Muchas cuestiones podrían tratarse en los dos capítulos que comentaremos esta semana.
Acabo de releer el primer capítulo y, de nuevo, me ha parecido apasionante.Los argumentos sobre el "relativismo moral" son magníficos, así como los referidos a la "tolerancia". Creo que TODOS podemos reconocer que hemos hablado muchas veces de estas cosas y no siempre hemos sido capaces de argumentar por qué pensamos lo que pensamos. Agradecería que "reelaboráseis los argumentos" para hacerlo aún más próximos a nuestra situación... Aunque es importante hacerse cargo de que se trata del primer capítulo en el que da UN paso, pero sólo uno.
1. Todos usamos el término "bueno", pero ¿qué sentidos posee?
2. Todos constatamos que aparecen "conflictos" de intereses cuando usamos este término y hemos de decidir.
Sobre estos dos pilares, creo se construye la argumentación relativa a:
1. ¿Tiene algún fundamento una ciencia que pretende dilucidar qué es lo bueno en sentido absoluto.
2. ¿No habremos de admitir que lo bueno es "relativo" en sentido fuerte?
En cuanto al segundo capítulo, centra la atención de la reflexión ética, no en torno al deber, sino en torno al querer. Es una durísima crítica a Kant, y tiene a Freud como interlocutor. En efecto, lo bueno es "lo que todos quieren". La pregunta por "lo bueno", puede trasformarse en la pregunta por "lo que quiero". ¿Qué es lo que realmente quiero? La respuesta primera es "el placer". El capítulo analiza si esa respuesta PUEDE SOSTENERSE RACIONALMENTE Y EN LA REALIDAD.
Un cordial saludo.

58 comentarios:
He recogido las que considero ideas principales de este capítulo:
-Una verdad pertenece a las ideas fundamentales de la filosofía de todos los tiempos.
-La búsqueda de una medida universalmente válida brota de la diversidad de los sistemas morales.
-El bien y el mal tienen un sentido absoluto y un significado universalmente válido.
-El Relativismo moral tiene dos variantes: la que propugna que todo hombre debe seguir la corriente general (tesis autoritaria) y la que propugna que cada uno debe hacer lo que más le convenga o apetezca (tesis anarquista). Ambas coinciden en negar validez universal a cualquier contenido moral. La primera variante niega, al igual que la segunda, cualquier tipo de norma moral universal, excepto la que ella misma crea: que debe seguirse la moral dominante. Pero esa moral dominante no existe, porque en la sociedad concurren distintas concepciones morales. La segunda variante condena cualquier moral vigente como modo de represión y exige que cada uno haga lo que le parezca, teniendo como única guía de lo bueno y malo, “lo bueno para mí en un determinado sentido”. Pero la afirmación “haz lo que quieras” presupone que uno tiene que saber lo que quiere. Pero ¿qué es lo que debe gustarnos? Vivir rectamente es establecer una jerarquía de valores.
-En toda disputa teórica subyace la idea de una verdad común. La recíproca seguridad hace que surja el conflicto, pero este se resuelve por la ley de la selva: el más fuerte impone sus apetencias. La disputa sobre el bien y el mal demuestra que la Ética es un campo de litigios y que no es relativa: determinados comportamientos son mejores que otros, en sentido absoluto.
En resumen, hoy en día, es muy fácil encontrarse con personas con esta mentalidad: cada uno es “dueño” de su vida y hace lo que le parece. Si no piensas como ellos eres un retrógrado, un “intolerante”… Nos hablan de intolerancia los que no permiten que haya crucifijos en las clases, los que celebran con abrazos, sonrisas y carcajadas la aprobación de una ley que respeta, defiende y ayuda a que miles y miles de seres humanos mueran en España cada año, los que violan el derecho de los niños a tener un padre y una madre (cuando hay tantos matrimonios en España que quieren adoptar por su imposibilidad de tener hijos) y, ya sabéis, un largo sinfín de auténticas barbaridades.
Además esto nunca tendrá fin. Siempre se querrán cosas nuevas, cada cual más disparatada y salvaje. Ahora, nos quieren dar a entender que lo anormal es normal, pero en el futuro aparecerán nuevas patologías y se querrán defender también. Nadie me puede decir que es muy normal la ya tradicional de todos los años Manifestación del Orgullo Gay. Es un espectáculo penoso y da bastante pena que esto se promueva como se está haciendo.
¿Dónde está el límite? Me parece que el problema es que no hay límite. Se seguirá en esta línea hasta el fin del mundo, porque el mal siempre estará (aunque no vencerá). Lo que ocurre es que los cristianos tenemos que ser más luz del mundo, tenemos que dar mejor ejemplo, tenemos que hablar a nuestros hijos de Dios y educarles y no dejar que les eduquen por nosotros.
En fin, no me alargo más.
Las ideas principales del capítulo 2 son las siguientes:
-La diferencia entre lo bueno y lo malo expresa una valoración absoluta.
-Es una costumbre unir las cuestiones morales con el deber, pero esas exigencias se dirigen a nuestra voluntad y, para hacer algo, debemos quererlo. A quien nada quiere no se le puede plantear ninguna exigencia.
-La mayor parte de lo que queremos lo queremos porque con ello podemos lograr algo distinto. Para hacer propio un deber, antes debemos querer algo; si supiésemos lo que de verdad queremos, entonces sabríamos lo que tenemos que hacer, conoceríamos nuestros deberes y así sabríamos en qué consiste la auténtica vida.
-El hedonismo propugna que lo que el hombre quiere es lograr placer y evitar el dolor, la propia satisfacción. Según esta corriente, es bueno lo que nos dirige a esa satisfacción y malo lo que nos dificulta alcanzarla. El hedonismo contiene un gran descubrimiento (para tener el deber de hacer algo primero hay que desearlo) pero lo echa a perder por centrarse en la obtención de placer, impidiendo así la verdadera felicidad. Ese afán por lograr el placer, que no es otra cosa que un instinto, será sustituido por el apetito de la autoconservación.
- En una vida sin fin, amenazada por un final, nada sería valioso, no cabría existencia plena.
- El educador tiene encomendada la tarea de introducir al niño en la realidad que está frente a él y que es independiente de él. La madre es la primera realidad independiente de él; por ello, esta primera realidad se experimenta como algo agradable. Con el recuerdo de un mundo sano, los niños estarán mejor preparados para el encuentro con el mundo viciado.
L a idea que más me ha llamado la atención en este capítulo es la relativa al hedonismo. Esta corriente está hoy en día de actualidad. El hombre solamente piensa en cómo conseguir placer y evitar el dolor. Esta es la idea que subyace en todas las decisiones salvajes que se están tomando. El consumismo, el dinero, el querer tener más y más, el querer estar por encima de los demás y por encima de las posibilidades de uno, el aparentar, el mirar a otro lado ante los problemas de tantas personas, todo ello se hace con el objetivo de lograr el placer y evitar el sufrimiento. Pero cuántas personas son más felices después de haber ganado la lotería? Hay más de un caso de separaciones, suicidios,etc.
El problema es que no se quieren límites, ya que se consideran como un estorbo a la libertad de cada uno. Ahora no se quieren unos límites y dentro de un tiempo, cuando surja otro tipo de estrambótica apetencia, no se querrán otros. Y no se quieren esos límites porque esos límites no ceden ante los impulsos e instintos del ser humano. Los que quieren vivir sin límites,viven sin rumbo. sin meta, viven esclavizados por el mundo de los instintos, viven esclavizados por el placer, son auténticos esclavos de su cuerpo y de sus apetencias.
Hoy en día muchos quieren vivir así o, más bien, están perdidos y no saben lo que quieren y precisamente lo que creen que quieren es lo que más les hunde y les daña, aunque ellos no se dan cuenta. Por otro lado, pretenden imponernos sus ideas y sus modos de vida, les molesta que nos asombremos ante sus extravagancias y sus barbaridades.Me gustaría contestarles: ¡Pero qué me están contando!
