Sorprendentemente habla de "valores" y me parece que incluye unos argumentos magníficos. Tal vez el marco general explique el porqué del acierto: se trata de convivir con personas de se plantean, lógicamente, fines individuales. Ahora bien, en sociedad el conflicto está servido si cada uno sigue sus intereses individuales. ¿Qué hacer? ¿Cómo podemos superar esa situación?
El resumen con el que se inicia el capítulo es muy certero. Os recomiendo que, a quien le interese seguir bien el hilo discursivo del libro, lo "estudie", esto es, lo "memorice" -es un consejo "políticamente incorrecto", puesto que la memoria está mal vista...-
En primer lugar quisiera llamar la atención sobre la interesante distintinción: placer-alegría. Aquí se encuentran los elementos que permiten dar toda la importancia antropológica y ética a la educación "estética".
Dos cuestiones más que podréis observar en el texto:
1. Para captar valores hace falta cierta "virtud": ponerse con cierto esfuerzo a experimentar aquello que está más allá de inmediato placer.Señala Spaemann que "La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición. Ese conocimiento de los valores (...) se alcanza ante todo (...) por la experiencia y la práctica" (p. 50) Interesante, ¿verdad?
2. Para aceptar valores más allá de la inmediata inclinación subjetiva, hace falta cierta "virtud", dominio de sí, capacidad de mirar a la realidad.
Los últimos ejemplos, con los que pretende ilustar algo la cuestión de la jerarquía de los valores -entre otras cosas- no tienen desperdicio.

41 comentarios:
Buenos días a todos, en este tercer capítulo se sigue preguntando por lo que en realidad queremos. Deseamos una felicidad que se apoye en la realidad. También se dice que tanto el principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que ni aisladamente ni en su mutua relación describen adecuadamente en que consiste nuestro último fin. De la alegría no se saca nada, la alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Las sensaciones placenteras las causa algo; la alegría tiene en cambio, un objetivo, un contenido. El gozo que produce ver a un amigo es diferente al que puede producir ver a otro amigo. Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer. En este capítulo se pone el ejemplo de los fumadores y los no fumadores, con el cual yo me veo muy identificada. Tengo 3 hijos, 2 de ellos asmáticos, la mediana tiene un historial de casi 20 ingresos; pues bien, el otro día estaba con ellos merendando en una terraza y se nos sentó justo al lado un matrimonio con 2 niños; el padre se sentó al lado de mi niña y le estaba echando todo el humo encima, yo le sugerí que no fumara cerca de ella, le dio lo mismo, no se cambió y encima se enfadó y me dijo “yo tengo DERECHO a fumar”, y yo me pregunto y mis hijos ¿qué derechos tienen? nos tuvimos que ir y no pudieron acabar de merendar; por la noche a mi hija le dio otra crisis asmática. A lo que me refiero con esto es que en este caso se confunde placer con egoísmo, no creo que fumarse ese cigarro en ese momento le hiciese más feliz. Otro punto interesante a destacar en este capítulo es que la pasión nos descubre valores pero no su jerarquía. Esa es la razón que aconseja no obrar a impulsos de la ira. La pasión viene y va, pero permanecen las cualidades de los valores que se nos revelan gracias al sentimiento a menudo pasional de los valores. Quien sólo puede actuar por pasión no hará justicia a la realidad. Un saludo.
Cap. 3 de Ética:
Tengo que decir que me sigue pareciendo difícil su lectura, como más espeso que el libro de Polo. Pero bueno, es lo que hay. A su favor diré que me está haciendo pensar muchísimo, y eso seguro que es bueno.
Sobre el capítulo 3 destacaría de lo que se habla al principio como es la diferencia entre alegría y placer, y que a pesar de ciertos estados corporales placenteros podemos estar depresivos o al contrario que podemos vivir a legres con un dolor físico. Y, de hecho, cuanta verdad hay en eso, porque seguro que todos conocemos algún caso. Alguien que corporalmente perfecto se siente el más desdichado del mundo o al contrario, alguien que con una enfermedad y un dolor es capaz de vivir con alegría (parece mentira pero yo conozco más casos de estos y cuando te paras a pensar sobre cómo con esa enfermedad es capaz de vivir alegre- en vez de estar el día entero llorando y compadeciéndote- te contagian esa fuerza. Es como si te diesen una lección magistral.
Me llama la atención cuando define formación como proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, típicamente animal. Yo lo hubiera definido como el proceso de “en vez de sacar meter” una formación, pero claro, estaría mal.
Cuando el autor habla de lo que significa ser feliz (armonía y amistad consigo mismo y esto supone que debo continuamente poder querer) me hace pensar sobre mi vida (y la verdad un poquito en la de otros). Y creo que tiene toda la razón ya que (a lo mejor me lo da la madurez- a la que creo que he llegado- o la experiencia de la que también habla el autor) me siento muy feliz pero claro también es cierto que me siento muy a gusto conmigo misma y que creo que tengo armonía en todos los aspectos de mi vida (personal, familiar, religioso, social…).
Por último decir que me gusta mucho cuando habla de amor y fidelidad pero yo ampliaría un poco más esa frase y añadiría que la fidelidad y el compromiso no solo deben ir unidos al amor sino también a la amistad, a la familia, al trabajo, a uno mismo… a la vida en general.
Un saludo y espero que me entendáis, ya que no sé si llego a expresar bien lo que pienso, o lo que el libro me hace pensar.
Hola a todos, me gustaría aportar algunas ideas principales de este capítulo:
-Placer y alegría no son lo mismo, las “sensaciones placenteras las causa algo” sin embargo, al decir que “nos alegramos con algo o de algo” vemos que la alegría “tiene un objeto, un contenido” y por tanto existen “tantos tipos de alegrías como contenidos de esa alegría se den”.
-Los valores son los “contenidos de los sentimientos apuntados”. Estos contenidos se manifiestan progresivamente cuando “uno aprende a objetivar sus interese”, aprende a formarse y de este modo aumenta su capacidad de dolor y gozo. Lo que hace que en educación tengamos que enseñar primero a tener intereses, para posteriormente poder defenderlos.
-Hay dos propiedades que obstaculizan los valores: la apatía y la ceguera de pasión. La pasión descubre valores, pero no la jerarquía de estos valores, “esa es la razón que aconseja no obrar a impulsos de ira” ya que la ira “no nos enseña qué hay que hacer, nos seduce para una nueva injusticia”. Así el “hombre no es un animal” y por tanto se tiene que responsabilizar ante los tribunales.
Estoy muy de acuerdo en que hay que educar y educarnos a nosotros mismos en la satisfacción que produce hacer el bien. Hay cosas que cuestan, pero con la práctica van costando menos y acaban por ser un placer. Por ejemplo: cuantas veces nos llena más regalar a que nos regalen. Desprendernos de algo cuesta, pero acaba aligerándonos, no solo el bolsillo, sino la conciencia, que muchas veces pesa más que una mochila llena de piedras. Cuando decidimos resistirnos a algún impulso inmediato en realidad somos más libres, más dueños de nosotros.
Los valores que deben guiar nuestra existencia, no cambian, son inmutables. Son “principios de vida” que nunca nos traicionan, que no nos abandonan. Su validez no depende de la conducta de otros, ni del ambiente, ni de la moda imperante. Los valores no mueren, son verdades profundas, fundamentales, que añaden dignidad, belleza y felicidad a nuestras vidas. Han triunfado durante miles de años y podemos sentirnos seguros cuando los apliquemos a nuestras vidas. Tendremos el poder, seremos inteligentes, libres, felices y no estaremos limitados por las actitudes, conductas, etc. de los demás, ni por las influencias del ambiente, el pensamiento único, el políticamente correcto, lo que digan en la televisión…
Cuanto mayores sean nuestras virtudes, más afianzadas estén en nosotros, más en armonía vivamos con ellas, mayor será nuestra libertad personal para actuar con sabiduría.
