayan los dos juntos. Hay casos en los que no es bueno, y es cuando se utiliza el saber para hacer daño o algo malo.
Hay que distinguir entre la ética de convicción y la ética de responsabilidad, se puede actuar según las dos éticas pero también depende de la situación en la que nos encontremos. La mayoría de nuestros actos se basan en sopesar los logros y las pérdidas, producidos por las consecuencias de esos actos.
Algo que es difícil es determinar hasta donde llega la responsabilidad de los actos, ya que sería un debate muy largo y puede depender de varios aspectos.
Para terminar este tema decir que tiene que haber una igualdad entre los comportamientos buenos y los malos, no siempre pueden ser buenos aunque queramos.
Sobre la pregunta que plantea el titulo de este capítulo creo que hay veces que el fin justifica los medios y otras veces no, en los casos más graves está claro que nunca el fin justifica esos medios empleados.
Un saludo.

Estefanía Montoro García (alumna titulada E. Infantil) dijo...

Hola a tod@s, ¿el fin justifica los medios?

Justicia es el proceder de quien está dispuesto a utilizar en su lugar una medida que pueda justificarse ante todos los afectados, es reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo.

Según Max Weber existen dos tipos de ética: la de responsabilidad (actitud de una persona que considera el conjunto de las previsibles consecuencias) y la de convicción.

En la ética actual se entiende una moral teleológica (deduce el valor de las acciones del que revista el conjunto de las presuntas consecuencias) y una moral deontológica (llama buenos o malos ciertos comportamientos en general y sin tener en cuenta las consecuencias).

El conjunto de la ética de responsabilidad y la moral teleológica comporta lo que se conoce como utilitarismo, el cual tiene diferentes reflexiones:
1. Choca con la complejidad y el carácter imprevisible de las consecuencias a largo plazo que tienen nuestros actos.
2. Entrega el juicio moral del hombre corriente en manos de la inteligencia técnica de los expertos.
3. El criminal puede también chantajear al experto con facilidad, creciendo así el peligro de extorsión.

El resultado de la reflexión es el siguiente: “Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada, y no es manipulable a voluntad, con tal de que esté limitada, es decir, con tal de que no se parta de la idea de que debemos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión”.

Un saludo.

Ana González Vázquez Lengua extranjera dijo...

¡Buenas noches a todos! Lo que destacaría del tema 4 "Justicia o yo y los otros" es cuando se dice que ante todo la justicia es una virtud, es decir una actitud del hombre. La justicia puede ser exigida a todos, en todo momento y respecto de toda persona. Cuando mi acción afecta los intereses de otro, no basta para justificarla el hecho de que sirva a mis propios intereses. Puede ser que mis intereses tengan preferencia; pero entonces no será por que sean míos si no por que son más importantes, son ellos los que deberían tener la preferencia. La justicia significa imparcialidad. Del capítulo V, "convicción y responsabilidad o ¿el fin justifica los medios? destacar cuando se dice que hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia. Exige dos cosas distintas: conocimiento y amor. Lo mejor es conocimiento con amor. Un saludo a todos

Beatriz López Marcos dijo...

Dos ideas interesantes:
-El fin no justifica los medios.
-Actuar significa producir efectos.
Actuar significa producir efectos. Lanzo una pregunta: ¿existe alguna diferencia entre actos humanos y actos del hombre?
Toda actuación del hombre tiene consecuencias, tanto las acciones como las omisiones y, en ambas, podemos ser culpables. Podemos ser culpables de perjudicar a otro, podemos ser culpables de evitar el mal a otro si está en nuestra mano hacerlo, podemos ser culpables de haber omitido la ayuda a otro cuando podíamos habérsela prestado.
El hombre que en su vida no tiene otro objetivo que conseguir prestigio,dinero,poder,pisar al otro, es verdaderamente un desgraciado.Así lo hemos visto en Contenidos teológicos. El fin no justifica los medios, pero algunos quieren justificar los medios con un fin.Más aún: algunos quieren disimular los medios con un fin.Lo primero que me viene a la cabeza es ese virus tan extendido en todos los ambientes: el trepa.Es la persona sin escrúpulos, capaz de traicionar o utilizar al que se cree su amigo, sólo por conseguir su propio prestigio. Pero el fin no justifica los medios, y el mal que uno comete siempre le acaba salpicando.
Los niños, desde pequeños, han de aprender el significado de la frase: "El fin no justifica los medios". Aprenden a copiar, a mentir,a pegar, a insultar, a aprovecharse de los demás, etc. Debemos poner atención en esto,ya que el niño que no es corregido, cuando crezca multiplicará esos comportamientos y muchos otros y con mayor intensidad.Hay que tener en cuenta también la educación que reciben en su familia, ya que uno no puede dar lo que no tiene. Pero tiene la obligación de buscar la verdad. Un adulto que no es leal, fiel, es posible que lo sea, en parte, porque no ha tenido un referente, un ejemplo de fidelidad en su propia casa, durante su infancia. Aunque esto no le justifica porque, como digo, tiene la obligación de buscar lo que es bueno para él, tiene la obligación de buscar la verdad.

Alicia Cordovilla Santiuste dijo...