Hola a todos.
Comenzaré hablando por la parte que Consuelo resalta del primer capítulo y continuaré con el segundo, que he intentado resumir muchísimo pues la verdad que me ha encantado.
Hay dos variantes del relativismo moral que se encargan de negar validez universal a cualquier contenido moral: la autoritaria, que defiende que todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive y la anárquica, que defiende que cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana. La primera contiene tres contradicciones explicadas a través de ejemplos: si mi moral dominante me llevara a cambiar las normas de otras culturas, debería intentar disuadir a otros hombres de que vivan de acuerdo con su moral, lo cual es contradictorio. Por otro lado, una parte de la sociedad condena el aborto como un crimen, otra lo acepta, por tanto esta moral dominante no nos enseña a favor de qué valores dominantes debemos optar. Por último, en algunas sociedades el proceder de un hombre que no se acomoda a la moral de su tiempo tiene carácter de modelo, en ese caso, ¿a qué se debería adaptar quien tiene por principio el acomodarse?
Por otro lado, “haz lo que te guste” debe tomar en consideración que no sólo existen mis gustos, también existen los de los demás, por eso es una norma ambigua el decir que cada uno debe hacer lo que le gusta. Cada uno debe respetar los gustos de los demás, esta exigencia de tolerancia limita justamente los propios gustos, es preciso saber cuáles son los deseos de uno que colisionan con los de los otros. Una solución es posible si existe algo común, una verdadera medida para juzgar los deseos. Pero finalmente el conflicto se resuelve por la ley del más fuerte, la zorra y la liebre no discuten entre sí sobre el recto modo de vivir: o sigue cada una su camino, o la una devora a la otra.
Como os comentaba, el capítulo dos me ha resultado aún más interesante que el primero. He intentado resumir al máximo mis palabras para no extenderme mucho.
Todo deber tiene que fundarse en un querer previo, de otro modo no tendríamos razón alguna para hacer propio ese deber. Entiendo que el deber no debe ser deber porque esté establecido así, sino porque uno lo asume como algo que quiere y desea aceptar como deber.
Si supiéramos lo que queremos verdaderamente y en el fondo, entonces sabríamos lo que tenemos que hacer, y sabríamos en qué consiste la auténtica vida. ¿cuántos de nosotros nos hemos podido encontrar en algún momento de nuestra vida en esta situación? Y qué paz da descubrir realmente lo que uno quiere y automáticamente se nos abre el camino que ha de seguir.
Las morales naturales serán aquellas que nos ayuden a alcanzar lo que de verdad y en el fondo queremos, y serán no-naturales las que no lo hacen, por ejemplo, una moral en manos de nuestros deseos y gustos del momento que nos hacen errar sobre lo que de verdad queremos por falta de conocimiento o de autodominio.
Se ha afirmado que lo que queremos de verdad en el fondo es sentirnos a gusto, pero este principio no es suficiente, aunque sí introduce un descubrimiento: antes de tener el deber de hacer algo, debemos desearlo.
Me ha llamado mucho la atención descubrir que Freud vio en el principio de realidad el origen de la razón, efectivamente, si todos nuestros deseos fueran cumplidos y no tuviéramos necesidad de adaptarnos, no necesitaríamos el uso de la razón.
Los dos ejemplos que nos ofrece el autor, el del señor en una camilla y el de imaginarnos que nos enteramos que seremos eternos me han parecido ejemplos muy clarificadores y que me han hecho pensar bastante al respecto.
El hecho de que nuestra conservación esté siempre en juego da sentido a nuestra vida. Sin la preocupación por una vida amenazada por el final no cabe una existencia plena. Ni la autoconservación ni el placer son el verdadero sentido de la vida. LO QUE EN REALIDAD DESEAMOS ES ESA REALIDAD. El bien tiene que ver con la experiencia de la realidad, con el hacer justicia a la realidad.
Solamente ante una realidad que nos ofrece resistencia podemos desarrollar nuestras fuerzas, y precisamente, las alegrías más profundas de la vida se relacionan con el desarrollo de nuestras fuerzas y capacidades. Toda una realidad.
Hola a todos y todas, estoy de acuerdo con mis compañeros/as en que son interesantes los dos primeros capítulos, sobre todo el segundo. Es verdad que infinidad de veces he discutido con amigos, familia, compañeros de trabajo, etc, sobre lo bueno y lo malo, es indiscutiblemente el eterno dilema, y es que yo he comprobado muchas veces que, lo que para algunos algo puede ser bueno, para otros no; o que dependiendo de la situación, a veces las cosas son buenas o malas. Pero yo también soy de la opinión de que universalmente hay cosas que son buenas y cosas que no lo son. Es importante buscar una medida universalmente válida. Hay leyes universales. El relativismo moral habla de dos tesis: una de que se debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive, y otra de que cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que venga en gana. Ambas tesis incurren en contradicciones, y es que las cosas no son tan sencillas. El hombre no sabe lo que quiere, hay que enseñarle, por lo tanto no puede hacer lo que le da la gana. Me ha gustado mucho la reflexión de que vivir bien, significa establecer una jerarquía en las preferencias. Se habla de tolerancia como una convicción moral que pretende tener una validez universal y es por ahí por donde tenemos que guiar nuestros pasos. Lo que es fundamental es entender que hay determinados comportamientos que son mejores que otros pero no para alguien en particular, sino para todos. Se habla de la palabra deber como de un mandato, pero para hacer algo es necesario quererlo. Es importante saber, y eso es fácilmente comprobable, que si uno no quiere hacer algo es muy difícil hacerlo, con un estado de apatía cualquier deber que se tenga que hacer no se hace. Cuando se sabe lo que se quiere, se sabe que es lo que hay que hacer. Parece ser que todo ser humano busca un deseo y este es el de lograr el placer y evitar el dolor, a esto se le llama hedonismo que fue el primer principio de una moral sistemática. Y ante esta concepción parece que todo el mundo en principio estaría de acuerdo. Pero no es así, no siempre se hacen las cosas para conseguir una satisfacción y menos mal. Y es que cuando se está acostumbrado a tenerlo todo no se siente nunca satisfecho, siempre se quiere más. Es muy importante la idea de que la naturaleza no se acomoda a nosotros, es precisamente nosotros los que tenemos que acomodarnos a ella. El hombre en el fondo no quiere conseguir siempre el placer, el dolor es necesario siempre y cuando este no sea demasiado. En el fondo, tampoco queremos ser inmortales, y es que si lo fuéramos, la vida no tendría sentido, la vida es vida porque llega un momento en que se termina, y por eso se vive. Una realidad demasiado fácil no hace que se desarrollen nuestras fuerzas. Cuando las cosas cuestan un poco conseguirlas, se valoran más. Un saludo
Hola!
Capítulo 1:
Cuando hablamos de que algo es BUENO, podemos estar aludiendo a dos significados distintos:
-“Bueno para alguien en indeterminado sentido”, lo cual hace que una misma cosa pueda ser buena o mala para mí dependiendo de los matices que tenga, o que una misma cosa sea considerada como buena por mi pero no por otra persona.
- “Sentido absoluto”, que también es relativo y depende de la cultura, la época, el status social, el carácter…
Ante este problema los griegos intentaron encontrar una solución buscando una medida universal, que denominaron fisis, naturaleza. Esta búsqueda esta justificada desde la experiencia que poseemos de que existen coincidencias morales entre las culturas y desde el carácter inmediato con que producimos valoraciones absolutas sobre algunos comportamientos. Sin embargo, ¿existe esa medida?.
El relativismo moral defiende que cada uno debe vivir según su moral, ya sea siguiendo la moral dominante en su sociedad o siguiendo su propio capricho. Contra ello, encontramos la tolerancia (a menudo confundida con el relativismo) que está fundad en una convicción moral que pretende tener validez universal, respetando la dignidad humana.