Barbara Marina Martens
Las personas no sólo buscan el placer, se quiere algo más, lo importante es la realidad, queremos una felicidad que se apoye en ella, no en algo que es irreal. No debemos confundir la sensación de placer con la alegría, ya que a pesar de que nuestro cuerpo este disfrutando mucho, y por lo tanto estamos en una situación placentera, anímicamente podemos encontramos deprimidos, o al contrario, alguien que tiene mala salud, pero a su alrededor se respira un ambiente de paz, de tranquilidad esta persona está alegre, y yo conozco más de un caso que se encuentra en esta situación. El placer lo causa algo puntual, la alegría es mucho más. En mi opinión hay una idea muy importante en este capítulo, no digo que no haya más, pero ésta me ha gustado mucho y es cuando dice que la educación tiene que intentar que los jóvenes aprendan a defender sus intereses, pero es mucho más importante enseñarles a tener intereses, cuando alguien se interesa por algo el aprendizaje se hace mucho más coherente y divertido. De acuerdo también que debe de haber una jerarquía de valores, es necesario saber lo que es más importante y lo que es menos, de esta manera, el individuo tendrá éxito como persona y a la vez interactuará mejor con los demás. No se puede tender al individualismo, las personas no debemos interesarnos por nuestros propios gustos hay que interesarse por los demás, y el ejemplo de los fumadores es claro. No podemos conocer valores si no somos capaces de interiorizarlos. Muy interesante la reflexión sobre que los valores que más cuesta alcanzarlos y que más actividad requieran, más gozo causaran cuando se llega a ellos. Dos cosas impiden el conseguir los valores, por un lado la ira, cuando una persona se mueve por la ira, no es objetiva y no puede ver las cosas claras; y por otro lado la pasión, en muchas cosas la pasión te ayuda a conseguir tus objetivos, pero cuando está pasión es tan grande te ciega y te impide ver la realidad, te mueves por impulsos y esto siempre trae malas consecuencias.
Me ha gustado mucho el comentario que hace Barbara "a menufo nos da más placer regalar que, que nos regalen"ciertamente considero que es esencial distinguir los términos alegría y placer no solo en cuanto a su significado sino también en cuanto al sentido que debe tener para nosotros.
coincido en que placer es un estado pasajero, una sensación que nos evoca algo. La alegría sin embargo procede de algo mucho mñas profundo, como por ejemplo el sentirnos satisfechos con un trabajo que llevabamos tiempo elaborando o incluso al ceder parte de nuestro tiempor en veneficio de algún familiar o amigo. Todo ello nos produce una alegría que nada tiene que ver con el plac er pasajero, es más diría que una actitud alegre se contagia y permite un día a día mucho más llevadero.
Hola!
Hemos visto en este capítulo que el hombre desea una flicidad que se apoye en la realidad, pues par ser feliz necesita estar en armonia consigo mismo. el hombre necesita un proceso de formación, es decir, sacale desu encierro en sí mismo. necesita conocer y diferenciar sus intereses, así como crear otros nuevos basados en la realidad y el conocimiento de los valores. Los valores aparecen en la medida en que uno aprende a objetivar sus intereses.Sin embargo, estos valores necesitan ser jerarquizados, de modo que se distinga lo más importante de lo menos. Precisamente en la capacidad para crear esta jerarquía está la clavepara el éxito en la vida individal y la comunicación con los otros.Quien está dispuesto a aceptar estos valores y su indiscutible jerarquia, oponiéndose a su satisfación inmediata, es capaz de realizar una acción valiosa (como señala el autor).Este conocimiento se alcanza por la experiencia y la práctica. Sería necesario resaltar aquí,la diferencia que el autor explica entre plaer y alegría. Define la alegría como la más alta espece de placer, por lo que podemos estar alegres aún sintiendo dolor.Esto se debe a que la alegría tieneun objetivo y contenido propio, mientra que el placer s producido por algo.
Por último destacar los obstáculos a los valores: apatía y ceguera por pasión.sabemos que la pasión nos puede descubrir valores y ponernos en contacto con ellos, sin embargo, puede ser un impedimento para el valor, pues la pasión nos puede llevar a actuar por impulsos y además es pasajera, en cambio el valor y su cualiad permanece.
Saludos.
Hola a tod@s, voy a resumir algunas ideas extraídas del capítulo “Formación o el propio interés y el sentido de los valores”:
Los valores son los objetos o contenidos de los sentimientos; el contenido valioso de la realidad está en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza.
¿Quién experimentará gozo? Aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder, como decimos, gozar de algo y con algo.
Para estar en armonía con los demás es importante no ser egoísta con nuestros intereses subjetivos y conseguir tener una acción valiosa entendiendo el valor que se opone a su inmediata satisfacción. La capacidad para conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición.
Existen dos posibilidades que obstaculizan a los valores, como son la apatía y la ceguera de la pasión; la pasión nos descubre valores pero no la jerarquía de estos, esa es la razón por la que se aconseja no obrar a impulsos de ira.
Un saludo.
Hola a todos.
Me parece buenísimo lo leído hasta ahora de Spaemann y cómo poco a poco nos va introduciendo en este complejo tema. Por otro lado, me encantan los ejemplos con los que el autor aclara cada una de sus afirmaciones (el de Sócrates me ha hecho reír un buen rato).
Continúa en su reflexión sobre lo que hace buena una vida. Afirma que aquel bienestar más profundo que llamamos gozo lo podrá experimentar aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad, y esté en disposición de prescindir de sí para poder gozar de algo y con algo. Estos contenidos valiosos van apareciendo paulatinamente y en la medida en que uno aprende a objetivar sus intereses.
La formación de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás. Si cada uno se ocupa de sus gustos, y no existe una medida común que sitúe los intereses en una jerarquía, entonces no se puede superar la contraposición de intereses. Si en un grupo de fumadores y no fumadores los primeros dejan de fumar es porque el valor que invocan los no fumadores (la propia salud) tiene preferencia sobre el placer de fumar.
Este conocimiento de los valores se alcanza gracias a la experiencia y la práctica, no a través del discurso o de la teoría. Y precisamente los valores más altos, los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados, una atención más profunda y una actividad.
Finalmente nos habla de la apatía, la pasión, la ira, la compasión como obstáculos ya que, aunque nos descubren valores, no nos permiten captar en su verdad la jerarquía de valores, por lo que no nos proporciona la adecuada respuesta a ese valor.
Un saludo a todos.
Hola a todos
Soy Carolina García Abel del grupo de titulados de E. Primaria.
Este capítulo de Spaeman no tiene desperdicio.
Qué queremos es una pregunta que resulta difícil de contestar, pero lo que sí es fácil decir es que sea lo que sea tiene que ser real.
Me llama mucho la atención el principio de placer que explica Sócrates; será que el placer es relativo. ¿Dependiendo de los placeres que conozcamos podremos establecer una gradación del placer? Igualmente tendremos que pensar que lo que es placentero para unos no puede serlo para otros.
El placer no se corresponde con ser feliz. Ser feliz es mucho más, ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer.
La formación es el proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo. En esta frase se en tiende que el hombre no es un ser individual y por lo tanto no tiene que aislarse, tiene que vivir en relación con lo que le rodea, el hombre no está solo en el mundo.
Como sostienen algunos de mis compañeros el tener interés es uno de los puntos en los que tenemos que educar a los alumnos. Como hemos dicho antes, el individualismo no deja que se desarrolle la persona sino que la aísla. Una persona que está aislada no se interesa por lo que le rodea, ya sean cosas o personas. Ser conscientes de que somos personas integradas en la sociedad nos hace ser conscientes de lo que le pasa al que tienes al lado. Los que nos rodean nos van formando, nos van enseñando y es la persona la que tiene que aprender de lo que tiene alrededor. Tenemos que hacer tanto como profesores como padres que los niños se interesen por lo que les rodea, por lo que pasa a su alrededor. Tenemos que mostrarles que el mundo somos todos juntos y no aisladamente, de esta manera serán conscientes de lo que pasa y tomarán decisiones teniendo en cuenta que no son individuos aislados.
Para finalizar realizaré una reflexión respecto a los valores. En la actualidad está de moda la frase de “educación en valores”. A mí me resulta curioso porque los valores son algo muy abstracto que se aprenden en la familia, en el desarrollo, en la vivencia, en la convivencia, en sociedad, en todo lo que nos rodea. No se trata de dar una lista o de dar definiciones, aunque si estoy de acuerdo que debe haber una jerarquía de valores para distinguir lo más importante de lo menos.
Como educadores o como padres somos responsables de mostrarles el camino a los niños, de hacerles partícipes en la realidad, pero son los niños los que con nuestra ayuda irán descubriendo los valores y los que establecerán la jerarquía de los mismos, distinguiendo lo que es actuar siguiendo una serie de valores y lo que es actuar sin valores, desde el egoísmo, en beneficio propio, sin considerar lo que te rodea.
Un saludo
Hola a todos,
Me gustaría centrarme en la frase de Spaemann: “El carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque precisamente los más altos, los que producen más gozo, requieren una cierta disciplina para ser captados”
Cuando estaba en cuarto de Primaria me tocó una profesora en el colegio que la llamaban: “Dña. Maruja la bruja”. Además de su semblante serio, esta profesora tenía fama de hacer trabajar mucho a los alumnos y yo recuerdo que sentí temor cuando me dijeron que yo iría con ella. Era cierto que hacía trabajar mucho a los alumnos pero, cuando nos mandaba los deberes, con una cálida sonrisa, siempre nos decía lo mismo: recordad que las empresas más difíciles son las que producen mayores satisfacciones cuando se consiguen, estudiad, cread hábito de estudio, cuanto más sepáis más disfrutaréis de la vida. También nos hablaba de autodisciplina, de organizar nuestra jerarquía de valores, de buscar la verdad, de vencer la apatía y de dominar las pasiones. Todo nos suena ¿verdad? Ni que decir tiene el efecto el efecto que causaban sus palabras entre los alumnos: al terminar la EGB todos los profesores nos felicitaron por el nivel que había conseguido la clase.