ALICIA CORDOVILLA
MAGISTERIO EDUCACIÓN INFANTIL

Hola a todos: Ya acercándose fechas de exámenes me cuesta algo más llevar las lecturas al día, por eso a veces llego en el último momento.
“Nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento, contrastándolas con la experiencia” Leyendo esta afirmación veía reflejado el principio del aprendizaje. En esto se basa. En tener la capacidad de revisar en todo momento lo que conocemos o lo que hemos aprendido y modificarlo a través del contacto con la experiencia. Que esta experimentación nos permita “modificar”, “sumar” o “eliminar” creencias o aprendizajes y comprobar que unas cosas son más útiles para alcanzar un fin que otras. Para ello es necesaria la experimentación.
Del mismo modo que es necesaria la experimentación para dar sentido a determinados valores. No podemos dar sentido a lo que es lo bueno, lo que es el placer… si no lo hemos experimentado. De ahí la necesidad de, en educación, proponer experiencias que permitan poner en contacto con lo valioso de la realidad.
Me ha resultado interesante la reflexión sobre la justicia como una virtud que es. Como una actitud exigible a todo hombre. Toda aquella acción justa es aquella realizada relativizando los propios intereses y preferencias en el reparto de bienes que son escasos. Aquella en la que se utiliza la medida justificable ante todos los implicados.
Es cierto que pueden surgir conflictos a la hora de determinar lo que es justo. La justicia precisa de imparcialidad: que los criterios que determinan lo justo tengan validez general y que no sean dictados por intereses subjetivos.
“El fundamento en que se apoya toda justicia es el de la distribución o necesidad de bienes que son escasos”. Pero ¿Qué determina el cómo debe ser la distribución justa de esos bienes?
Existen dos criterios o respuestas extremas:
1. El criterio del más fuerte, de aquel que detenta el poder. El problema surge cuando el más fuerte actúa según intereses subjetivos.
2. Criterios a gusto de cada uno, a voluntad. La dificultad reside en el conflicto de intereses. Cuando los criterios chocan entre sí y no podemos establecer una jerarquía.
Ante esta dualidad los filósofos hablaron de igualdad aritmética y de proporcional. El principio de igualdad aritmética determina que todos deben recibir lo mismo. Lo que resulta evidentemente injusto.
El de igualdad proporcional expresa que cada uno reciba en función de la capacidad y el trabajo. Pero surge la duda de en función de qué se valora el trabajo. Solo Dios puede actuar de acuerdo con la justicia proporcional: Él es el único que conoce el valor absoluto de cada uno.
Existe además otra proporcionalidad que corresponde a una sociedad justa: quien no puede ayudarse a sí mismo debe ser ayudado por los demás en la medida de sus necesidades: Amor al prójimo, que ha penetrado en nuestro concepto de justicia.

Alicia Cordovilla Santiuste dijo...

ALICIA CORDOVILLA
MAGISTERIO EDUCACIÓN INFANTIL
Para hacer justicia se precisa de dos cosas: conocimiento y amor. Amor entendido como benevolencia (dar al hombre lo que es bueno para él). Pero cómo determinar qué es bueno para el hombre.
Hay dos posiciones contrapuestas que intentan dar solución a la cuestión:
1. Moral deontológico: define buenos o malos los comportamientos de forma general, sin tener en cuenta las consecuencias que puedan tener.
2. Moral teológica: el valor de una acción viene determinado por las consecuencias de la misma.
Sin embargo estoy de acuerdo con la afirmación que hace el autor en la que expone que no es posible definir una acción sin tener en cuenta sus actos, porque todo lo que hacemos tiene unas consecuencias y es precisamente, a través de las consecuencias de lo que hacemos, la manera que tenemos de aprender.
Aquí deberíamos plantearnos la eterna cuestión de si se puede permitir cualquier acto si sus consecuencias son positivas a la larga. (¿El fin justifica los medios?)
Considero que no. El autor expone varios razonamientos en los que intenta analizar como negativo el utilitarismo.
Por un lado si tuviéramos que analizar antes de actuar, todas y cada una de las consecuencias de nuestros actos, nunca actuaríamos. Por otro lado, en ocasiones un bien se consigue a la larga a través de un mal. Orientar nuestros actos sólo en función de las consecuencias nos deja sin dirección y podemos ser fácilmente manipulables. No se nos puede exigir responsabilidad de todas las consecuencias de nuestros actos, ni de la omisión de los mismos.
De acuerdo con Spaemann, considero que no podemos afirmar que todos los modos de actuar son siempre y en cualquier momento buenos. Son buenos en ocasiones, dependiendo de las circunstancias. En cambio si podemos afirmar que existen actos que son siempre malos (por ejemplo el asesinato de inocentes), porque niegan al hombre como persona.

Antonia Jiménez Ramírez dijo...

ANTONIA JIMÉNEZ RAMÍREZ

La justicia es el proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de sitribuir los bienes que son escasos. El proceder de quien está dispuesto a utilizar en su lugar una medida que pueda justificarse ante todos los afectados. Si se produce ese caso, hay que fundamentar la desigualdad de la distribución. No debe basarse en una dicriminación de personas o grupos. Significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo. No es suficiente la justicia para hacer justicia al hombre.
Hacer jsuticia al hombre exige amor y conocimiento. Si alguien quiere hacer daño, cuanto más sepa más daño puede hacer. El amor significa dar al otro lo que es bueno para él.
Max Weber explica las medidas que hay que tomar más allá de la justicia, para satisfacer que somos buenos. Lo explica a través de la ética de convicción y ética de responsabilidad. Max Weber entendía por ética de responsabilidad la actitud de la persona que se pregunta las consecuencias mejores en conjunto y las usa en consecuencia, aunque tenga que realizar algo que entedemos como malo. Según la ética de convicción actúa el pacifista que no está dispuesto a matar, aunque esa posición sea un peligro de guerra.
No hay ética alguna que prescinda de las consecuencias de los actos, porque es imposible conocer los efectos de un acto. No se trata de convicción o responsabilidad, sino de qué consecuencias se trata, y hasta que consecuencias se extiende la responsabilidad de una acción. Se trata de saber si el fin justifica los medios, cuando es un fin bueno que compensa el mal producido por los medios empleados.
Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada, y no es manipulable a voluntad, con tal de que no debamos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión. Si en cada momento debiéramos responder de lo que no hacemos se nos estaría exigiendo demasiado. Es importante el hecho de que se dé una asimetría entre los comportamientos buenos y malos. No hay modos de proceder que sean siempre y en cualquier lugar buenos.
Una acción buena depende de una serie de circunstancias. Se dan modos de proceder que son siempre y en todas partes malos porque con ellos se le niega al hombre su carácter de persona. No nos cabe responsabilidad en las consecuencias que se derivan de la omisión de una acción mala en sí misma. La responsabilidad por la omisión de una acción, que no nos es lícito realizar, nos afecta lo mismo que la responsabilidad por aquello que no podemos realizar físicamente.

gloria dijo...