Capítulo 2:
A menudo tenemos la tendencia de asociar las cuestiones morales con la palabra deber. Todo deber tiene que fundamentarse en un querer previo, pues sino no tendríamos ninguna razón para personalizar ese deber. Si tenemos un deber, debemos quererlo. El problema está en que no sabemos realmente lo que queremos.
Según los griegos, aquello que queremos es el “Bien supremo”, que es el fin último de nuestras tendencias. Este deseo en el hombre es lograr el placer y evitar el dolor, es decir, sentirse a gusto.
Para los hedonistas, todo aquello que contribuye al placer es bueno, y lo que lo dificulta es malo. Sin embargo, Epicuro defendia la reducción de los deseos, pues intentar alcanzar el propio placer hace imposible la verdadera felicidad.
Freud describió cómo el niño tiene un impulso hacia el placer, pero experimenta que su voluntad no se corresponde con la realidad, por lo que debe acomodarse a ella, suponiendo la renuncia a parte de nuestros deseos.
De todo ello, podemos concluir, que lo que verdaderamente desea el hombre es la realidad, porque en la experiencia de la misma y al contraposición es donde alcanza a ser uno mismo. Lo cual, enlaza indudablemente con la tarea de la educación, pues el maestro tiene que introducir al niño en la realidad.
Saludos!
Ana I. Guijarro Prieto (E. Infantil)
En lo que respecta al capitulo dos, nos pone de manifiesto como para hacer algo, previamente debemos de quererlo. Si tenemos un deber, ello quiere decir que debemos de quererlo. A aquellas personas que nadan quieren, no se les plantea ningún tipo de exigencia, es tal el estado de apatía en el que se encuentran que pueden llegar a caer en el vacío.
La mayor parte de las cosas que queremos, no las queremos propiamente en si mismo, sino que gracias a eso pretendemos lograr una cosa distinta. Así por ejemplo si voy a hacer un viaje largo, recomiendan llevar a cabo una revisión del coche, dicha revisión la pasaré, porque se que así tendré menos posibilidades de que me pueda pasar algo durante el recorrido que entorpezca mi viaje o que ponga en peligro mi vida.
Y es que todo deber, debe fundarse en un querer previo, pues de otro modo, no tendríamos razón alguna para hacer propio ese deber. Lo que verdaderamente y en el fondo queremos es el bien o el bien supremo, que no está en las cosas ni en el hombre, sino tan solo en el placer que en ellos encontramos. Queremos lograr el placer y evitar el dolor, sentirnos a gusto. Todo aquello que nos lleve a conseguirlo será calificado como bueno por nosotros, mientras que por el contrario, todos aquellos impedimentos que nos impidan su consecución, serán calificados como malo, es decir, el hedonismo.
Hemos de destacar que el hombre no se mueve en general por el estado de placer, sino por las diferentes aspectos de la vida, aquellos de gran importancia y menor, buenas y malas. Si tomamos como punto de partida que el hombre desea ante todo el placer, pronto aparecerá otro impulso que lo sustituirá, y será el apetito de autoconservación.
La obtención del placer no es evidentemente lo principal, lo que de verdad deseamos, es un aspecto que lo acompaña. El hecho de que nuestra conservación este en juego, es lo que pone sentido a nuestra vida, lo que nos hace valorar cada instante, cada momento y cada suceso que nos ocurre como un momento que puede que jamás se vuelva a repetir, y es que sin la preocupación de una vida amenazada por el final, no cabe una existencia plena.
Un saludo a todos.
Ana I. Guijarro Prieto (E. Infantil)
Continuando con los comentarios aportados por mis compañeros, voy a analizar lo que considero es la síntesis que ambos capítulos.
Comenzando por el primero, hemos de destacar que lo bueno y malo es relativo. Algo “bueno” puede resultar bueno para alguien en un determinado sentido, a la vez que esa misma cosa, puede resultar buena o mala para otra. Un ejemplo en el que podemos destacar lo bueno para una persona y malo para otra es el siguiente: cuando vamos a comprar, y nos encanta algo que es caro, nos damos cuenta del precio desorbitado que tiene y pensamos que es malo para nuestra economía gastarnos ese dinero, mientras que el tendero piensa que es bueno para su comercio el que lo compres.
Esto son matices, en cambio si tomamos la palabra bueno en un sentido absoluto, las afirmaciones se hacen relativas dependiendo de la época, cultura…, así podemos destacar, aquellas tribus que utilizan a los niños albinos para realizar sacrificios.
El hecho de querer aceptar que las palabras bueno – malo, tienen un significado universalmente valido, es un conocimiento que todos y cada uno de nosotros poseemos, siempre y cuando, no reflexionemos expresamente sobre ello. Es decir, si nosotros vemos una actitud negativa con la que no estamos de acuerdo, no hemos de mirar más allá y analizar la repercusión que tiene sobre cada una de las partes implicadas, sino centrarnos en que la actividad que ha sido llevada a cabo no es aprobada por nosotros. Y es que tendemos siempre a que las diferencias nos llamen más la atención, ya que las coincidencias son más evidentes. Son las diferencias de tipo cultural, las que nos llevan a preguntarnos por la existencia de un criterio o medida para juzgar, y es que hemos de negar la validez universal a cualquier contenido moral. Aspecto que esta expresado por dos variantes del relativismo moral, una primera tesis que dice que “todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad que vive”, lo que supondría que participáramos en un condenatorio de las otras morales, impedir a los otros que vivan según su moral,… es decir, defenderíamos las palabras bueno y malo de acuerdo con dicha moral. Y Una segunda tesis que matiza que “cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana”, es decir, condenaríamos cualquier moral vigente como represión y cada uno actuaríamos como nos viniese en gana, y ya se encargarían el código penal y la policía de condenar a aquellas personas que realizasen actos delinquidos contra el bien. Y es que este ultimo aspecto no puede ser defendido, ya que no somos animales, no nos movemos por instintos si no que nos marcamos unas metas en la vida y vamos buscando los medios y recursos que nos permitan alcanzarla, dirigimos nuestra propia vida.
Hola, me gustaría comentar la frase :
"estamos sometidos de un modo habitual a un error de optica.Las diferencias nos llaman más la atención porque las coincidecias son evidentes.
En este caso tendríamos que pensar, y en cierta manera leer lo que le texto nos cuenta, que dependiendo de la cultura,la época y nuestra sociedad se ven las cosas como buenas o como malas...pero aunque nosotros las veamos de una manera específica , las cosas son lo que son o ¿no?.Comenta que: " se ve por doquier la gratitud como un valor,casi universalmente rige la imparcialidad como una virtud del juez , y el valor como una virtud del guerrero".Entonces el relativismo moral se aplica en este caso en sus dos vertientes:
1º-Todo hombre debe seguir la moral dominante de la sociedad en la que vive.
2º-Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana.
Se aplicaría el primer punto porque deberíamos ser valientes guerreros-soldados y luchar por nustra patria, y ser imparciales a la hora de juzgar, el que quiera casar que se case y el que no que no lo haga.
Pero también deberíamos ser "libres" como para poder desertar de una guerra si no encontramos razones personales( que luche el que está en el despacho sentado) o
emitir nuestro veredicto aun sabiendo que no somos imparciales(no se debería permitir determinados desfiles)
Como vemos a diario en nuestras vidas se dan las ambas posturas, con lo que podemos observar como se niega cualquier tipo de norma moral universal.
Otro punto que me gustaría comentar es el de la TOLERANCIA.
Si cada cual tuviera su propia verdad no habría disputas......
La recíproca seguridad hace que surja el conflicto, pero este se resuelve por la ley de el más fuerte impone su voluntad. La disputa sobre el bien y el mal demuestra que la Ética es un campo de litigios y que justamente eso no es puramente relativo: determinados comportamientos son mejores que otros, en sentido absoluto.