Saludos cordiales,
Mayte Beltrán
Ana I. Guijarro Prieto (Ed. Infantil)
Este capitulo me ha resultado muy interesante, y quizá podría decir que de los tres capítulos que llevamos hasta ahora, es el que mejor me ha parecido que se entiende. Comenzamos poniéndo de manifiesto que es aquello que en el fondo queremos, y no es solamente el placer, sino que queremos algo más, que es el mantenernos en el ser, es decir, conseguir una felicidad que este sustentada sobre la realidad. Esa sensación de placer es la causa de algo, y la alegría es lo máximo que podemos sacar de una cosa. Y es que precisamente aquí descubrimos la relación entre realidad y alegría, pues el contenido valioso de la realidad se nos patentiza en los actos de la alegría entre otros.
Pero para llegar a ser conscientes de la realidad y en consecuencia poder disfrutar de la alegría, es necesario que seamos objetivos y lleguemos a la diferenciación de nuestros intereses. Debemos de desarrollar el tener intereses, el interesarnos por algo y no solamente por defender lo nuestro. Así lograremos llegar al conocimiento de los valores de la realidad, llegando a alcanzar una vida lograda. Para lo cual, debemos de ser cada uno como una pieza única imposible de fragmentarse en trozos, pero conscientes de que existe una jerarquía de intereses que destaca a unos sobre otos. Como consecuencia de la experiencia y la práctica, llegaremos a ser capaces de alcanzar unos valores, cuyas cualidades permanecerán y se nos revelaran gracias a su sentimiento.
Un saludo para todos
Hola , buenos días a todos.
En primer lugar he de decir que el capítulo es bastante interesante bajo mi punto de vista y voy a hacer un comentario general del mismo, tocando casi todos los temas que ya habéis expuesto vosotros de una forma muy acertada a mí entender.
Para mí la felicidad en general es algo mucho más importante y tiene mucho más valor que el placer o la satisfacción inmediata que puede generar una situación aislada o circunstancial.
Para ser féliz realmente, es imprescindible sentirse agusto consigo mismo y con los demás. Y esto que aparentemente es sencillo, supone un esfuerzo y una toma de decisión de prioridades, a favor de las cosas que nos pueden apetecer menos o costar más en un principio, pero que por otra parte sentimos como más correctas, y en detrimento de las que nos puedan apetecer mas. Entonces, obrar de este modo, aunque aparentemente nos aleje de nuestra satisfacción inmediata, contribuye a reforzar nuestra seguridad y tranquilidad en nosotros mismos y por supuesto nos hace más felices.
Creo, que casi todo lo que merece la pena en esta vida, lleva un esfuerzo y consecuentemente posee más valor. Obviamente, para poder actuar juiciosamente, y darle a las cosas la importancia que tienen, nuestro estado anímico debe ser lo más óptimo posible, porque si tanto somos demasiado apáticos como si somos demasiado apasionados, nos puede confundir a la hora de distinguir de una forma más objetiva las verdaderas prioridades o "jerarquía de valores" como dice en el libro, que debemos seguir a la hora de actuar en nuestra vida.
Sergio Francisco Arribas (2º Magisterio L.E. Titulados)
Bien, para mí, al contrario que alguna compañera, este es el capítulo de este libro que peor entiendo hasta el momento. En concreto, no me queda claro cómo se explica aquí el término valor, y creo que es algo que afecta a la comprensión general del capítulo. Dice el autor “las sensaciones placenteras las causa algo; la alegría tiene, en cambio, un objeto, un contenido […] El gozo que producen los Rolling Stones es distinto del que producen los Beatles”. Sinceramente, leyendo este fragmento, no sé donde está la diferencia entre un placer y un valor, ni por qué los placeres no se pueden jerarquizar (ejemplo de Sócrates) y los valores sí. Por un momento, pensé que como placeres tenemos solo los físicos, pero Spaemann habla de valor en la apreciación de un vino por encima de otro, y entiendo que eso es puramente sensorial, si bien interviene la experiencia.
Me gustaría si Consuelo pudiera explicar mejor este punto, ya que si no, posiblemente haga otros comentarios mal encaminados. Por otro lado, aunque no llego a entender este concepto de valor, me da la impresión que tampoco es lo que habitualmente entendemos, referido a solidaridad, amistad, etc.
Por otro lado, me parece muy destacable la parte en la que el autor habla de la necesidad de una medida común que jerarquice los intereses, que bien podría ser, como siempre, el sentido común, o como queramos llamarlo. Nos dice que si esto no existe, por mucho que dialoguemos no podremos resolver un conflicto de intereses con justicia. Este es un punto que aprecio cotidianamente por todas partes. Muchas personas, en el fondo casi todos en mayor o menor medida, se ciegan con su propio interés al tratar cualquier asunto. Es como si tuvieran una cartulina delante de sus ojos (su propio interés) y no pudieran ver un tomo entero de razones que hay tras ella. De esta forma, ante cualquier conflicto, lo primero que piensan es ¿qué me favorece a mí, o a mi hijo, o a mis intereses?, y según eso hablan o actúan, sin mirar el asunto “desde fuera” o desde un punto de vista más racional. Un ejemplo clásico es una reunión de vecinos. Ya puedes proponer la reforma más lógica y necesaria del mundo, que cada cual lo primero que pensará es si se beneficiará personalmente de ella, porque si no lo hará, y si cuesta dinero…
Por último, me quedo con la reflexión sobre estar a gusto consigo mismo. Dar una continuidad en los gustos, unos objetivos, un poder querer. El autor señala que si nuestros estados y conductas se guían solo por el azar y por nuestras necesidades y pasiones internas, no podremos conseguir una unidad y acuerdo interno y por ende una armonía con los demás. Lo cual, por propia experiencia me parece muy acertado.
Un saludo
Buenas tardes a todos.
Soy Lourdes Marcos y queria decir que como continuación al comentario que hice el domingo sobre el cap. II , y concretamente en la anotación en la que se hablaba sobre la diferencia entre “placer” y “felicidad”, y el sentido que damos a nuestra vida, me gustaría recalcar tras la lectura de este tercer capítulo del libro, que no experimentará verdadero “gozo” (bienestar más profundo) quien convierte el “placer” (bienestar subjetivo) en el sentido de su vida.
De ahí la importancia de la formación (diferenciación de sus intereses, crecimiento y por tanto aumento de la capacidad de dolor y de gozo). Esto cobra gran importancia hoy y en día, en la situación de la sociedad que vivimos, debido al materialismo imperante, falta de sentido, desorientación y frustración en la que se encuentran muchas personas, especialmente adolescentes y jóvenes, y a la que contribuyen en gran medida factores como los medios de comunicación (especialmente TV, etc.) tal y como veíamos en “Ayudar a crecer” de L. Polo.
Aclara Spaemann, que la “alegría” de la cual no se saca nada sino más bien “es lo máximo que se puede sacar de una cosa” (es decir nos alegramos “de” algo); la alegría tiene un objeto, un contenido. Llamamos precisamente valores a los “objetos o contenidos de los sentimientos descritos”. El problema está cuando una persona convierte el placer (subjetivo) en el centro de su vida y fin de su actividad, imposibilitando así el verdadero sentimiento de gozo. Como decía antes, una buena formación del sentido de los valores y su jerarquía, será calve para el éxito de la persona (individualmente y respecto a la de los demás).
Pero la felicidad implica continuidad en el tiempo y por tanto coherencia y perseverancia, además de práctica (como es lógico), es decir no basta con la teoría o el discurso. Es más, cuanto más alto sea un valor más disciplina requiere y mayor esfuerzo, pero esto precisamente hace que más grande sea su gozo.
Obstáculos para alcanzar los valores: apatía y ceguera de pasión. Si nos dejamos llevar por ellas, no somos capaces de conducir nuestras vidas, difícilmente alcanzaremos los valores que nos lleven a la verdadera felicidad, al gozo. Aunque algunas veces la ira puede movernos a reaccionar, no nos dará una solución justa. Y vivir rectamente significa precisamente “hacer justicia a la realidad”, es decir objetivar nuestros propios intereses teniendo en cuenta los de los demás. Será justo por tanto, quien examina “de qué” intereses se trata y no “de quien” son. Implica imparcialidad.
Basándose en esta realidad, Speamann realiza a continuación en el cap. IV una larga exposición sobre la distribución de bienes cuando son escasos y la responsabilidad de los estados, rechazando las teorías marxistas y recordando cómo este principio de justicia anteriormente citado, fue introducido en el mundo por el cristianismo: amar al prójimo (ayudar a quien no puede ayudarse a sí mismo).