GLORIA GEMA SÁNCHEZ RODRÍGUEZ
Titulados. Lengua extranjera
Buenas tardes. Voy a comentar el capítulo 5.
CONVICCIÓN Y RESPONSABILIDAD O ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?
La pregunta de si el fin justifica los medios respecto a la actuación de una persona, se ha venido haciendo a la larga de la historia. En este capítulo se nos intenta dar luz ante esta cuestión.
Sabemos, y lo vimos en el capítulo anterior, que proceder con justicia significa prescindir de nosotros mismos y de nuestras preferencias personales y tener en cuenta qué valores tienen más relevancia a la hora de distribuir bienes escasos. En definitiva, justicia es el respeto que todo hombre merece por sí mismo. Pero para hacer justicia, al hombre no basta solamente con una actuación justa, sino que hacen falta dos cosas distintas: conocimiento del mismo y amor a la persona. Y si sólo la justicia no basta para hacerle justicia al hombre¿ qué medidas hay que adoptar para ser bueno?
Según Weber, existen do stipos de actuaciones:
-Ética de responsabilidad: Actitud de una persona que cuando actúa considera el conjunto de las consecuencias que pueda tener su actuación y si las consecuencias en conjunto son mejores, podría optar por una actuación que considerada aisladamente se podría entender como mala.
-Ética de convicción: Una persona actúa de una determinada manera porque está convencida de que es la mejor y no cambia su manera de actuar aunque le argumenten lo contrario.
Sin embargo, ambos principios se pueden considerar absurdos, porque no hay ética alguna que prescinda absolutamente de las consecuencias de los actos y porque no se puede definir un acto sin considerar sus efectos.
Volviendo a la pregunta inicial de si el fin justifica los medios, hay que tener en cuenta que la manera más habitual de comportarse en general, es separar los bienes o valores que se desprenden de nuestros actos, es decir, de nuestros comportamientos y esto se define aquí como utilitarismo y es erróneo porque:
-Las consecuencias de nuestros actos son imprevisibles a largo plazo
-No se ven normas morales en la misma acción, sino que para que una acción sea buena hay que tener presente las función universal de su utilidad y apreciar esto ya correspondría a los que ellos mismos se llaman expertos.
Por tanto, si orientamos nuestros actos al conjunto de sus consecuencias, podemos ser fácilmente manipulables y como esto no conduce a un mundo mejor, el utilitarismo cae en una contradicción, porque lo que pretende es un mundo mejor.
Si el hombre no puede estar constantemente evaluando las consecuencias de sus actos, la única responsabilidad que se nos exige en cuanto personas en nuestras actuaciones es no usarnos ni a nosotros mismos, ni a los demás como puros medios, porque cada persona es un fin en sí mismo. No podemos negar a nadie en cuanto a personas que somos y esto ocurre cuando se esclaviza, se tortura, se maltrata o se mata.
UN SALUDO

Anónimo dijo...

Rocío Royo Medina L. E.
No sé si muchas veces empiezo a escribir y saludo si no es así perdonad y esta vez sí que hola a todos.
El capítulo IV nos habla en principio la importancia que tienen que tener los valores en nuestra vida y de la valoración de la realidad y expone tal como dice Consuelo tres objeciones importantes:
En un principio nos dice que pueden crear conflictos, bueno más que crearlos lo que no hacen es ayudar ni a superarlos ni a lograr un acuerdo frente a ellos. Tampoco son algo inmutable pueden variar al constatarse con la realidad tienen una parte dogmática. Y por último se trata de un lenguaje específico
Y así entramos dentro del entramado de la justicia diciendo que llamamos justo a aquel que en los conflictos de intereses examina de qué intereses se trata sin mirar de quién son de una manera totalmente imparcial.
Vivir rectamente es hacer justicia y “llamamos justicia a la disposición a someter nuestras actuaciones a la realidad de los demás hombres.”
Esta concepción de justicia, vista como mediación o resolución de conflictos es la que como siempre nos da Speaman con su carácter práctico y realista; la justicia es un concepto que podemos “usar” en nuestro día a día nos habla de modo de actuar y esta actuación tiene que estar conectada con el amor, el conocimiento y con nuestra libertad.
Después el autor habla de las distintas acepciones de justicia como reparto de bienes según la idea de Marx sobre que cada uno deba ser recompensado según su capacidad y su trabajo. Darle a cada uno lo que le corresponda. Pero Platón lo deja meridianamente claro sólo Dios puede juzgar de manera clara lo que se merece cada uno.
En el capítulo V se lanza la “fácil pregunta” “el fin justifica los medios?” Siguiendo la teoría de Weber si los justifica hablamos de ética de responsabilidad, si no los justifica es ética de convicción, la ética de los santos. Entramos un poco dentro de la dinámica del utilitarismo por una parte y el Derecho Natural por otra. No hay modos de proceder que sean siempre y en cualquier lugar buenos pero sí malos, porque niegan al hombre su carácter de persona y de fin en sí misma esto es una patada directa contra la teoría del relativismo tan en boga en estos días.
La verdad es que no se si me he quedado un poco corta. Me hubiera gustado extenderme con el utilitarismo, el relativismo y el buen uso de la libertad para buscar siempre el bien ajeno pero imposible, necesito tiempo.

Julia pineda Romero dijo...

Decimos que hace justicia quien en su forma de proceder esta dispuesto a prescindir de si mismo y de sus preferencias cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos, o cuando se trata de exigencias de esa escasez; significa que todo el mundo merece respeto por si mismo.
Pero la justicia no es suficiente para hacer justicia al hombre. Hacer justicia al hombre va mas allá de la justicia, para ello se necesitan dos cosas que son el amor y el conocimiento, si no sabemos que es el hombre y que le hace bien, actuaremos en falso.
Lo mejor es el conocimiento con amor, si alguien quiere hacer daño, cuanto mas sepa mas daño podrá hacer, por el contrario cuando alguien quiera hacer el bien, cuanto mas informado este de la persona a quien quiere hacerlo, mas bien podrá hacerle. El amor no debe ser entendido como simpatía, amar significa querer dar al otro lo que es bueno para el.
Al hablar de justicia tenemos que tener en cuenta lo que es la ética de responsabilidades y la ética de convicción, entendiendo por la primera la actitud de una persona que, en sus acciones, considera el conjunto de las posibles consecuencias y se pregunta cuales son las mejores en su conjunto y dependiendo de ello actúa en consecuencia aunque tenga que realizar lo que podría considerarse como malo. Según la ética por convicción, la persona actúa como cree que tiene que hacerlo independientemente de las consecuencias que pueda tener su actuación, pudiendo llegar a ser mucho peores.
Dado que actuar significa producir efectos, no puede haber ética alguna que prescinda absolutamente de las consecuencias de los actos, ya que es absolutamente imposible definir un acto sin considerar sus posibles efectos.
La mayor parte de nuestros actos se fundan en un sopesar los efectos y muchas veces llegamos a la conclusión de que el fin justifica los medios aunque estos no sean lo que nosotros queremos o los que mas nos gusten, esto es la ética de responsabilidad.
En el reparto justo, aparece el problema cuando escasean los medios, en estos casos hay que recurrir a los criterios de la justicia distributiva, sopesando con criterios objetivos e imparciales, pudiendo de este modo dañar a personas aunque no queramos.
Que una acción sea buena va a depender siempre de un conjunto de circunstancias. Se dan modos de proceder que son siempre y en todas partes malos, porque con ellos se les niega al hombre su carácter de persona y de fin en si mismo.
Hay que tener en cuenta que es tan importante actuar mal como actuar por omisión dejando que se produzca ese mal.