Cuando comenta que es en valores absolutos al final creo que lo hace relativo, ya que es absoluto, pero absoluto sin contar con el humano o en función del humano y por tanto variable.
Un saludo
Hola a tod@s, empezamos un nuevo libro, “Ética: cuestiones fundamentales”. En este post corresponde comentar los capítulos 1 y 2, yo me voy a centrar en el primero.
Para comenzar me gustaría citar una frase textual del libro “Cuando la palabra <> se toma en un sentido absoluto, entonces, por el contrario, las afirmaciones se hacen relativas, dependientes del ámbito cultural, de la época, del estrato social y del carácter de los que usan esas palabras”. He elegido esta frase porque me parece que resume perfectamente la idea del texto, no siempre la palabra bueno tiene, para todos, el mismo sentido.
Por otro lado, cabe destacar las variantes del Relativismo Moral, las dos tesis de este son:
1.- Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive.
2.- Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana.
Ninguna de las dos tesis son, en mi opinión, racionales; una persona no puede ser dominada por la sociedad, pero tampoco debe dejar esta sociedad a un lado y hacer lo que a él le parezca bien, sería bueno encontrar siempre un término medio.
Un saludo.
¡¡¡Buenas tardes!!!
Tengo que reconocer que me ha costado un poco la lectura de estos dos capítulos. Aún así, voy a intentar contestar a estas cuestiones que plantea Consuelo.
CAPÍTULO 1
1. Todos usamos el término "bueno", pero ¿qué sentidos posee?
Llevándolo a la práctica educativa, en mi caso con alumnos de infantil, procuramos no usar “bueno” y “malo” porque en realidad es un poco no decir nada. Y como comenta el capítulo tampoco sabemos exactamente que es “bueno” o “malo”, ni en qué momento, ni para quién. Por lo que quizá es más conveniente, llevándolo al terreno educativo, hablar de “hacer x” o “no hacer x”. Me explico, en lugar de decir “hay que ser bueno” o tienes que portarte bien” o en negativo, creo que siempre es mejor, y ellos lo entienden mejor, “debes escuchar a la profesora” o” no hay que pegar”… Y además e puede trabajar sobre si escuchan o no, si obedecen, si están en silencio, si han compartido… que es algo concreto y no “bueno” o “malo” que es más abstracto y menos significativo.
2. Todos constatamos que aparecen "conflictos" de intereses cuando usamos este término y hemos de decidir.
Efectivamente, ocurrirá lo que dice esta frase si usamos “bueno” y “malo” en sentido absoluto. ¿Por qué… siempre y bajo cualquier concepto algo es bueno o malo? Y además, ¿para quién? Y sobre todo, aunque estemos educando… ¿tenemos “derecho” a contradecir al educación que los padres dan en casa?, ¿siempre?, ¿nunca?
Esto nos pasa continuamente. Unos ejemplos:
- Les estamos enseñando a no pegar, pero siempre está el “listo” que pega a diestro y siniestro y claro, como a los demás les hemos dicho… “No se pega, hay que decirle al otro niño que no te gusta que te peguen. Debes decírselo enfadado y preguntarle si le gustaría que le pegasen a él”. Pero claro, el niño tiene 3 años y lógicamente tiene “miedo” del que le pegó y probablemente no se exprese con tanta fluidez. Aunque intervengamos nosotros en ese momento, no siempre nos tendrá. Y cuando le explicas, más de uno te dice…”Pues mi papá me ha dicho que si me pegan, se la devuelva más fuerte” (¿???)
- Les estamos enseñando a comportarse en la mesa del comedor, o a estar bien sentados en las sillas de clase… y siempre hay uno que se sienta poniendo todos los pies encima de la mesa. Y tú: ”Fulanito, que no se ponen los pies en la mesa, siéntate bien”. Y el niño: “Pues mi papá los pones siempre” (¿???)
Y tantos ejemplos que todos podemos poner… Algunos incluso, que ni nos atrevemos a comentar…
CAPÍTULO 2
¿Qué es lo que realmente quiero? La respuesta primera es "el placer". El capítulo analiza si esa respuesta PUEDE SOSTENERSE RACIONALMENTE Y EN LA REALIDAD.
Para responder a esta cuestión, me gustan las palabras de Matthias Claudius “… y la verdad, querido hijo, no se acomoda a nosotros, sino que somos nosotros los que nos acomodamos a ella”.
Me encanta, porque encierra muchas ideas:
- ¿qué es lo que queremos? ¿lo que “podemos”? ¿lo que “tenemos”? ¿eso es “bueno”, “malo”? (no se conforma el que no quiere sino el que no puede???)
- ¿qué tiene que ver la libertad en todo esto? ¿hasta dónde llega nuestra libertad? ¿qué tiene que ver con la libertad del otro? ¿y con la realidad?
- ¿es algo racional cuando digo “quiero esto”? ¿por qué lo quiero? ¿por necesidad? ¿por deseo?
Sé que no he contestado a la cuestión y es porque tengo muchas dudas, muchas ideas de ida y vuelta, muchos pensamientos encontrados.
Así que os iré leyendo para ver si aclaro mis “ideas”.
¡Qué tengáis buena semana!
Hola a todos:
Soy Carolina García Abel de E. Primaria.
Después de leer estos capítulos me doy cuenta de que cuando utilizo los términos bueno y malo no sé si lo utilizo bien ya que las personas que me escuchan me pueden contestar, ¿bueno para quién?… ¿malo para quién?...
Por eso es conveniente buscar una medida universal válida. El relativismo moral sostiene dos tipos de argumentos: un argumento con carácter autoritario y otro más anarquista. Una defendida por la moral social dominante y otra la moral individual. Igual que mis compañeros sostienen, ambos argumentos caen en contradicciones. Hoy en día podemos decir que se dan los dos tipos de argumentos, por lo tanto no se da una moral universal única.
Definir estos conceptos es complicado, ya que lo que se entiende por bien y mal depende de las experiencias de cada uno, de las vivencias, de las situaciones, las creencias y sobre todo de la educación de cada uno.
Podemos afirmar que para definir la moral es necesario recibir la educación adecuada tanto de la familia, como de los educadores que pasan a lo largo de nuestras vidas y de todo lo que nos rodea, ya que el conjunto de estos factores definirán nuestra moral.
Hoy en día a las personas nos cuesta mucho descubrir lo que realmente queremos y por ello hacemos diferentes cosas hasta llegar a ello.
Matthias Claudius contesta a su hijo: somos nosotros los que nos acomodamos a la realidad. Me encanta esta frase. En ella se ve que cuando nosotros llegamos ya hay algo creado a lo que tenemos que adaptarnos, pero…yo añadiría que se puede cambiar, por esto la educación es tan importante, ya que si no la dirigimos bien podemos caer en contradicciones.
Los comentarios de mis compañeros me han llamado la atención. Hay una compañera que se pregunta por los límites… la respuesta está en la educación.
Por cierto…los ejemplos de los comportamientos de los niños que pone otra compañera de su colegio se dan también en mi clase. Te animo a que hables con los padres.
Un saludo
Hola a todos,
Os ofrezco mi pequeña aportación respecto a uno de los temas que no ocupa: ¿son relativos el bien y el mal?
El primer capítulo es toda una argumentación en contra del relativismo moral que impera en nuestra sociedad en sus dos variantes:
1.-Autoritaria: todo el hombre debe de seguir la moral dominante en su cultura, premisa que es refutada por tres contradicciones:
1.1.- El llevar a cabo lo dicho es establecer la norma general de no hacer normas generales.
1.2.- En una sociedad pluralita como la nuestra no existe una moral dominante.
1.3.- En muchas sociedades se sigue un modelo de alguien relevante que lo es por no seguir las normas establecidas por la sociedad
2.- Anarquista: cada uno debe de seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana. Es difícil de refutar porque se ampara en su carácter amoral al seguir la cogitativa del individuo pero, al defender la autodeterminación frente a lo extraño, desemboca precisamente en la tradición de la filosofía moral.