Un saludo.
Voy a destacar lo más importante de este capítulo:
Vimos en el capítulo anterior que lo que deseamos es la realidad, que va más allá del principio del placer. El autor del libro hace una interesante diferenciación entre alegría – placer: “la alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa” y “las sensaciones placenteras las causa algo” así decimos por ejemplo que nos alegramos de ver a un amigo, la alegría tiene un objeto y un contenido. Es aquí cuando Spaemann define los valores como “objetos o contenidos de los sentimientos apuntados” entonces, los contenidos valiosos de la realidad se identifican con los sentimientos de alegría y tristeza. Quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad podrá experimentar el gozo. Este contenido valioso se nos manifiesta paulatinamente, cuando aprendemos a objetivar nuestros intereses, a interesarnos por algo y defenderlo y a captar los valores de la realidad. Este proceso lo denomina Spaemann como “proceso de formación” y afirma que es esencial para ser feliz en la vida. Además, señala que la captación de valores no se hace aisladamente, sino que existe una jerarquía objetiva para el éxito de la vida individual. Este éxito se consigue a través de la armonía y la amistad consigo mismo, pero también armonía con los demás y, para ello, se requiere un orden objetivo de intereses. Así, dice Spaemann, que los hombres disponen de ciertos conocimientos comunes sobre el rango y peso de los intereses. Entonces, en algunas ocasiones se acepta el valor preferente que se opone a nuestra inmediata satisfacción y se dice que somos capaces de realizar una acción valiosa. “La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esta disposición”. En cuanto al carácter apremiante de los valores, el libro dice que los valores más altos son los que producen más gozo y también requieren más atención. Además, dice que existen dos características que son obstáculos para los valores: “la apatía y la ceguera de la pasión”. La pasión nos manifiesta un valor o un desvalor pero no descubre su jerarquía, por eso, se afirma que no se actúe por impulsos de ira ya que nos enseña una injusticia en vez de las proporciones de esta actuación.
Saludos!
¡Buenas noches!
Habría varias cosas que decir sobre este capítulo. Como muchos ya habéis comentado sobre valores y el propio interés, voy a comentar sobre “la alegría”.
Dice Spaemann: “La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa”.
Y además habla de múltiples tipos de alegría, diferenciándola del mero placer.
Completamente de acuerdo con él en que quien manifieste toda su riqueza en el contenido valioso de la realidad y pueda prescindir de sí para gozar con algo, será quien pueda experimentar el bienestar más profundo, el gozo.
Habrá que tener muchas exposiciones para poder ir acercándonos a este sentimiento. No es algo que se adquiere de repente. No siquiera son todos accesibles a la vez ni desde el comienzo.
En un proceso de enseñanza. Sacarnos de nuestros propios intereses, objetivizarlos.
Es imprescindible que uno se interese por algo para que pueda aprenderlo. Sin interés no hay aprendizaje.
Las ideas principales del capítulo 3 son las siguientes:
Para el hedonismo, lo que de verdad y en el fondo queremos es el placer, el bienestar, mantenernos en el ser, una felicidad que se apoye en la realidad.
Quien convierte el placer en el tema de su vida y en el fin de su actividad, no experimentará el bienestar más profundo: el gozo.
La formación es el proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, a la objetivización y diferenciación de sus intereses y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo.
En educación hoy hay una tarea más fundamental: enseñar a los hombres a interesarse por algo.
Una vida lograda tiene los siguientes elementos:
- La formación
- La creación de intereses objetivos
- El conocimiento de los valores de la realidad
No es posible captar los valores aisladamente sino que existe una jerarquía objetiva que se revela a quien comprende de alguna manera determinados valores.
La vida individual se compone de una serie de estados que se suceden en el tiempo. Para que la vida tenga éxito, esos estados no pueden ser como trozos separados. Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo y esto supone que debo continuamente poder querer.
Es capaz de una acción valiosa quien está dispuesto a aceptar esa manera de entender el valor que se opone a su inmediata satisfacción.
La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición.
Hay criterios para establecer un ranking de cualidades.
Los valores más altos, los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados, una atención más profunda.
La apatía y la ceguera de la pasión son dos características que son obstáculos para los valores. Ninguno capta en su verdad la jerarquía de de valores.
Una vida desapasionada no es una vida buena. Quien no puede airarse ante una injusticia está falto de algo esencial. La pasión nos desfigura las proporciones en que deben ser contemplados. Quien actúa por pasión, no actúa movido por valores sino por su egoísmo.
El amor no puede ser pecado. PERO HOY EN DÍA MUCHAS COSAS SE CONFUNDEN CON AMOR.
El hombre puede cegarse artificialmente o actuar como si no viese, pero tiene la responsabilidad de su ceguera. POR ESO REPITO QUE HOY EN DÍA MUCHAS COSAS SE CONFUNDEN CON AMOR. Al igual que la ignorancia de las leyes no exime de su cumplimiento, me refiero a todas las leyes, también a la ley natural. A lo largo de la historia de la humanidad millones de personas han vivido como les “apetecía”, sin reglas, siguiendo los propios impulsos, pero LA IGNORANCIA DE LAS LEYES NO EXIME DE SU CUMPLIMIENTO. Podemos llevar la vida que queramos, porque tenemos libertad y podemos hacer un mal uso de ella, pero el camino que hemos de seguir es único para todos, el de la verdadera libertad, la que nos da el sabernos hijos; hijos de Dios.
La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. Por ello, no se debe obrar a impulsos de la ira, la cual puede estar justificada y ser necesaria, en ocasiones, para sacarnos de la apatía ante una injusticia. Pero no nos enseña qué hay que hacer. Nos seduce ante una nueva injusticia.
La compasión nos hace ver el sufrimiento ajeno, pero no nos enseña lo que hay que hacer. Así, por compasión, se puede hacer algo enteramente irracional, algo que en realidad, no hace bien al que sufre. ASÍ, ALGUNOS, SO PRETEXTO DE SER COMPASIVOS CON EL QUE SUFRE, QUIEREN IMPLANTAR LA EUTANASIA, EL ABORTO, ETC. Y NO PIENSAN EN QUE A LO MEJOR PARA HACER QUE DEJE DE SUFRIR DEBERÍAN DAR OTRO TIPO DE AYUDAS, NO “TAN CARITATIVAS”…BASTARÍA CON AYUDAS ECONÓMICAS, LABORALES, ETC.
Buenos días,
puesto que bastantes de vosotros os detenéis en la distinción entre placer y gozo o alegría, no quería dejar de señalar una respuesta clásica a la pregunta ¿Qué es la alegría? Es ese sentimiento o efecto del amor, dice santo Tomás. Pero hay tantas clases de alegría como clases de amor, unas más profundas, otras más superficiales . Creo que es un apunte en la misma dirección que señala Spaemann.
Tal vez aclare a Serguio el siguiente punto, y que por cierto, es parte de la clave del capítulo y... no es sencillo. En cuanto a los VALORES querría destacar que no se trata de "ideas" o "ideales" -tipo solidaridad, amistad o paz- sino del reconocimiento de la realidad misma y lo que ella reclama de nosotros. Se trata de impregnar de "realismo" y de "racionalidad" a nuestra jerarquía de apreciación. Son el precedente razonable para la toma de decisiones... que es lo definitivo. Además se señala que apreciar el valor de la realidad -que no "los meros valores"- sólo es posible si hay cierta "disciplina" personal, hasta llegar a necesitar que sepamos relegar nuestras apetencias en favor de la realidad misma -la dimensión objetiva de la valoración, es decir, la referencia a qué valoramos y no a quién lo valora-. Es decir, captar el valor de la realidad exige VIRTUD. Por eso es tan precisa la virtud y, en último término, esto apunta a la virtud de la prudencia: decidir atendiendo a lo real, al valor objetivo de lo real. En ultimísimo términos "Este conocimiento de los valores se alcanza gracias a la experiencia y la práctica, no a través del discurso o de la teoría", por eso hay que educar en VIRTUDES.
Bueno, no interrumpo más vuestras apreciaciones... muy interesantes, por cierto. Creo que, a muchos de vosotros os hace pensar: de eso se trataba, de poner mayor orden, jerarquía, en nuestra apreciación de la realidad.
Un cordial saludo a todos.
En este capítulo, me voy a centrar (para ser breve) en lo que más me ha llamado la atención: qué es la alegría.
La alegría es un estado de ánimo, del que no se saca provecho, ya que, quien se alegra, se alegra sin que tenga sentido preguntarse qué provecho saca de la alegría. De la alegría no se saca nada; sacar provecho de algo significa justamente alegrarse de algo. La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa.