Victoria Benayas dijo...

Victoria Benayas Rodríguez. Ed. Infantil

Buenas tardes a tod@s!!!A continuación voy a comentar cada capítulo, que hablan sobre la Justicia, y me han resultado muy interesantes, la verdad.

En dicho capítulo, el autor no dice que el éxito de los sentidos de los valores de una vida tiene tres objeciones. La primera objeción dice: "Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo; quien aduce unos valores de los que no puede en modo alguno hacer partícipe a los demás, está promoviendo más bien un conflicto"; La segunda objeción afirma: "Hablar de los valores tiene algo de dogmático, de apodíctico. Un discurso responsable y científico debe limtarse a ser hipotético. También nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento, contrastándolas con la experincia". Y la tercera: "En realidad se trata de una cuestión de lenguaje o de análisis de lenguaje: tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él". El lenguaje nos da acceso, a las cualidades.Y los lenguajes particularmente diferenciados en relación con las diversas cualidades posibilitan una experiencia, también diferenciada de esas cualidades.
Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad. Pero ¿qué es la justicia? según el autor la justicia es una virtud, es decir, es una virtud del HOMBRE.

En relación al capítulo quinto, comienza definiendo la palabra justicia como el proceder de quién está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencia personales cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos o cuando se trata de exigencias de esa escasez.
Pero no basta la justicia para hacer justicia del HOMBRE. Hacer justicia del HOMBRE y a la realidad va más allá de la justicia. Exige de dos cosas distintas: conocimiento y amor. Conocimiento con amor el lomejor. Si se quiere hacer daño, el saber es malo. Y el amor, en este caso significa benevolencia, es decir, querer dar al otro lo que es bueno para él.
El sociólogo Weber, habla de dos posiciones irreconciliables:la ética de convicción (la de los santos, pacifista);la ética de responsabilidad (la de los políticos; considera el conjunto de previsibles consecuencias, y las valora antes de actuar).
La Ética de la actualidad podemos hablar de :moral deontológica (no tiene en cuenta las consecuencias sino acciones buenas o malas); moral teleológica (que tiene en cuenta las presuntas consecuencias).

Espero que paseís buena tarde.
Un saludo, Victoria.

Anónimo dijo...

Buenas tardes, a continuación comentaré los dos capítulos de la semana, los cuales tratan de los valores y de la justicia.
Empezaré por el primero de ellos, el cual señala las tres objeciones que los valores tienen para el éxito de una vida:
- “Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar un conflicto ni a lograr un acuerdo …” como se menciona en el texto, los valores pueden crear conflictos pero son necesarios para la superación de éstos.
- “hablar de valores tiene algo de dogmático…nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento contrastándolas con la experiencia” y aprender de la experiencia significa actuar de una manera para alcanzar un fin.
- “cuestión de lenguaje, …tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él…sólo podemos hacer análisis de un significado en las palabras que aceptamos como dotadas de un significado…” cuando la persona realiza la acción de lo que esta palabra significa, entonces se puede saber si se ha comprendido lo que significa.
Como se menciona en el capítulo, vivir rectamente es hacer justicia a la realidad. Nosotros como educadores debemos enseñar al alumno a conducir su vida, a formar sus intereses.
En cuanto al capítulo 5, la primera pregunta que nos encontramos es: ¿Qué significa hacer justicia al hombre?
Lo primero que resaltaré que me parece de gran importancia, es que “justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo” por ser persona.
Como se señala en el libro, hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia, exige conocimiento y amor. Estoy de acuerdo con esta frase, lo más importante antes de juzgar y hacer justicia es conocer, y amar como benevolencia.
En el texto, también podemos ver la distinción que hace Weber entre ética de responsabilidad, en la que la persona ante sus acciones estudia las consecuencias y la ética de convicción .
Por último destacaré la ética deontológica , la cual juzga, llama buenos o malos algunos comportamientos sin tener en cuenta las consecuencias.

Irene Márquez Remolina. L.E. dijo...

Buenas tardes,
No me he quitado de la cabeza a mis alumnos cuando leía estos dos capítulos. Realmente es complejo e interesante definir el termino "Justicia". Es muy interesane como en el día a día es necesario explicarle a los niños porqué no se les puede tratar a todos igual, sino darle a cada uno lo que necesita en cada momento. "En toda manada de animales el más fuerte utiliza su fuerza para establecer su autoridad;pero, de otra, para defender a los m´´as débiles del rebaño y los intereses de este(...)"
Qué es justicia y como delimitar su rango de acción es un tema de rabiosa actualidad. Quizá sería positivo recomendar a muchos politicos, jueces, etc que se leyeran el libro y entendieran que la justicia reside ante todo en la imparcialidad.
He entendido también que la justicia esta muy ligada al respeto y amor a los demás. Podemos valernos de la ayuda de los demás para conseguir algo siempre y cuando no olvidemos que los demás también pueden usarnos como medio para conseguir algo. Es una linea gris muy fina que todos debemos aprender a respetar.
Nosotros profesores no podemos olvidar que somos, además, ejemplo para nuestros alumnos.

Espero que hayais pasado un buen fin de semana. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Hola de nuevo!