Al hablar del relativismo moral, no he podido resistirme a comentar sobre la (a mi juicio) tergiversación de los conceptos que se ha producido por parte de los defensores del aborto libre durante los últimos meses. Es curioso ver cómo en sus páginas web argumentan en contra del “relativismo moral de los católicos” porque, según los defensores de esta ley, son ellos los que tienen la verdad absoluta -la verdad científicamente comprobada- sobre lo que es bueno y lo que no lo es.
Saludos cordiales,
Mayte Beltrán
Buenas tardes a todos.
Me ha costado resumir lo que he leído, ha sido difícil plasmar mis ideas escritas. Pero lo he conseguido!!.
Estoy de acuerdo con vosotros en que algunas personas actúan de una manera para conseguir algo. Es decir, sus actos tienen un nombre, tienen un fin. Hacer unas cosas para buscar otras.
- las personas que han hecho su vida sin límites, sin ningún tipo de fin, no encontrarán ninguna meta en su vida. Solo se dejan llevar por los instintos.
-Relativismo moral:
1.la autoritaria, diciendo que todo hombre tiene que seguir la moral dominante en la sociedad en que vive.
2.La anárquica, cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana.
La moral natural nos ayudará a conseguir lo que queremos, y serán lo contrario las que no lo hacen. Es no natural al desear algo que queremos, y no controlar la necesidad o capricho que tenemos de ello.
Que tengáis buena tarde todos.
Paula Rodríguez Estaún.
Estimados alumnos: veo que, aunque costoso, se entiende. Diré algo en torno al CAPÍTULO UNO.
Parece que la cuestión de "Qué es lo bueno", no en sentido relativo, sino en sentido absoluto es relevante, pertinente e incluso imprescindible para vivir. Esta sería la primera conclusión.
Quien no se lo pregunta simplemente actúa "a tontas y a locas", porque, "de hecho", usa el término bueno en sentido absoluto habitualmente.
La segunda cuestión se refiere al relativismo moral, aquella tesis que niega que el término bueno tenga algún sentido absoluto. Pues bien, sostener el relativismo no es posible racionalemente: la postura autoritaria y la postura anarquista no se sostienen.
Por tanto, aún no sabemos qué es lo bueno en sentido absoluto, pero sí sabemos que hay que buscarlo. En todo caso, sabemos que no es "la salud, el dinero, el éxito, etc.". Pero parece que hay que buscarlo.
Y nada más: en breve diré algo en torno al segundo capítulo.
Un cordial saludo
Alicia Cordovilla Sanstiuste
Magisterio Educación Infantil Titulados
Buenas tardes a todos: Nueva lectura y nuevos retos. Tengo que reconocer que un reto que me está resultando más complicado, ya que me está costando más la lectura de este texto, quizá porque abarque conceptos algo más transcendentales.
Me gustaría hacer algún comentario sobre el capítulo 2. Para hacer algo debemos quererlo. El que hace algo, lo hace porque pretende alcanzar una cosa distinta. Si supiéramos lo que queremos realmente, sabríamos lo que tendríamos que hacer, en qué consiste la auténtica vida, el “bien supremo”. Desde la lectura se plantea la cuestión de si existe un deseo fundamental del ser humano, con el que se puedan medir los deseos particulares.
La teoría hedonista señala que es lograr el placer y evitar el dolor: lo que contribuye al logro de este objetivo será bueno y malo lo que lo dificulte. Mantiene que el fin de nuestra actividad es la satisfacción y que todo lo demás se quiere sólo en razón de ese fin.
Sin embargo las cosas se hacen no sólo para obtener satisfacción. El hombre no se mueve sólo por estados de placer, sino por múltiples cosas en la vida, importantes y menos importantes, buenas y malas.
Freud ha descrito el desarrollo del niño partiendo de dos aspectos, el principio de placer y el principio de realidad. Inicialmente el niño está dotado de una libido con un impulso hacia el placer, el contacto corporal y a unión, lo podemos comprobar en la necesidad de unión, de cuerpo a cuerpo con la madre para alcanzar la satisfacción de sus necesidades. Poco a poco es necesario que vaya tomando conciencia de que la realidad no se acomoda a nosotros para alcanzar el placer. Que somos nosotros los que debemos acomodarnos a ella y que es necesario renunciar a algunos deseos para alcanzar otros. En este principio de realidad Freud reconoce el origen de la razón. La vida es un compromiso, un equilibrio entre lo que deseamos (realización de la libido) y la adaptación a la realidad.
La realidad es algo de lo que no podemos prescindir, estamos inmersos en ella. En la realidad el dolor y el placer aparecen mezclados y la experimentación de ambos da sentido a nuestra vida.
Leyendo estas reflexiones identificaba momentos muy concretos en las aulas con niños de 1,2 y 3 años. Momentos en los que tienes que poner límites claros, que impiden a los pequeños realizar su voluntad, e incluso tener que retardar los deseos o las necesidades. Lo difícil que es para ellos comenzar a asumir que algo no es como ellos quieren, e incluso necesitan. Pero lo necesario que es que se comiencen desde pequeños a tolerar la frustración, a enfrentarse a la realidad tal cual es.
Hola a todos, me gustaría destacar las siguientes ideas principales de los dos primeros capítulos del libro.
-El significado de la palabra bueno esta determinado para cada persona y en cada sentido, es decir, en función de la persona y el sentido que se le quiera dar, significará una cosa u otra. Tenemos que tener cuidado, porque si tomamos la palabra “bueno” “en sentido absoluto, entonces las afirmaciones se hacen relativas, dependientes del ámbito cultural, de la época, del estrato social y del carácter de los que usan esas palabras” y son “ precisamente las diferencias culturales las que nos obligan a preguntarnos por la existencia de un criterio o medida para juzgar.”
-Es muy interesante el examen racional que realiza el autor sobre las dos variantes del Relativismo moral, bajo mi punto de vista creo que debe existir un equilibrio entre las dos, un equilibrio que no nos obligue a seguir la moral dominante ni tampoco nos permita hacer lo que queramos en todo momento, teniendo en cuenta la tolerancia y en cierto modo la libertad, como dice el dicho “mi libertad termina donde empieza la tuya”.
-Solemos relacionar las cuestiones morales con el deber, en sentido de exigencia o mandato, pero “para hacer algo debemos quererlo. Si tenemos un deber, entonces quiere decir que eso debemos quererlo”. Con lo que surge la pregunta ¿por qué yo quiero algo?.” Entonces, “si supiésemos lo que queremos […] sabríamos lo que tendríamos que hacer, y sabríamos en qué consiste la auténtica vida”. (denominado por los griegos el bien supremo) Lo que queremos, según el hedonismo, es lograr el placer y evitar el dolor, todo se hace buscando una satisfacción. Sin embargo, el hombre no se mueve por “estados de placer.”
BEATRIZ MARTÍNEZ GALLEGO
Después de leer el capítulo 1 y 2 me dispongo a hablar del término “ bueno”
Es complicado ya que hay veces que el término bueno envuelve una serie de campos distintos, por ejemplo el ejemplo del médico es” muy bueno” (ejemplo de la palabra bueno, para mi puede ser bueno para otra persona no será así). Es cierto que siempre que escuchamos en una frase la palabra bueno, llama nuestra atención como que es lo adecuado, lo que nos conviene, ¿pero que ocurre cuando eso que nos conviene no creemos que sea lo mejor o simplemente no nos parece lo correcto? El término bueno puede ser lo correcto pero lo que si es verdad es que es difícil decidir en casos límite. Por eso considero que uno de los sentidos que posee lo bueno es la moralidad, todos debemos partir de esa base, aunque nos digan que cualquier tipo de cosa, la que sea, es buena, nosotros debemos pensar moralmente si eso es bueno o no y no dejarnos aplastar por las masas que actúan como borregos en la sociedad. Si todos utilizamos esa moral que tenemos el mundo será mejor.