La alegría, conlleva conocimiento sobre el “objeto” que la produce, por ejemplo, si no entendemos de música, un buen grupo, no nos producirá el mismo gozo que a otra persona que tenga conocimientos musicales, a esto se le llama la formación. Cada individuo, tiene distinta jerarquí de valores, es por esto, que cada alegría es distinta y depende de la formación de cada persona. Mientras a uno le puede producir una gran alegría el cine, a otro individuo le produce indiferencia o incluso rechazo, ya que el cine no resulta un valor importante en su vida.
Cuando convivimos con otras personas, cada uno tiene su propia jerarquía de valores y a veces, es necesario, llegar a un acuerdo frente a esa diferencia de valores, en este caso, prevalecen los valores que sea “éticamente” más correctos.
Hola,
Bueno primero he de decir que se ha hecho muy difícil la compresión de este capitulo, aunque bueno ciertos puntos son claros y fundamentales como es el caso de la siguiente afirmación:
" La afirmación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad de distinguir lo más importante de lo menos , es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás.
Supongo que esto se refiere a que no podemos vivir en nuestro mundo sin contar con los demás y lo que conlleva( sus gustos, sus ideas, sus pensamientos, su vicios,sus manías, etc) la escala de lo que cada uno considera importante, lógico y demás pero claro, esto en dos puntos a la vez..
-Uno en lo personal, con lo que disfrute cada uno ( y aquí cuando le saquemos el mayor jugo será la alegría.
-Otro a nivel grupo,para relacionarnos con otras personas ( ya que vivimos en sociedad)aquí surgirá una "guerra" un conflicto para ver quien está en la posición acertada (aunque probablemente cada uno piense que está en su "derecho")véase el ejemplo con los no fumadores o fumadores.
Cuando los intereses subjetivos prevalecen entonces esto nunca se podrá arreglar ya que cada uno mira por lo suyo y punto.
Cuando se establecen unos puntos de partida objetivos( el tabaco no es sano para la salud , el humo me molesta, estoy en espacio abierto, hay mas bares, es un país libre, yo no fumo , yo sí , etc etc)pues se puede llegar a un punto en común, no se debe hablar de qué interesa a cada uno sino de qué realmente interesa.
Sí en la conversación nos domina la ira....entonces nos llevará a una nueva injusticia, ya que la ira no nos enseña qué hay que hacer.
ANTONIA JIMÉNEZ RAMÍREZ
Me ha parecido muy interesante el tercer capítulo del libro. Lo mejor han sido los ejemplos de Spaemann para poder entender todo mejor.
A continuación resumiré las ideas que me han parecido más importantes.
El contenido de la realidad se presenta en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza.
El gozo lo manifiesta aquel a quien se le manifiesta el contenido de la realidad. Los contenidos no se presentan desde el principio, ni son accesibles a la vez. Se presentan poco a poco y cuando se aprender a ser objetivo con los intereses.
La formación sirve para que el hombre sea capaz de ser objetivo con sus intereses, además de ser capaz de diferenciarlos.
La formación, la creación de intereses objetivos y el conocimiento de los valores de la realidad son esenciales para vida lograda. El éxito de la vida individual y la comunicación con los demás se consigue formando el sentido de los valores, distinguiendo lo más importante de lo menos. La vida individual se compone de una serie de estados que han de permitir poder querer hacer algo de forma ordenada. Si esa vida se compone de estados que funcionan de forma intermitente, en base a nuestros caprichos, no existirá armonía con los demás Tampoco se desarrollará el discurso, la argumentación, la discusión.
La persona que es capaz de anteponer su satisfacción es capaz de realizar una acción valiosa. Los valores les iremos conociendo por la experiencia y la práctica, al no poder llegar a todos con la enseñanza.
Existen dos propiedades opuestas a los valores: la apatía y la ceguera de pasión. La falta de pasión tampoco es bueno para tener una vida buena. La pasión nos manifiesta un valor o desvalor, pero no nos deja pensar sobre a lo que hay que prestar atención. Una persona apasionada se mueve por su egoísmo, no por los valores. La pasión nos descubre unos valores pero no nos sirve para descartar unos de otros. Por eso no es recomendable actuar bajo la ira. La ira nos puede servir para sacarnos de la apatía ante una injusticia, pero la ira no nos sirve para saber qué hacer.
Gracias Consuelo por las aclaraciones sobre alegría y valores. Ahora lo veo más claro y la vez creo que con el sentido que tiene hoy en día esa palabra, es fácil interpretarlo de otra forma.
Lo que me pregunto ahora es si Spaemann no va un poco lejos con la jerarquización de los valores, ejemplificada en tipos de música o de literatura. Es cierto que quien pueda apreciar un libro de Shakespeare también podrá entender una película de humor tosco y no al revés, pero ¿no se estará negando un poco la diversidad de gustos, de opiniones, etc.? Parece que se puede acabar por ejemplo categorizando y clasificando demasiado cosas tan subjetivas como el arte y quizás por mucho esfuerzo que pongas en apreciar un cuadro de la corriente "X" sea imposible para ti.
Buenos días!
Por fin ya es viernes. Mucho ánimo!
El principio de placer como el de realidad son dos abstracciones que no describen en qué consiste nuestro último fin. ¿Qué diferencia las altas especies de placer de las más bajas? Normalmente hablamos de alegría y no de placer.
Cuando tenemos un problema, nadie duda que clase de bienestar es más importante, el depresivo no saca provecho del placer obtenido, mientras que el que se alegra lo hace sin que tenga sentido preguntarse qué sentido saca de la alegría.
De la alegría no se saca nada, cuando te alegras de algo, estás sacando provecho de algo. LA ALEGRÍA ES LO MÁXIMO QUE SE PUEDE SACAR DE UNA COSA. Existen muchos tipos de alegría como contenidos de esa alegría.
La persona que convierte el placer en el tema de su vida y su fin, no experimenta el bienestar que llamamos gozo.
Encontramos dos obstáculos para los valores y que a primera vista parecen opuestos.
-La apatía: ceguera de la pasión. Quien actúa por pasión, no actúa movido por los valores. La ira puede estar justificada en algún momento, pero no nos enseña que hay que hacer.
- La compasión: nos hace ver el sufrimiento ajeno, pero no nos enseña lo que hay que hacer. La pasión viene y va.
Que tengáis buen fin de semana todos.
Paula Rodríguez Estaún.
BEATRIZ MARTÍNEZ GALLEGO
Buenos días!! Aquí está mi granito de arena para este nuevo capítulo III:
Lo que deseamos por encima de todas las cosas los hombres es el puro placer, dentro de este placer las personas buscamos ser felices, es decir queremos la armonía, la amistad con uno mismo… existen innumerables tipos de alegría que nos hacen gozar de manera desmesurada, podemos gozar tanto con algo como de algo en concreto , aunque el gozo en las personas puede variar, por ejemplo nos centramos en estímulos externos como es la música, hay personas que gozan escuchando música clásica, pero a otros les aburre y escuchan heavy metal, cada uno gozamos de una manera diferente. Pero debemos tener muy presente que para que el gozo y la alegría de los demás pueda florecer, debemos ser comprensivos, si tus intereses se manifiestan de manera egoísta, no puede producirse la armonía con los demás y en realidad ni tú gozas, ni ellos tampoco.
Otro término a tener en cuenta en este ámbito son los valores, encontramos valores que también nos proporcionan el gozo. Contamos con dos propiedades que son obstáculos para los valores: La apatía y la ceguera de la pasión, Una persona apática no capta en su verdad la jerarquía de valores , pasa lo mismo con una persona que esté cegado de pasión, no actúa guiado por sus propios valores, sino por su egoísmo.
En resumen debemos tener muy presente que el principio del placer encuentra su finalidad en la realidad, que es lo que todas las personas deseamos.
Un saludo
El capítulo tres sobre el interés y el sentido de los valores me ha parecido muy interesante. Voy a resaltar algunos aspectos que me han llamado más la atención.
Como comentaba una compañera hay partes de la lectura que no me parecen fáciles de leer y lo he mirado varias veces para entender bien que quería decir el autor.
Como se dice me parece curioso que aunque se sienta placer físico, a la vez se puede estar triste y deprimido, y también sucede al revés. Y esto es porque centras más tu atención en una cosa que en la otra.
Los valores se refieren a los objetos o contenidos de determinados sentimientos. Por ejemplo para experimentar el gozo no hay que centrar tu vida en conseguir el placer, sino que tiene que manifestarse el contenido valioso de la realidad y así poder gozar de algo.
Me parece que para que nuestra vida sea más completa y tenga sentido se deben tener intereses y hay que interesarse por las cosas, sino qué hacemos aquí.
También es importante la formación del sentido de los valores y la capacidad para distinguir lo que es más importante y lo que es menos.