Estos capítulos cada vez se me hacen más complejos, pero al mismo tiempo me hacen pensar muchísimo, por lo que la línea a seguir no está fuera del fin perseguido (o eso al menos creo yo).

Respecto a las objeciones fundamentales acerca del sentido de los valores, es evidente que pueden crear conflictos pero que, en sí mismos, constituyen un presupuesto necesario para la superación de los mismos. De la misma manera, una determinada forma de actuar es más apropiada que otra para alcanzar un fin, pero si se trata sólo de valorar el fin mismo, me pregunto, ¿cómo aprenderá aquel a quién nadie le ha enseñado, ni siquiera la experiencia misma, la importancia y el valor de según qué cosas?, ¿Formulará esa persona sus propias hipótesis sin caer en la cuenta de que puede tener consecuencias para sí mismo, sin dejar de lado a quiénes le rodeen?
Porque si vivir de manera recta implica hacer justicia a la realidad objetivando nuestros intereses, pero para un individuo no existe otra realidad que la suya propia, ¿dónde queda relegado el concepto de hacer justicia ante los demás hombres? No se si me explico... porque algo nos puede parecer muy justo bajo nuestro punto de vista y bajo los diferentes puntos que hemos tomado de ejemplos que nos rodean a lo largo de nuestra vida... ¿qué pasa entonces con quién cree justo sólo lo que le beneficia a él sin tener en cuenta a los demás?, ¿cómo te enfrentas a explicarle que a veces lo injusto para él hace bien porque crea justicia ante los demás?

Son muchas las dudas creadas, que empiezan a disiparse en el capítulo siguiente al afirmar que justicia hace referencia a que todo hombre merece respeto por sí mismo, aunque tal y como está la vida hoy día casi me atrevería a decir que los que no gozan del respeto de los demás, es en ocasiones, porque no han aprendido en primer lugar a respetarse a sí mismos, lo cual conlleva otro tipo de sentimientos y conceptos que no vienen ahora al caso…

Estoy comprobando por mí misma lo que puede dar de sí el libro y la de cosas que se le pasan a una por la cabeza, no sólo a nivel teórico sino como psicoanálisis de la propia persona, curioso verdad?

Y volviendo al tema (que veo que da mucho de sí), la parte en la que hacer justicia al hombre y a la realidad requiere de conocimiento y amor, me ha fascinado.
Los puntos aclaratorios de controversia ante la justicia como ética de la convicción y ética de responsabilidad me han hecho reconocer la necesidad de ser consciente de mis acciones con sus posibles consecuencias (buenas o malas).

El fin justifica los medios cuando el mal producido en la forma empleada nos haga llegar a un fin bueno, sopesando el análisis de si ese fin está considerando los efectos de las consecuencias de nuestros actos (lo que se gana y lo que se pierde).

Y por mi parte, ya he resaltado lo que me ha parecido más importante y aún así podría seguir y seguir… pero voy a centrarme en los siguientes capítulos y volveré, jeje. Así que os animo a seguir sacando conclusiones y reflexionando.

Un saludo.

María Moral.
Lengua Extranjera.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo!

Estos capítulos cada vez se me hacen más complejos, pero al mismo tiempo me hacen pensar muchísimo, por lo que la línea a seguir no está fuera del fin perseguido (o eso al menos creo yo).

Respecto a las objeciones fundamentales acerca del sentido de los valores, es evidente que pueden crear conflictos pero que, en sí mismos, constituyen un presupuesto necesario para la superación de los mismos. De la misma manera, una determinada forma de actuar es más apropiada que otra para alcanzar un fin, pero si se trata sólo de valorar el fin mismo, me pregunto, ¿cómo aprenderá aquel a quién nadie le ha enseñado, ni siquiera la experiencia misma, la importancia y el valor de según qué cosas?, ¿Formulará esa persona sus propias hipótesis sin caer en la cuenta de que puede tener consecuencias para sí mismo, sin dejar de lado a quiénes le rodeen?
Porque si vivir de manera recta implica hacer justicia a la realidad objetivando nuestros intereses, pero para un individuo no existe otra realidad que la suya propia, ¿dónde queda relegado el concepto de hacer justicia ante los demás hombres? No se si me explico... porque algo nos puede parecer muy justo bajo nuestro punto de vista y bajo los diferentes puntos que hemos tomado de ejemplos que nos rodean a lo largo de nuestra vida... ¿qué pasa entonces con quién cree justo sólo lo que le beneficia a él sin tener en cuenta a los demás?, ¿cómo te enfrentas a explicarle que a veces lo injusto para él hace bien porque crea justicia ante los demás?

Son muchas las dudas creadas, que empiezan a disiparse en el capítulo siguiente al afirmar que justicia hace referencia a que todo hombre merece respeto por sí mismo, aunque tal y como está la vida hoy día casi me atrevería a decir que los que no gozan del respeto de los demás, es en ocasiones, porque no han aprendido en primer lugar a respetarse a sí mismos, lo cual conlleva otro tipo de sentimientos y conceptos que no vienen ahora al caso…

Estoy comprobando por mí misma lo que puede dar de sí el libro y la de cosas que se le pasan a una por la cabeza, no sólo a nivel teórico sino como psicoanálisis de la propia persona, curioso verdad?

Y volviendo al tema (que veo que da mucho de sí), la parte en la que hacer justicia al hombre y a la realidad requiere de conocimiento y amor, me ha fascinado.
Los puntos aclaratorios de controversia ante la justicia como ética de la convicción y ética de responsabilidad me han hecho reconocer la necesidad de ser consciente de mis acciones con sus posibles consecuencias (buenas o malas).

El fin justifica los medios cuando el mal producido en la forma empleada nos haga llegar a un fin bueno, sopesando el análisis de si ese fin está considerando los efectos de las consecuencias de nuestros actos (lo que se gana y lo que se pierde).

Y por mi parte, ya he resaltado lo que me ha parecido más importante y aún así podría seguir y seguir… pero voy a centrarme en los siguientes capítulos y volveré, jeje. Así que os animo a seguir sacando conclusiones y reflexionando.

Un saludo.

María Moral.
Lengua Extranjera.

natalia dijo...

Natalia Naveda Campos, titulada de 2º de Infantil.