Un saludo
ANTONIA JIMÉNEZ RAMÍREZ
De momento el libro me está resultando muy interesante. Quiero destacar aquellas ideas que más me han llamado la atención.
La palabra bueno puede tener un significado diferente según el contexto y la persona. La misma cosa puede que resulte ser mala o buena para diferentes personas.
Cuando la palabra bueno se toma en un sentido absoluto, las afirmaciones dependen del ámbito cultural, de la época, del estrato social y del carácter de las personas que usan esas palabras.
La búsqueda de una vida buena o mala brota de la diversidad de los sistemas morales.
Aceptar que las palabras bueno y malo, bien y mal tienen un significado universalmente válido se debe al conocimiento que todos poseemos. Las diferencias culturales obligan a buscar un criterio o medida para juzgar.
Vivir bien significa establecer una jerarquía en las preferencias. Una ordenación correcta se produce cuando el hombre vive feliz y en paz consigo mismo.
No existen sólo los gustos de una persona sino los de todos. Por eso hacer lo que a cada uno le gusta está lejos de respetar a los demás. La tolerancia no resuelve el conflicto porque existen gustos irreconciliables. Así que muchas veces la ley del más fuerte es la que se impone. De esta manera se demuestra que determinados comportamientos son mejores en absoluto que otros.
Lo que queremos de verdad, y aquello por lo que queremos todo lo demás, es para lograr el placer y evitar el dolor. Es decir, sentirnos agusto. Lo que contribuya al logro de ese objetivo será lo bueno, y lo malo, lo que lo dificulte.
Quien se ha acostumbrado a la satisfacción de múltiples y variadas necesidades, no logra a la larga más placer que quien tiene unas necesidades más modestas.
Aunque el hombre desea el placer, acaba sutituyéndolo por la autoconservación. El mundo no nos sitúa frente al ambiente de una manera determinada por el instinto, sino frente a un reino abierto a múltiples posibilidades de satisfacción y a innumerables amenazas. Tenemos que acomodarnos a la naturaleza aunque haya que renunciar a nuestros deseos, para que se puedan realizar otros.
Juan A Moliner Vicente
Alumno titulado. Lengua Extranjera
Hola!
Voy a hablar sobre los aspectos que más me han llamado la atención del primer capítulo.
En cuanto a la idea de el bien y el mal, se puede hablar y discutir mucho debido a que todo es "relativo" por lo que algo puede ser bueno para una persona y malo para otra. Este aspecto, el relativismo moral, ya lo hemos visto anteriormente en Antropología Educativa I. Lo indudable es que hay que superar el relativismo moral y establecer unos límites básicos para el bien y el mal, como lo vimos anteriormente, estableciendo los derechos humanos como punto de partido en toda actuación humana.
Sin embargo el relativismo moral también influye en la sociedad y cultura a la que pertenezcamos. Siguiendo la misma línea, todas las sociedades y sus valores son respetables. El relativismo moral nos permite vivir a cada persona según nuestras creencias, ideas, moral.. o bien de la sociedad a la que pertenezcamos o siguiendo nuestras propias ideas y caprichos.
Pero ¿cuales son las leyes o medidas para valorar y medir cada sociedad? La respuesta puede ser Los valores universales, entre los que podemos destacar: el respeto, la tolerancia, la igualdad,..
Un saludo!
Gemma Barreda Marina
2ºPrimaria
En el primer capitulo del libro el autor nos introduce en la cuestión de lo “Bueno y lo malo” o “lo que esta bien o mal” y la búsqueda del hombre de un sentido absoluto de estas palabras en el campo de la Ética y como puede variar estos conceptos desde diferentes culturas. Aunque se puede entender como “bueno o “malo” una serie de coincidencias absolutas que todo ser humano entiende de igual manera.
Después el autor nos introduce en el Relativismo moral desmontando las dos tesis fundamentales defendidas por esta corriente “Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive” y “cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana”.
En esta segunda premisa afirma “el hombre no es un ser acuñado de antemano por los instintos, sino alguien que debe buscar primero y encontrar después la norma de su comportamiento” o como decía San Agustín “Ama y haz lo que quieras”.
En conclusión que para que el hombre viva bien o feliz y en paz consigo mismo debe vivir en consecuencia con una escala o jerarquía considerando la dignidad del hombre o del otro
Gemma Barreda Marina
2º Primaria
En el segundo capitulo el autor se plante la pregunta: “¿Qué quiere el hombre?
La respuesta muy extendida y antigua es fundamentalmente lograr el placer y evitar el dolor, introduciéndonos en el Hedonismo y en sus dos corrientes “positiva una y negativa otra. Mientras que una trata sobre todo de de lograr un máximo de placer, la otra se ocupa de evitar el dolor” pero el hombre es mucho mas complejo que estas premisas. Además centrarse en el propio placer estorba la verdadera felicidad.
Para desmontar la idea de la búsqueda solo del placer podemos ver el ejemplo que marca el libro; el ofrecimiento de vivir en un mundo ficticio pero lleno de situaciones placenteras.
El ser humano rechaza esta situación, pues no podemos prescindir de la realidad, en la que dolor y placer aparecen mezclados y creo que uno da sentido y valor al otro, es decir, cuando valoramos realmente la salud es cuando estamos enfermos (somos así de contradictorios). Como en la película Matrix; los hombres están en una burbuja, en una situación placentera, alimentados por las máquinas, pero en cuanto son conscientes de esta situación luchan por cambiarla.
Tampoco el sentido de la vida es la autoconservación, pues, paradójicamente cada momento de nuestra vida tiene valor porque es fugaz.
En el campo de la educación el niño se le va introduciendo en el campo de la realidad sin que esta se pueda modificar, como dice el autor “Pues solamente ante una realidad que nos ofrece resistencia podemos desarrollar nuestras fuerzas. Y las alegrías mas profundas de la vida se relacionan con el desarrollo de nuestras fuerzas y capacidades”
En este campo tenemos los educadores un reto fascinante: saber enfrentar al niño, a todo niño a su realidad y hacerle que crezca y sea feliz en ese marco.
Buenas tardes:
Para empezar me gustaría centrarme en el primer capítulo de este nuevo libro. Me han parecido muy interesantes los temas que plantea y voy a hablar sobre las ideas principales.
Los términos bueno y malo, bien y mal, tienen diferentes sentidos y depende del contexto en el que se utilicen. Como algunos comentáis, realmente no nos paramos a pensar qué significa en concreto el término bueno. Creo que para cada persona una misma cosa puede ser buena o mala, aunque suene contradictorio tiene su sentido y se comprende bien después de leer el primer capítulo.
Como plantea Consuelo creo que ninguna ciencia puede plantear exactamente qué es lo bueno en sentido absoluto, porque depende de varios factores.
Me parece curioso lo que dice sobre esto, por ejemplo cuando esta palabra se toma en sentido absoluto, las afirmaciones se hacen relativas, y depende del ámbito cultural, del estrato social y del carácter de los que usan esas palabras.
Sobre el relativismo moral sabemos que tiene dos variantes que son:
-Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive.
-Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que quiera.
Con la primera variante no estoy de acuerdo y pienso que no existe una moral dominante, ya que acerca de diversos temas comprometidos como la eutanasia o el aborto, cada persona tiene su idea y unos están en contra y otros a favor.
La segunda plantea que las personas deben ser felices de la manera que consideren más adecuada. Cada uno de nosotros actúa como le gusta, pero no siempre se puede hacer lo que te da la gana en cada momento siempre hay un límite.
Otro tema que me parece importante es la tolerancia. Hay que tener claro que la tolerancia se funda en una determinada convicción moral que pretende tener una validez universal. Se diferencia del relativismo en que éste hace la pregunta ¿por qué debo ser yo tolerante?