Una acción valiosa consiste en saber aceptar la manera de entender un valor sin conseguir una satisfacción inmediata. Relacionado con esto hay un comentario que lo resalta Consuelo en el blog, que es el siguiente:
“La capacidad de conocer valores crece si uno está dispuesto a someterse a ellos, y disminuye cuando no se da esa disposición. Ese conocimiento de los valores no se alcanza ante todo por el discurso, o la enseñanza, sino por la experiencia y la práctica.”
La verdad es que es interesante y estoy de acuerdo en lo que dice, además creo que te permite hacer un análisis más profundo acerca de los valores.
Un saludo.
1. Bueneas tardes,soy Raúl Notario, es cierto, el capítulo 3 como comentan mis compañeros sigue el mismo hilo que los anteriores con respecto a lo que "queremos" personalmente opino que lo que queremos el fin último de todo ser humano al igual que lo han señalado muchos autores a lo largo de la historia es "la felicidad". Lo complicado es el ¿como? se alcanza la felicidad. Hay dos aspectos, a través de sensaciones placenteras, que se pueden transmitir a través de los sentidos externos y a través de motivaciones, conseguir metas propias,logros profesionales o personales, etc. Lo que quiero decir, es que cada individuo se plantea sus metas y para lo que uno puede ser un placer o una alegría para otro puede ser insignificante o todo lo contrario. Eso si, todos nos podemos poner de acuerdo en placeres o alegrías básicas que pueden ser universales a todo el mundo. Tal vez, el comer con tu familia un delicioso almuerzo pueda ser un placer y a la vez una alegría, o el gozar de buena salud, el disponer de un trabajo que te permita vivir dignamente. Al igual que algún compañero también me resulta un poco más pesada esta lectura pero bueno..entre todos se hace más ameno. Un saludo a todos
Vanessa Lucas Barrado
lengua extranjera Titulado Madrid
Buenas tardes a todos, voy a comentar lo que he entendido, o eso creo, de estos temas.
En principio el tema 3 continúa con el tema dos pero propone ir una paso más allá en lo referente a lo que queremos y nos muestra la diferencia entre placer y alegría. La alegría la producen los objetos o contenidos que hay en nuestras vidas, estos se llaman también valores.
Estos contenidos valiosos no los poseemos desde el principio, es decir, desde que nacemos sino que se van adquiriendo a medida que uno va teniendo intereses, y en esto interviene la educación , para enseñar a crear intereses.
Estos intereses deberían ser objetivos y basados en la realidad, en lo que es justo, como por ejemplo, no poner ante todo mis intereses sino ser capaz de diferenciar lo más importante de lo menos de una manera objetiva. PPara ello hay que evitar la apatía y la pasión ya que pueden hacer que no veamos las cosas de forma objetiva.
Hacer esto es "hacer justicia a la realidad". Para esto el hombre ha de ser capaz de conducir su vida y no dejarse llevar, y de tener en cuenta a los demás ya que es un ser social. Lo contrario sería injusticia, aprovechar una situación de dominio para hacer lo que es mejor para el más fuerte.
como bien dice Spaeman la justicia es es una virtud y significa imparcialidad.
GLORIA GEMA SÁNCHEZ RODRÍGUEZ. Lengua Extranjera titulados.
FORMACIÓN O EL PROPIO INTERÉS Y EL SENTIDO DE DE LOS VALORES
En el capítulo anterior se llegó a la conclusión de que lo que el hombre desea y a lo que aspira, es a vivir adaptado a su realidad, con las alegrías y los sufrimientos que la misma conlleva. Se desea la felicidad, pero una felicidad que se apoye en la realidad.
En este capítulo se hace una reflexión acerca de qué es lo que hace buena una vida. Y las conclusiones que yo he sacado del mismo han sido:
Para que nuestra vida sea plena dentro de la realidad, tendremos que descubrir los valores que se encierran en la misma y objetivarlos según una jerarquía, porque no todos son iguales. El contenido valioso de la realidad se nos manifiesta en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza….
Pero para que el hombre descubra los valores objetivos que nos ofrece la realidad, la vida, es imprescindible salir de nosotros mismos, y la educación debe enseñarnos a tener intereses, nos tiene que formar para crearnos unos intereses objetivos y a conocer dichos valore s que la realidad nos ofrece. Una vez que hayamos salido de nosotros mismos y hayamos descubierto esos valores objetivos que la realidad nos ofrece, el criterio para establecer una ranking de jerarquías en los mismos, será la intensidad del gozo que se experimento con ellos. Además descubriremos que los que más gozo nos proporcionan son aquellos que han requerido de cierta disciplina para ser captados.
En esta búsqueda de los valores y en lograr una jerarquía objetiva entre ellos, hay que tener en cuenta que dos propiedades o características son un obstáculo para lograr una correcta jerarquización de los mismos y son: la apatía y la ceguera de pasión, porque el apático no capta en su verdad la correcta jerarquía y el que se mueve por la pasión no actúa movido por los valores sino por egoísmo.
Si sabemos que una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás, es la capacidad que tengamos para distinguir lo más importante de lo menos, tendremos que esforzarnos por conseguirlo, prescindir de nosotros mismos y descubrir los contenidos valiosos que encierra la realidad y que aunque no sean accesibles desde el principio, se nos van a ir manifestando poco a poco y en la medida en que aprendamos a seleccionar nuestros intereses.
UN SALUDO.
Hola a todos. En este día de fiesta sigo trabajando y con gusto.
Quiero comentar que me parece básico y prioritario la formación de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos y así poder comprender otros gustos e intereses que no sólo tienen que servir a uno mismo. Especialmente hoy en día que nos movemos entre mucha vulgaridad y modas absurdas.
Es muy interesante lo que Spaemann comenta sobre la alegría.
Lo máximo que se puede sacer de una cosa. Alegría como satisfacción por el trabajo que se hace y por el que se ha hecho, por las obras que diariamente hacemos por los demás y sobre todo por el hecho de ser.
Buscar la alegría en lo cotidiano es clave para no estar en actitud de "espera" hasta que algo o alguien nos satisfaga y nos dé alegría. Esta no sera la alegría "válida".El trabajo consiste en hacer de esa alegría un motor que nos mueva a poner interés y gozar con todo. Querer estar alegres supone querernos y querer a los demás.Y aquí viene el segundo punto: querer algo y tener una mente abierta para superar con constancia los altibajos. No basar nuestra existencia en estados de ánimo, estímulos y humores.Hay que formar una base sólida de orden objetivo. Y aquí es donde aparecen enemigos como la apatía, la ira, el egoísmo, la indiferencia,la estupidez, la pasión desenfrenada...
Para combatir muchos de estos frentes y mantener una actitud positiva ante las circunstancias, es importante como dice Spaemann prestar atención y adoptar una actitud serena, que no nos arrastre a la inmediata satisfacción de nuestros deseos. Tenemos que pararnos a pensar y poner atención para que lo que hagamos sea motivo de gozo. Me encantaría transmitir a mis alumnas esta importancia en el interés objetivo como herramineta básica para conseguir mayor comunicación y apertura en lo que se propongan.
Rocío Royo Medina Titulada LE
Gracias Consuelo, por aclararnos el concepto de valores que nos intenta transmitir Spaemann tan imprescindible para entender este capítulo. Yo estaba un poco confusa como Sergio, no por el concepto de valores sino por lo que el autor nos quería transmitir.
Aunque el capítulo sea denso nos hace pensar, por lo menos a mí.
Valores le da un carácter práctico, no es la paz en el mundo, ni la biodiversidad … sino el tener claro la realidad que tenemos delante y la fase anterior, el pensamiento, que nos hace actuar de una determinada manera y no de otra ante esta realidad. Lo que sí me ha quedado claro que “la apatía y la ceguera de la pasión” son los obstáculos para la que estas respuestas sean conforme a los valores y que para que estos valores sean sólidos hay que educar las virtudes. Las virtudes tenidas en cuenta como contrapeso a los obstáculos; por ejemplo contra la pasión la prudencia y contra la apatía el interés la actividad. En cuanto a la jerarquía de los valores el autor hace una diferenciación y nos dice que los más altos son los que requieren más atención a las virtudes y nos producen más alegría. Los ejemplos que el autor da no me aclaran mucho la jerarquía, creo al igual que Sergio que hila demasiado fino
Alegría que no está unido al placer físico, una corriente muy en boga en estos días de hedonismo (aunque tampoco reñido). Así una persona para gozar de algo no tiene que centrar su vida en conseguir el placer sino en descubrir lo valioso de la realidad seleccionar objetivamente esos intereses y darle a cada cosa la importancia que tiene sin necesidad alguna de conseguir una satisfacción inmediata.