¡Hola a todos!

En el capítulo cinco, se habla de la distinción que realiza Max Weber entre ética de responsabilidad y de convicción. La primera sería la actitud de una persona que , en sus acciones, considera el conjunto de las consecuencias, y se pregunta cuáles son las consecuencias mejores en conjunto, y entonces actúa en consecuencia; y eso aunque tenga que realizar lo que aisladamente considerado, deberíamos entender como malo. Por el contrario, la ética de convicción es aquella que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general sin tener en cuenta las consecuencias. Ambas son posiciones extremas. De lo que se trata es de si el fin justifica los medios cuando es un fin bueno que compensa el mal producido por los medios empleados. ¿El fin justifica los medios? Creo que en algunos casos sí. Por ejemplo, cuando el médico aconseja a un paciente diabético que no tome azúcar. Trata de salvar su vida. Considera al otro un fin en sí mismo. Pero no siempre el fin justifica los medios. Podríamos tomar como ejemplo la experimentación con embriones humanos. Se argumenta que experimentando con ellos conseguiremos curar enfermedades como la diabetes o obtener un corazón sano o un riñón... Aunque el fin sea bueno-la curación de una persona- no justifica que tengamos que matar a millones de seres inocentes. Hacerlo sería negar a la persona- que aunque sea embrión sigue siendo persona ya que no se cambia de especie por crecer- su carácter de persona y de fin en si mismo.

Mayte Beltrán dijo...

Buenas tardes a todos,

Es difícil hacer los comentarios en el último momento porque las ideas más interesantes ya han salido. Espero aportar algo nuevo.
Desde el primer capítulo Spaemann intenta responder a la idea de qué es lo que realmente quiere el hombre, qué es lo importante para ser feliz, en definitiva. En los capítulos anteriores nos ha hecho reflexionar sobre el principio del placer (hedonismo) y sobre la importancia de los valores y el sentido de éstos. Hoy tratamos la justicia y la reflexión de si siempre actuamos de una manera justa o nos dejamos llevar por los principios de la sociedad que no siempre son los más acertados (el utilitarismo actual).
Sobre la justicia, me ha parecido muy interesante el concepto que nos ha dado de reconocimiento de una simetría en relación con los hombres, en el momento que se trata de repartir bienes que son escasos. De ello, deducimos que los comportamientos egoístas y de omisión, tanto a nivel individual como colectivo, no atienden en absoluto a una conducta justa; que se lo digan a todos los países que se mueren de hambre y de enfermedades infecciosas mientras que una mínima parte del mundo vive en la opulencia: desde luego los medios que la sociedad “desarrollada” está utilizando para alcanzar su fin, que es la sociedad del bienestar, no son justificables por ningún lado, puesto que parte de su riqueza precisamente viene derivada de la pobreza de los otros.
En torno a la creencia de que “el fin justifica los medios” mi opinión que es totalmente errónea en tanto que los actos malos son siempre absolutamente malos (los buenos no siempre lo son tanto, depende de la intención con que se hagan) y ,si se cometen, no son nunca justificables. Estoy de acuerdo con Spaemann es este punto aunque él lo argumenta mucho mejor que yo. Establece tres razonamientos:
1.- El utilitarismo tropieza con las consecuencias que tienen nuestros actos a largo plazo.
2.- El juicio moral de una persona normal puede ser manipulado fácilmente por un experto.
3.- Las personas utilitaristas están más predispuestas a la coacción por parte de criminales

Saludos cordiales,
Mayte Beltrán

DOLORES IGLESIAS-TITULADA MADRID-INFANTIL dijo...

¡Buenas! Mi resumen de estos capítulos es:
Podemos decir que vivir rectamente es hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, es decir, sujetarlos a una medida común, compararlos entres si, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad, solo así seremos capaces de ponernos de acuerdo con nosotros mismos y con los demás sobre los intereses en conflicto. Llamamos justicia a la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa. Nadie puede vivir sin dar a su comportamiento un sentido que sea comprensible de algún modo para los demás, no explicable sino susceptible de aprobación, sobre todo frente aquellos que se ven afectados por nuestro comportamiento y sufren las consecuencias de nuestras acciones. La justicia es una virtud que puede ser exigida a todos y en todo momento. Lamamos justo a aquel que, en los conflictos de intereses, examina de qué intereses se trata y está dispuesto a pasar por alto de quien son los intereses que están en juego.
El fenómeno en que se apoya toda justicia es el de la distribución de bienes que son escasos. Marx habla de un futuro en que no se necesite justicia, un estado de abundancia en el que no se necesite más que coger: la tarifa universal cero. Este estado se llama comunismo, y en él vale el principio de que a cada uno según sus necesidades. ¿Qué entendemos exactamente por justicia? Justicia es el reconocimiento de una simetría fundamental en relación con los hombres allí dónde se trata de repartir bienes que son escasos. Simetría que consiste en la justificación de las asimetrías, y debe ser tal, que cualquiera que esté dispuesto a pensar justamente esté de acuerdo con ella. Justicia significa imparcialidad, pero no siempre ya que no todas nuestras acciones están sometidas a la justicia. Cada hombre tiene unos deberes fundamentales de justicia para con los demás por el simple hecho de pertenecer al género humano.
Los filósofos antiguos hablaron de dos tipos de igualdad: la aritmética y la proporcional. La igualdad aritmética significa que cada uno recibe lo mismo, da igual el trabajo que desempeñe o le que le hay costado llegar a su oficio, todos recibirían el mismo salario. El principio contrario es el de la igualdad proporcional, que seria que cada uno reciba según su capacidad y su trabajo, pero ¿cómo se valoraría es trabajo?, ¿según qué criterios? Según Platón solo Dios podría actuar de acuerdo con la justicia proporcional, puesto que solo él puede juzgar el valor absoluto de cada uno y de cada una de sus prestaciones. Además de la aritmética y la proporcional, existe otra proporcionalidad que corresponde a una sociedad justa y es la que está en relación con las necesidades de una persona. Este principio existe gracias al cristianismo. Sostiene que quien no pueda ayudarse a si mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades, tiene que ver con lo que llamamos amor al prójimo que ha penetrado en nuestro concepto de justicia.
Continúo....