La tolerancia está relacionada con la dignidad del hombre. Creo que en esta vida hay que ser tolerante, porque si no puedes tener muchos problemas.
Cada persona tiene su punto de vista y su opinión de las cosas y hay que saber aceptar y comprender lo que piensan los demás aunque difiera de lo nuestro, así irá todo mejor.
Un saludo.
Ante la afirmación de que algo es "bueno", hay que añadir para quien es bueno, y cual es el fin que puede estar buscando esa persona. Esto se debe a que lo que es bueno para uno, puede no serlo para otro; al igual que, en función de lo que busca la persona, algo que puede ser aparentemente bueno (la salud) en realidad puede ser malo (por permitirle llevar a cabo un atraco).
Si hablamos de "bueno" en sentido absoluto, las afirmaciones se hacen relativas al ámbito cultural, la época, el estrato social y el carácter del que las hace. La Ética filosófica realiza una "reflexión racional sobre la cuestión de lo bueno con validez general" (Pág. 22). Busca el significado absoluto, no relativo, de la palabra "bueno".
Si se niega la validez universal a cualquier contenido moral, aparecen dos tesis del Relativismo moral:
1- Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive. Esto nos lleva a tres contradicciones:
a. Quien plantea esta norma quiere fijar al menos una norma universal.
Puede darse el caso de que, condenando otras morales, se quiera disuadir a los miembros de otra cultura de que vivan de acuerdo con su moral.
b. No existe esa moral dominante, ya que en una misma cultura puede haber personas que defiendan una cosa y otras que defiendan la contraria.
c. Hay sociedades en las que se toma como modelo un fundador, reformador, profeta… que no se acomoda a la moral de su tiempo, sino que la ha cambiado.
2- Cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana. En el hombre existen distintos impulsos. Al actuar se deja llevar por unos y deshecha otros. Los más interiores y naturales son llamados impulsos morales, considerados como heterodeterminacion. Estos deben ser eliminados abogando por la autodeterminación, que busca lo que es natural al hombre, para que este sea realmente libre. Pero se debe tener en cuenta que el hombre primero busca y luego encuentra la norma de su comportamiento. Hay impulsos contrapuestos y por tanto primero debemos saber que es lo que queremos.
Al encontrarnos frente a los gustos de los demás, podemos hacerles frente de la manera que creamos oportuna, o bien respetar los gustos de los demás, limitando los propios gustos. Para resolver el conflicto entre los deseos propios y los ajenos, debe existir una verdadera medida para juzgar los deseos.
La disputa sobre el bien y el mal demuestra que la Ética es campo de litigios. Esta confrontación demuestra que hay comportamientos mejores que otros, en sentido absoluto. La Ética filosófica trata de aclarar este conocimiento.
Voy a comentar las ideas principales de los dos capítulos.
Sabemos que todos utilizamos los términos “bueno” o “malo” en cualquier contexto. Así como explica el libro, cuando vamos al médico, al psicólogo, etc. Entonces nos preguntamos: ¿qué sentidos tiene este término? Pues la palabra “bueno” significa: “bueno para alguien en un determinado sentido” y puede ocurrir que lo mismo resulte bueno o malo para la misma persona (por ejemplo, es bueno para mí quedar con mis amigos, pero es malo para mis estudios). En algunas ocasiones empleamos este término en sentido absoluto, sin un determinado sentido, entonces surge la siguiente pregunta: ¿qué cosa es realmente y de verdad buena para mí?. Aquí las afirmaciones son relativas y dependientes del ámbito cultural, de la época, del estrato social y del carácter de los que usan esas palabras. Se afirma que la búsqueda de una vida buena o mala brota de la diversidad de los sistemas morales. Entonces, decimos que lo bueno o malo tienen un significado universalmente válido porque se trata de un conocimiento que todos poseemos, son coincidencias morales en las diversas culturas. Pero, nos dice el libro, que en cuanto a las diferencias, el relativismo moral tiene dos vertientes: los que dicen que todo hombre debe seguir la moral dominante en su sociedad y los que afirman que el hombre debe hacer lo que le venga en gana en cualquier momento. En cuanto al primero aparecen varias contradicciones: la norma válida universalmente puede entrar en colisión con las normas morales, no existe una moral dominante y hay revolucionarios que tienen carácter de modelo. La segunda tesis condena cualquier moral vigente como represión y resulta algo trivial ya que los hombres no son como los animales y tenemos que dirigir nuestra vida. Dice el autor que “no sólo existen mis gustos sino que existen los de los demás” por tanto se exige una cierta tolerancia y no sólo hay que hacer lo que a uno le apetezca, sino que se debe tener una idea de la dignidad del hombre. Aún así, la tolerancia no basta para resolver los conflictos entre los deseos propios y los ajenos, su solución tan sólo es posible si existe algo común y en toda disputa teórica subyace una verdad común. Pero estos conflictos no se resuelven de una forma racional, sino que el más fuerte impone su voluntad. En definitiva, estas disputas sobre el mal y el bien nos muestran que no son puramente relativas, el bien puede estar en lo singular y todos sabemos qué comportamientos son mejores en absoluto que otros.
Este segundo capítulo hace algunas reflexiones más sobre lo bueno y lo malo. Afirma que siempre unimos las cuestiones morales con la voluntad, para hacer algo debemos quererlo. La Ética nos mostró que lo que queremos no lo queremos propiamente en sí ni por sí mismo, sino que pretendemos lograr otra cosa distinta. (por ejemplo quien obedece al médico porque quiere curarse). Los griegos llamaron a lo que verdaderamente queremos el “bien supremo”, si supiéramos cuál es, dice el libro que entonces se podrían diferenciar las morales naturales (nos ayudan a alcanzar ese bien) y no naturales (no lo hacen). Pero quien tiene la fuerza nos puede inculcar normales morales que no sirven a nuestros intereses (como veíamos en el primer capítulo). Dice el autor que nuestro deseo fundamental es lograr el placer y evitar el dolor, lo que contribuya a ese deseo se considera “bueno” y lo que lo dificulte “malo”, es lo que se llama “hedonismo”, la primera razón de nuestra actividad. Por tanto, antes de deber hacer algo, debemos desearlo. Sin embargo, no siempre hacemos algo para conseguir una satisfacción, como afirma el hedonismo, nos movemos por multitud de cosas tanto buenas como malas. El autor saca tres reflexiones del hedonismo: una positiva de lograr al máximo el placer, otra negativa de reducir al máximo las posibles frustraciones y la tercera, el grado de sensación de felicidad depende de la esperanza. Quien se ha acostumbrado a la satisfacción no logra a la larga más placer que quien tiene un placer más difícil de conseguir el cual requiere de más tiempo. Pero nos cuenta el autor que en el desarrollo del hombre el placer es sustituido por el apetito de la autoconservación, así Freud describe el desarrollo del niño con estos dos conceptos: principio de placer (impulso hacia el contacto corporal y la unión) y de realidad (experimenta la realidad como algo que no corresponde a voluntad, somos nosotros los que nos acomodamos al a naturaleza, en este principio Freud vio el origen de la razón.). Por tanto, debemos renunciar a una parte de nuestros deseos para que se puedan realizar otros. La realidad es algo de lo que no podemos prescindir, en ella el placer y el dolor aparecen mezclados y debemos saber que el dolor, si no es excesivo, nos enseña los peligros de la vida y está al servicio de la autoconservación. Pero nos cuenta el libro con el ejemplo de la vida eterna, que ni la conservación ni el placer son el verdadero sentido de la vida, por ello, en las cuestiones morales no se encuentra el sentido pleno de la palabra “bueno”.
GLORIA GEMA SÁNCHEZ RODRÍGUEZ
MAGISTERIO LENGUAS EXTRANJERAS TITULADOS
¿SON RELATIVOS EL BIEN Y EL MAL?