Muchos habéis puesto ejemplos dejadme que os hable de mi hermano Pepe, 43 años. Ha logrado todo lo que en el mundo de hoy en día se tiene en cuenta: doctorado Cum Laude en Havard, Presidente de una de las productoras más importantes de Los Angeles, familia de cine (mujer médico y dos hijas de 5 y 8 años) y ¡vecino de Julia Robers! Hace dos años y medio le diagnosticaron cáncer de hígado y el médico que le operó le dio tres meses de vida. Desde entonces empezó como dice él su verdadera vida, sus hijas no han visto una lágrima en su casa y se disfraza de pirata con sus niñas cuando se queda sin pelo con la quimio, incluso se pinta un parche; ha seguido trabajando siempre hasta que le han vuelto a internar hace poco y monta en canoa porque es lo que más le gusta a su mujer. Mi padre ha ido a verle el jueves y ha pedido salir del hospital porque cree que su padre no podría soportar verle entubado y le estaba esperando sentado viendo a Nadal. Su mujer ha dejado su puesto en el hospital de UCLA para estar con él… cuando hablas con él está feliz y creo que el significado se encuentra, tal como lo dice el autor, en descubrir lo que realmente es valioso en la realidad de su vida y actuar conforme a ello. Yo añadiría a Díos pero Pepe es completamente agnóstico.
Natalia Naveda Campos, titulada 2º de Infantil.
¡Hola a todos!
Me gustaría hablar sobre la distinción entre alegría y placer.
Respondiendo a la pregunta sobre ¿qué es lo que queremos en el fondo? se ha llegado a la conclusión de que lo que queremos es mantenernos en el ser. Lo que deseamos de verdad es una felicidad que se apoye en la realidad.
Encuentro muy ilustrativo el diálogo platónico en el que Sócrates responde a su interlocutor, que dice que el placer es el único fin apetecible. Sócrates dice que ,entonces, será intensamente feliz aquel que tenga sarna y pueda rascarse de continuo. Su interlocutor responde que existen otras especies de placer más altas que las de rascarse. Pero, ¿qué las distingue? El uso linguístico. Hablamos generalmente de alegría y no de placer. Podemos estar en un estado corporal placentero pero hundidos en la depresión. Y al revés, podemos tener dolores físicos pero vivir alegres. Las sensaciones placenteras las causa algo, la alegría tiene un contenido. Existen tantos tipos de alegría como contenidos de esta. El gozo que produce U2 es distinto al que produce una sonata para piano de Mozart. Llamamos valores a los contenidos de los sentimientos apuntados. El contenido valioso de la realidad se nos patentiza en los actos de alegría y tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza. Quien convierte el placer en el objetivo de su vida no experimentará el bienestar más profundo que llamamos gozo. Lo experimentará aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad y esté en disposición de prescindir de sí para poder gozar de algo y con algo.
Tales contenidos se nos manifiestan en la medida en que uno aprende a objetivar sus intereses y con ello aumenta su capacidad de dolor y de gozo. Esto es la formación.
Victoria Benayas Rodríguez.Ed. Infantil.Titulada de Madrid
Buenas tardes a tod@s!! Me ha parecdio muy interesante el capítulo tres de Spaemann.
El autor establece que lo que deseamos es la realida, una felicidad que se apoya en la realidad. Según Sócrates que sostiene que el placer es el único fin apetecible y existen distinciones entre las más altas especies del placre y las más bajas.
Podemos diferenciar entre la alegria y el placer. El primero consiste en alegrarnos con algo o de algo, tiene un objeto, en cambio el placer se produce por algo, existe algo que lo causa. Si se usa el placer como tema en tu vida, no se puede experimentar el gozo, pero el contenido valioso de la realidad se manifiesta a través de gozar de algo y con algo.
Dichos contenidos se manifiestan poco a poco y cada uno aprende a objetivar sus intereses, supone un proceso de formación.La formación , la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda. La capacidad para poder distinguir lo más impotante de lo menos, es una condición de éxito con los demás. Porque si cada uno se ocupa de sus gustos y no existe una medida común qie sitúe los intereses en una jerarquía, en un orden según su rango y urgencia, entonces no se puede superar la contraposición de intereses.
El carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque precisamente los más altos, los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados. Requieren un atención más profunda y la atención es actividad; y todo lo que está ligado con una actividad causa mayor y más profundo gozo.
Hay dos propiedades que son obstáculos para los valores y que, a primera vista, parecen opuestos. Una es la aptía; la otra, la ceguera de la pasión.
Un saludo, y espero que estéis pasando un feliz día junto a vuestra madre. Victoria.
No quería cerrar el post, sin dejar antes mi comentario.
Muy cierta la definición que responde al hedonismo como la búsqueda del placer y del bienestar, basado en un principio de realidad en el que apoyar la felicidad y cuyas abstracciones logren definir nuestro fin último.
La alegría considerada como uno de los mayores placeres nos descubre la diferencia entre el placer y la misma.
Mientras que el placer es consecuencia de algo, la alegría lleva ímplicita un objeto, un contenido. En función del contenido se darán diferentes tipos de alegría pudiendo ser un individuo capaz de gozar de y con algo.
Me ha resultado de gran interés la aportación acerca de lo necesario para una vida lograda, tal como la formación, la creación de intereses objetivos y el conocimiento de los valores de la realidad.
En cuanto a saber distinguir lo que es más importante de lo que lo es menos como parte del éxito individual y de comunicación con los demás para lograr la felicidad, si que opto claramente por decir que lo que es de más relevancia para un sujeto no lo será necesariamente para otro y viceversa.
De esta forma, entiendo el concepto a aclarar por Concuelo, el cual me ha ayudado a captar mejor la esencia de este capítulo, entendiendo la educación en valores como la capacidad de reconocer nuestra propia realidad con una disciplina jerarquizada en base al orden que queramos establecer en nuestras vidas.
Dicho esto, la felicidad bajo mi punto de vista no conllevaría un fin último en sí mismo, sino que estando en armonía consigo mismo, se nos facilita la armonía para con los demás y en consecuencia los momentos de alegría se dan en la persona con mayor abundancia.
Aún así, seguiré reflexionando y sacando más y mejores conclusiones.
Un saludo.
Buenas tardes a todos, me gustaría comenzar diciendo, que a mí personalmente también me está costando un poco la lectura de estos capítulos, digo también porque he leído comentarios de otros compañeros a los que les pasa lo mismo que a mí, pero trataré de esforzarme y plasmar una serie de ideas que se tratan en el capítulo 3.
Lo primero que me gustaría comentar son los términos de alegría y placer, como dice Spaemann, “a pesar de los estados corporales placenteros podemos encontrarnos al mismo tiempo en una situación depresiva y al revés, podemos vivir intensamente alegres teniendo a la vez dolores físicos”, respecto a esta frase, estoy totalmente de acuerdo, ya que la alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa, y las personas deberíamos tener esta idea en cuenta.
La alegría tiene un contenido, existen varios tipos de contenidos y todos ellos no resultan accesibles desde el principio, por ello las personas deben aprender a objetivar sus intereses.
El tema del interés es un tema, bajo mi punto de vista, de gran reflexión, ya se trató este tema en el libro de Polo y aquí vuelve a salir otra vez, se menciona el hecho de enseñar a los hombres a tener intereses, a sacar al hombre de su encierro en sí mismo, ayudarle a interesarse por algo y para ello también deberá existir algo interesante, lo cual debemos poner al alcance del interesado, nosotros como maestros deberíamos trabajar en ello.
Me gustaría destacar también las siguientes palabras de Spaemann respecto a los valores: “ El carácter apremiante de los valores está casi siempre en razón inversa a su altura, porque precisamente , los más altos, los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados” estoy totalmente de acuerdo con esta frase y creo que también podría hacer referencia a otros aspectos de la vida, lo bien hecho, requiere una disciplina y un esfuerzo, las cosas que no se han realizado con esfuerzo, valen muy poco o no valen nada.
Un saludo.
Buenas tardes, os dejo mi resumen:
El capitulo se inicia retomando a Freud que dice que el principio del placer encuentra su límite en el de la realidad, para él, el hombre es un hedonista frustrado que debe amoldarse, lo quiera o no a la realidad. Lo que deseamos es una felicidad que se apoye en la realidad.
Normalmente hablamos de alegría y no de placer. De la alegría no se saca nada sino que la alegría es lo máximo que se puede sacar de algo. Las sensaciones placenteras son causa de algo, la alegría, por el contrario tiene un contenido y existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den. Quien convierte el placer o el bienestar subjetivo en el tema de su vida y en el fin de su actividad no experimentara el bienestar más profundo que llamamos gozo y si lo hará aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad y esté en disposición de prescindir de si para poder gozar con algo o de algo. Tales contenidos valiosos se manifiestan paulatinamente y en la medida tan solo en que uno aprende a objetivar sus intereses.