DOLORES IGLESIAS-TITULADA MADRID-INFANTIL dijo...

Hacer justicia al hombre y a la realidad va mas allá de la justicia, exige conocimiento y amor., conocimiento con amor es lo mejor. Entendemos amor como benevolencia, querer dar a otro lo que es bueno para él. Max Weber comenta dos posiciones irreconciliables: la ética de convicción y la ética de responsabilidad. Ética de responsabilidad es aquella actitud de una persona que, en sus acciones, considera el conjunto de las previsibles consecuencias, y se pregunta cuales son, desde el punto de vista del contenido de valor de la realidad, las consecuencias mejores en su conjunto, y entonces actúa en consecuencia, aunque tenga que realizar lo que deberíamos de considerar como malo. Según la ética de convicción actúa el pacifista que no está dispuesto a matar en ninguna circunstancia, incluso si por ello aumenta el peligro de una guerra. Son dos posturas extremas. En la ética actual se debate a menudo el problema bajo el lema de la oposición entre moral deontológica y teleológica. Deontológica es denominada la moral que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general, sin tener en cuenta las consecuencias, y teleológica es aquella que deduce el valor de sus acciones del que revista el conjunto de las presuntas consecuencias, también se le llama utilitarismo.
Actuar significa producir efectos. No se trata de convicción o de responsabilidad, ni de considerar o no las consecuencias, sino de qué consecuencias se trata y hasta qué consecuencias se extiende la responsabilidad de una acción. Si atendiéramos al conjunto de las consecuencias de nuestros actos nunca actuaríamos antes de un sincero cálculo. Y, al contrario, el bien, con frecuencia es el resultado a largo plazo de un mal. No se puede juzgar un acto por sí mismo, hay que tratar de comprender cuál es la convicción, la intención del agente, la manera y el fin de la historia, tener todo ello en cuenta y absolverle, de acuerdo con esa convicción, de los actos que normalmente se tienen por un crimen. Orientar nuestros actos según el conjunto de sus consecuencias los deja sin dirección, los entrega a cualquier experiencia y manipulación.
Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada, y no es manipulable a voluntad, con tal de que no se parta de la idea de que debemos responder a todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión. No hay modos de proceder que sean siempre y en cualquier lugar buenos. Que una acción sea buena depende siempre del conjunto de circunstancias. A no ser que entendamos por bueno sencillamente la omisión de una acción mala. También se dan modos de proceder que, al margen de cualquier circunstancia, son siempre y en todas partes malos, porque con ellos se le niega inmediatamente al hombre su carácter se persona y de fin en sí mismo. Un buen hombre seria aquel cuya conciencia de que “no me es lícito hacer esto” se cambia por un “no puedo (físicamente) hacerlo”.
Un saludo

Anónimo dijo...

Gemma Barreda Marina
2º Primaria
Lo primero que me gustaría destacar es la definición que hace el autor del obrar rectamente “significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses” y como la educación ayuda al hombre para liberarse de la sensación de momento. Si el hombre sabe crecer en este camino lograra una vida recta y digna. Pero en ese camino necesita a los demás y debe guiarse con una actitud justa.
Ser justo, es aquel que “en los conflictos de intereses, examina de que interés se trata y está dispuesto a pasar por alto de quien son los intereses que están en liza”, pero, como dice más adelante el texto puede haber la tentación de engañarnos a nosotros mismos debe haber una instancia imparcial a la que se someta el individuo.
Esta justicia debe ser:
1-Ciega, es decir imparcial.
2-Que no se aproveche de la necesidad
3-Principalmente desarrollada por el más fuerte como virtud pues, si no puede dar lugar a la usura o a la arbitrariedad.
Pero dando un paso más, para crear una sociedad que supere el concepto puro de justicia, se debe atender a los más necesitados y desvalidos pues “quien no puede ayudarse a si mismo debe ser ayudado por los demás”. Esta forma de entender esta virtud supera la mera realidad o la eleva, pues pone en marcha la máxima universal “Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti” o desde el punto de vista cristiano “Ama al prójimo como a ti mismo”

Anónimo dijo...

Gemma Barreda Marina
2º Primaria
Lo primero que me gustaría destacar es la definición que hace el autor del obrar rectamente “significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses” y como la educación ayuda al hombre para liberarse de la sensación de momento. Si el hombre sabe crecer en este camino lograra una vida recta y digna. Pero en ese camino necesita a los demás y debe guiarse con una actitud justa.
Ser justo, es aquel que “en los conflictos de intereses, examina de que interés se trata y está dispuesto a pasar por alto de quien son los intereses que están en liza”, pero, como dice más adelante el texto puede haber la tentación de engañarnos a nosotros mismos debe haber una instancia imparcial a la que se someta el individuo.
Esta justicia debe ser:
1-Ciega, es decir imparcial.
2-Que no se aproveche de la necesidad
3-Principalmente desarrollada por el más fuerte como virtud pues, si no puede dar lugar a la usura o a la arbitrariedad.
Pero dando un paso más, para crear una sociedad que supere el concepto puro de justicia, se debe atender a los más necesitados y desvalidos pues “quien no puede ayudarse a si mismo debe ser ayudado por los demás”. Esta forma de entender esta virtud supera la mera realidad o la eleva, pues pone en marcha la máxima universal “Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti” o desde el punto de vista cristiano “Ama al prójimo como a ti mismo”

Miriam dijo...

Miriam Puertas (Ed. Infantil titulados)

Buenas noches,

Según el autor, entendemos justicia por: "El proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos, o cuando se trata de exigencias de esa escasez". Es decir, se trata de ser objetivo a la hora de repartir algo o tomar alguna decisión.

A esta definición debemos añadir que la justicia no se trata sólo de no discrimar a alguien (tratándolos a todos por igual) sino que también se trata de tomar decisiones acertadas, con un fin positivo, que sirvan para algo.

En cuanto a la pregunta de si el fin justifica los medios, yo opino que depende de los casos; ni se puede pronunciar un si rotundo ni un no rotundo. Habrá situaciones que requieran unos medios "poco ortodoxos" para poder llegar a un ansiado y positivo fin (con lo que habrán merecido la pena los métodos empleados) y habrá otras situaciones en las que no merezca la pena utilizar ciertos medios porque el precio que se ha de pagar es muy elevado, o me atrevería a decir injusto, en relación o con el fin que se persigue.