Lamamos formación al proceso de sacar al hombre de su encierro en sí mismo, es decir a la objetivación y diferenciación se sus intereses y, con ello, al aumento de su capacidad de dolor y de gozo. Así tenemos la importante tarea de enseñar a los hombres a tener intereses. La formación, la creación de intereses objetivos, el conocimiento de los valores de la realidad, es un elemento esencial para una vida lograda.
Existe algo así como una jerarquía objetiva que se revela a quien comprende de alguna manera determinados valores. La formación del sentido de los valores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para distinguir lo más importante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para poder comunicarnos con los demás. Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo, lo que supone que debo continuamente poder querer.
El carácter apremiante de los valores esta casi siempre en razón inversa a su altura, porque precisamente los más altos, los que producen más gozo, requieren cierta disciplina para ser captados. Requieren una atención más profunda y la atención es actividad, y todo lo que está ligado a la actividad causa mayor y más profundo gozo.
Hay dos características que son un obstáculo para los valores: la apatía y la ceguera de la pasión. El apático no capta en su verdad la jerarquía de los valores. La pasión nos descubre valores, pero no su jerarquía. Por esa razón no se aconseja obrar por impulso de la ira o de la compasión, ya que, aunque esté justificada y sea necesaria para sacarnos de la apatía ante una injusticia, no nos enseña qué hay que hacer. Lo que importa es que la conciencia de la necesidad de ayudar a los demás sobreviva al arrebato pasional de la compasión. La pasión nos pone tan solo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea la adecuada respuesta a ese valor
Un saludo.
Alicia Cordovilla Santiuste. Magisterio Educación Infantil
Buenas tardes a todos:
Tras la lectura del capítulo y ya casi en los últimos momentos querría comentar algún aspecto del capítulo.
Un elemento fundamental para sentir la vida como lograda es la formación, la diferenciación de los intereses del hombre. Es necesario para el éxito de la vida individual y las relaciones sociales, que se compartan una jerarquía en cuanto a estos valores. Si establecemos una jerarquía de los mismos únicamente en función de lo que provocan en nuestros estímulos, o de cómo nos sentimos interiormente, estaremos actuando de manera totalmente egoísta, moviéndonos fundamentalmente por lo que nos interesa a nosotros, sin tener en cuenta los intereses de los demás. Si no existe una jerarquía, un orden general, según su orden y urgencia se da una colisión con los derechos de los demás.
Otro de los aspectos que me ha resultado interesante reflexionar es aquel en el que el autor expresa que aquellos valores que producen más gozo son los que precisan de cierta disciplina para ser logrados. Para gozar con algo plenamente se necesita de una implicación, actividad por parte del sujeto. Es decir, que se tiene una mayor satisfacción con aquellos logros o se disfruta más con aquellas actividades que supuesto una implicación, un esfuerzo por parte del sujeto. Como el ejemplo que propone Spaemann, causa un gozo más profundo la lectura de un libro que el ver la televisión.
Buenas noches a todos, este tercer capitulo me ha parecido algo más dificil de entender que los demás, aunque la lectura de vuestros comentarios me ha facilitado bastante su comprensión.
Y las ideas más relevantes que me gustaría destacar son las siguientes:
Como señala Spaemann las sensaciones placenteras las causa algo, pero en cambio la alegria tiene un contenido, y existirán tantos tipos de alegrias como contenidos de esa alegria se den.
Y los contenidos de esos sentimientos(de alegria o de tristeza)es a lo que llamamos valores.
Pero esos valores, que se experimentarán paulatinamente, los vivirá aquel a quien se le manifieste en toda su riqueza el contenido valioso de la realidad.
Este conocimiento de los valores se alcanza gracias a la experiencia y la práctica, no a través del discurso o de la teoría.
Por ello,hace necesario que en educación enseñemos a tener intereses,y como bien dice Consuelo a educar en virtudes, en la satisfación que produce hacer el bien.
Y por último este capitulo nos habla de la pasión, la cual nos lleva a descubrir valores, pero no su jerarquía, es decir,los seres humanos actuamos movidos por la pasión, por arrebatos de ira, de compasión, de amor, etc....y esos arrebatos no nos enseñan qué hay que hacer. Lo que importa es que la conciencia de la necesidad de ayudar a los demás sobreviva al arrebato pasional de la compasión. La pasión nos pone tan solo en una primera relación con el valor, pero no por eso crea la adecuada respuesta a ese valor .Y quien sólo puede actuar por pasión no hará justicia a la realidad.
Un saludo a todos,
EVA
Paola Recio Zapata
Hola a todos!
Como es lógico y habiendo esperado hasta el último momento para escribir, quedan poquísimas cosas por decir.
Cuando estaba leyendo lo referente a la alegría y el placer, y como siempre hago, he ido anotando algunas ideas. Curiosamente cuando he terminado de leer y he echado un vistazo a lo que he escrito, me he dado cuenta de que lo que había realizado era una analogía entre la diferencia placer y alegría, y el mar.
Parece raro, me explico:
Si tuviera que representar gráficamente estos dos conceptos, dibujaría el mar. En la superficie dibujaría el placer, lo más externo, lo más inmediato, lo que no requiere de demasiados requisitos previos.
Para poder disfrutar del fondo del mar, se necesitan conocimientos previos, experiencia, apertura a la realidad marina, voluntad para llevarlo a cabo centrándonos en ello y olvidándonos de nosotros mismos por unos momentos.
Para alcanzar la alegría se necesita algo similar. No es tan sencillo como el placer, la superficie a la que cualquiera puede llegar sabiendo nadar mínimamente.
Para alcanzar la alegría se requieren virtudes como la apertura a la realidad, la experiencia, el abandono del individualismo que nos caracteriza.
Espero que esta analogía tenga algo de sentido, no sólo para mi.
Un saludo a todos,
Paola
Gemma Barreda Marina
2 Primaria
En este capitulo seguimos ahondando en la verdadera felicidad que se apoya en la realidad y en la diferencia de la búsqueda del placer en sí mismo.
Me parece muy interesante la distinción que hace el autor entre el placer o la sensaciones placenteras que las causa algo y la alegría que tiene un objeto, un contenido; por ello es mucho mas profunda y verdadero sentido al gozo.
Es importante para conseguir el gozo seguir un camino, un proceso en el que se aprende a subjetivar nuestros intereses, a crecer en una buena formación, esto es; la creación de intereses objetivos y el conocimiento de los valores de la realidad; teniendo una adecuada jerarquía de valores, teniendo armonía y amistad con uno mismo. Sabiendo armonizar todo ello con las relaciones con los demás. Son los ingredientes para conseguir la felicidad.
Hay que tener en cuenta que los valores que producen mas gozo son los mas altos y los mas difíciles de conseguir requiriendo cierta disciplina personal para conseguirlos. Como el ejemplo del corredor de carreras requiere una disciplina y esfuerzo, que le producen gran gozo al llegar a la meta superando su marca.
Buenas noches a todos,
Yo tampoco quería que se cerrara el post sin aportar mi granito de arena.
Maite, que suerte has tenido con esa profesora que os ayudó a apreciar lo que verdaderamente importa. Yo también quiero hacer eso con mis alumnos. Pero como dice Spaemann, los valores se aprenden con la práctica, y no se puede amar lo que no se conoce. Trasmitir el gusto por lo pequeño, pero no por ello insignificante; por lo cotidiano, pero no por ello indigno de aprecio; el amor por lo cercano, aunque sea accesible; en definitiva, a sacarle jugo a la vida sin esperar a perder las cosas o las personas, para apreciarlas (la salud, la familia, el bienestar, la amistad, etc.).
R. Tagore en uno de sus proverbios decía que amar a alguien es ayudarle a reconciliarse consigo mismo. Para mí esta máxima es un reto de respeto profundo y admiración hacia lo que amamos y ¿no es esto ayudar a crecer, no importa a qué edad? La fortaleza y el dominio de sí, para darse a otros se han propuesto siempre como claves del señorío sobre uno mismo, para comprometerse con una causa digna de nuestro ofrecimiento. En esta sociedad que tanto alaba el individualismo, “que cada cual se mate sus pulgas”, y dar rienda suelta a todas las apetencias, dificulta la capacidad de entrega enormemente y se nos pone muy cuesta arriba buscar con disciplina nuestros ideales, lo que consideramos valioso. Es propio de la naturaleza humana no valorar lo gratuito, pero el amor familiar, conyugal y de amistad, no es verdadero amor si no es gratuito, incondicional y desinteresado. Casi todas las cosas en la vida, que merecen la pena, son para siempre y exigen un compromiso valiente y generoso, estar disponible para los demás. Todo lo que nos hace más humanos debería estar por delante, porque las cosas se pueden sustituir por otras cosas, pero las personas somos insustituibles y únicas. Me ha ayudado mucho la reflexión del autor, cuando dice que es necesario relativizar y priorizar para decidir, relegando nuestras apetencias y objetivizando lo real a favor de la realidad misma.
Un saludo y hasta pronto
Isabel
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