Mª Isabel Jiménez Domecq dijo...

Buenas noches a todos,

Aunque sea la última aportación de la semana, ahí va….

No estoy de acuerdo con mi compañera quien afirma que el fin justifica los medios cuando el mal que se ocasiona conduce a un bien a largo plazo, en términos absolutos (daños colaterales, mal menor) como dice Spaemann, el utilitarismo que se basa en la instrumentalización de los demás, en privarles de algún rasgo o nota de su dignidad humana para buscar legítimamente un bien superior, no es aceptable. Mi libertad termina donde empieza la de los demás, y aunque sea en legítima defensa, hay que atender a la proporcionalidad de los medios y a la intención con que se persiguen los fines, por muy loables que éstos sean.

Nuestra responsabilidad nos debería llevar a formar correctamente nuestra moral, para disponer de criterios objetivamente buenos que nos ayuden a decidir independientemente de nuestras preferencias y caprichos, y actuar coherentemente conforme a una jerarquía de valores correctamente ordenada.

Dios es el único que puede juzgar y valorar las actuaciones humanas en términos absolutos y conforme a la justicia proporcional (según la necesidad, capacidad, trabajo, cualidades e intención de cada cual). Dios guarda una asimetría inmensa con el ser humano, mientras los hombres nos sometemos voluntariamente a unas normas objetivas de validez general, que persiguen la convivencia armónica y el reparto equitativo de los bienes escasos. No obstante, siempre podemos vencer la duda razonable, intentando respetar a los demás y no dañar a nadie, en aras de un beneficio propio.

Un saludo

raquel diez vega dijo...

Buenas tardes:

Ayer tuve problemas con la conexión a Internet y he tenido que mandar el comentario hoy. Espero que aún sea “válido”.

Me resulta muy interesante la pregunta que lanza Spaemann sobre la justicia “¿Qué significa hacer justicia al hombre?”. Las teorías del autor, me resultan muy acertadas y dan qué pensar. Spaemann afirma que como respuesta a la pregunta tan sólo sabría definir la justicia como el proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos, o cuando se trata de exigencias de esa escasez; el proceder de quien está dispuesto a utilizar en su lugar una medida que pueda justificar se ante todos los afectados. Si éste es el caso, la desigualdad de la distribución tiene que ser fundamentada.

A pesar de esta afirmación, es necesario contemplar dos factores a la hora de “hacer justicia”: conocimiento y amor. Desde mi punto de vista, el autor se refiere con esta teoría a la necesidad de obedecer a unas normas éticas y morales que nos impone nuestra naturaleza a la hora de decidir qué es lo justo. Al mismo tiempo, el factor “Conocimiento” debe estar presente en todo momento durante el proceso de “hacer justicia”, ya que, lo que nos dicta el amor, no es siempre lo “bueno” para el prójimo.

Max Weber ha diferenciado dos tipos de ética: ética de convicción y ética de responsabilidad las dos posiciones a su modo de ver son irreconciliables.

La ética de convicción, corresponde con lo que Weber denomina posteriormente como moral deontológica que es la moral que llama buenos o malos a ciertos comportamientos en general y sin tener en cuenta las consecuencias.

Y por otro lado, la ética de responsabilidad, correspondería con la moral teleológica: aquella que deduce el valor de las acciones del que revista el conjunto de las presuntas consecuencias.

BARBARA MARINA MARTENS dijo...

BUENAS TARDES CONSUELO!
COMO NO HE VISTO PUBLICADO ESTE COMENTARIO QUE HICE EL DIA 6 DE MAYO, TE LO VUELVO A ENVIAR, POR SI NO LO HICE CORRECTAMENTE Y NO TE LLEGO. SI POR EL CONTRARIO NO SE HA PUBLICADO PORQUE NO LO APRUEBAS, ME PARECE BIEN, YA QUE TU ERES LA PROFESORA Y LA ADMINISTRADORA DEL BLOG.
MIL GRACIAS Y UN SALUDO,
BARBARA MARINA
Convicción, responsabilidad, hacer justicia, ¿Qué es lo bueno?, el fin justifica los medios, principios, valores… hay tanto que decir que se podría estar horas escribiendo, pero me voy a centrar en algo:
LOS ERRORES Y SUS CONSECUENCIAS
Somos libres para elegir nuestras acciones, pero no lo somos en absoluto para elegir las consecuencias de esas acciones. Puedo ser libre para beberme una botella entera de Vodka, pero no puedo decidir que sucederá cuando lo haga, ya que mi organismo reaccionará como tenga que reaccionar, probablemente acabaré en urgencias con un coma etílico, o perderé la conciencia y haré cosas que sin la intoxicación alcohólica, nunca habría realizado. Puedo ser libre de entrar en el departamento de perfumería de un gran almacén con una bolsa de deporte y llenarlo de perfumes, cremas carisimas (una vez lo soñé) pero no soy libre de las consecuencias sociales que esta conducta me puede acarrear si me descubren. Tampoco soy libre de decidir las consecuencias que para mi conciencia tendría este hecho. En la vida siempre hay momentos en los que nos toca hacer elecciones y estas elecciones siempre tienen sus consecuencias. Si pudiésemos retroceder en el tiempo, probablemente en algunas ocasiones, elegiríamos de otra manera porque nos duele haber causado daño a otros o a nosotros mismos.
Me da mucha pena la gente famosa que cuando le hacen una entrevista dice: “yo no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida”. Es absurdo: cuando reconozco un error, puedo corregirlo y aprender de el. Aquí entra EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS: de eso nada, lo que esta mal, esta mal, no es bueno auto justificarse, porque si yo actuo mal y lo reconozco, puedo intentar solucionarlo. No son mis errores los que me dañan, es la respuesta que tengo ante ellos. Si cojo una infección y empiezo a dar vueltas diciéndome a mi misma que no es para tanto, que total es un bichito minúsculo…, lo más probable es que acabe en el hospital, pero si reconozco que tengo una bacteria que me esta dañando y me tomo un antibiótico, en una semana estaré curada. O sea, PONGO LOS MEDIOS PARA QUE EL FIN SEA FELIZ. (HAPPY END).