Buenas tardes a tod@s! Voy a comentar el siguiente capítulo.
¿Existe lo bueno o lo malo como algo absoluto y general o por el contrario son conceptos relativos que dependen de varios factores como la cultura, la época, el nivel social...? De esta cuestión nos habla Robert Spaemann en este capítulo.
Sabemos que la utilización de la palabra "bueno" o "malo" pueden ser relativas según el el contexto en el que se usen. Pero también sabemos de actuaciones en las que todos consideramos que están bien o que están mal sin ninguna relatividad.
La ética, como ciencia que estudia lo que está bien y lo que está mal y sus relaciones con el comportamiento humano y la moral, es una ciencia viva, que trata de arrojar luz sobre estos dilemas.
Hay dos teorías qaue niegan que cualquier contenido moral tiene validez universal, aunque es sólo en ésto en lo que coinciden:
-Autoritaria: todo hombre debe seguir la moral dominante de la sociedad en la que vive.
-Individualista: cada uno debe seguir sus propios caprichos y hacer lo que él crea que le conviene.
Según estas teorías, lo bueno, como valor universalmente aceptado no existe. Sin embargo, ambas son erróneas, porque en la primera dicen que hay que seguir una moral dominante, pero al mismo tiempo la quiere fijar como universalmente válida, además en una sociedad plural, concurren diversas concepciones morales, por lo tanto no hay ninguna dominante. En cuanto a la segunda, resulta bastante simple creer que lo bueno o lo malo va en relación con nuestros intereses particulares exclusivamente.
El concepto de bueno o malo no es relativo. Hay ejemplos en la historia de la humanidad que demuestran que actuaciones concretas son consideradas buenas o malas de una forma general. En cualquier época y en cualquier situación la generosidad, el altruismo... son considerados buenos; el engaño, el abuso... son considerados malos.
Por lo tanto, lo bueno y lo malo no son relativos y como personas que queremos vivir en armonía con nosotros mismos, deberemos considerar lo que significa el concepto de "bueno" en nuestro comportamiento, establecer una jerarquía en nuestras preferencias y descubrir que lo más correcto será aquello con lo cual el hombre viva más feliz y más en paz consigo mismo.
Sabemos que hay comportamientos mejores que otros, de una forma absoluta, y a esto debemos aspirar las personas sí quremos considerarnos como tales.
UN SALUDO
Buenas noches a todos. Del primer capítulo me gustaría destacar varios puntos: Se dice que cuando la palabra "bueno" se toma en un sentido absoluto entonces por el contrario las afirmaciones se hacen relativas, dependientes del ámbito cultural de la época, del estracto social y del carácter de los que usan esas palabras. La disputa sobre el mal y el bien demuestra que la ética es campo de litigios. Esta disputa demuestra que determinados comportamientos son mejores que otros, mejores en absoluto no mejores para alguien o en relación con determinadas normas culturales. Existe una diferencia entre lo mejor y lo peor, entre lo bueno y lo malo una diferencia que hace relación no sólo a las necesidades de un individuo , de una persona determinada sino que expresa una valoración absoluta, totalmente independiente de la correspondiente referencia. Como ejemplo de lo que para unos está bien para otros está mal menciona en el capítulo el tema del aborto: lo que para mucha gente es algo espantoso, muy muy malo, para otros es la solución a un problema y no lo entiende como algo malo; y realmente para los que entendemos LA VIDA como algo bueno y la defendemos, el aborto no lo es. Es uno de los ejemplos de como no todos vemos de la misma manera lo que es bueno y lo que es malo.
Del capítulo dos, me gustaría destacar cuando dice que "lo que en el fondo queremos es lograr el placer y evitar el dolor". "El grado de la sensación de felicidad que se experimenta depende del horizonte de la esperanza". "El educador tiene ante sí la tarea de introducir al niño en la realidad que está frente a él y es independiente de él". Un saludo
Creo que el tema del bien y el mal tiene mucha enjundia y que se puede hablar mucho pero voy a intentar sacar algunas ideas de texto.
Lo primero el significado de la palabra “bueno” como “bueno para alguien en un determinado momento” que conlleva a que algo puede ser, dependiendo del momento, bueno o malo para la misma persona y también que una misma cosa puede ser buena para uno y mala para otro. Otras veces se usa la palabra “bueno” en sentido absoluto sin añadir un “para” o “en determinado sentido” que también es relativo porque los sistemas normativos dependen del ámbito cultural, de la época, del estrato social… Ante este problema los griegos intentaron encontrar una solución buscando una medida universal y este esfuerzo de dar razón a la norma común, absoluta, de una vida recta está justificada desde la experiencia que poseemos de que existen coincidencias morales entre las culturas y desde el carácter inmediato con que producimos valoraciones absolutas sobre algunos comportamientos.
Por otro lado destacar que el relativismo moral tiene dos variantes:
1ª “Todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad que vive”: esto supondría que deberíamos participar de ese juicio condenatorio de las otras morales. No existe esa moral dominante porque en nuestra sociedad pluralista concurren distintas concepciones morales.
2ª “Cada uno actúe como quiera y sea feliz a su manera”: se encuentra en inmediata oposición a nuestro sentir moral. Además el hombre debe buscar y encontrar la norma de su comportamiento porque como tiene sentimientos contrapuestos no sabe lo que quiere.
Por ultimo habla de la tolerancia y señala que no es una consecuencia evidente del relativismo moral sino que más bien se funda en una determinada convicción moral que pretende tener validez universal.
Buenos días,
creo que lo determinante en el capítulo I, como bien señaláis algunos de vosotros, es la necesidad de investigar lo bueno y lo malo para el hombre no en su sentido relativo -que en algunos puntos es obvio- sino en sentido absoluto: es decir, si la ética tiene sentido.
No quería terminar sin explicitar otra cuestión básica:
Los argumentos que aporta Spaemann ponen de manifiesto que el RELATIVISMO CULTURAL es RACIONALMENTE INSOSTENIBLE. Si alguien es relativista, no puede justificar su postura: ¿qué criterio sigue usted cuando toma decisiones? ¿La moral del contexto o lo que le da la gana? Pues ninguna de las dos opciones es sostenible racionalemente con coherencia.
Porque la cuestión es que DE HECHO todos usamos la palabra BUENO Y MALO con un sentido absoluto... luego parece que conviene justificar ese asunto. No estamos de acuerdo DEL TODO en que´es lo bueno o lo malo -aunque coincidimos en la mayoría de los casos-, pero algún sentido tiene decir bueno o malo -en sentido NO relativo-.
Que un padre mate a su hijo es PÉSIMO; y que un amigo sea leal es BUENO.
Cierto es que hay muchas cosas concretas que convendrá pensar, pero, de entrada, decir que lo bueno y malo depende de la cultura NO ES RACIONALMENTE SOSTENIBLE. Quien lo hace, no es coherente consigo mismo... esa es la fuerza del capítulo.
Quede claro que no se ha dicho que sea fácil dilucidar el asunto.
En el capítulo II lo que se señala es que "lo bueno", lo que "de verdad queremos", no es el placer, sino la realidad. Esto parece más fácil de asumir. Pero, si se ve el capítulo II, en tal caso nos hemos salido del relativismo moral.
Es curioso que, después de leer este capítulo, alguien pueda quedar más convencido aún de que lo bueno y malo es SIEMPRE relativo.... en tal caso no sería necesario seguir pensando...
Un cordial saludo
(Mañana empezamos el tercero)
Buenas tardes, tras leer los capítulos 1 y 2, comentaré ambos, el primero de una forma más breve, centrándome más en el segundo.
En el primer capítulo se puede observar que trata claramente el tema de lo bueno y lo malo, pero hay que preguntarse ¿qué es bueno y qué es malo?
En realidad lo que es bueno para unas personas puede no ser tan bueno para otras y al revés, todos deberíamos saber qué cosas son buenas y cuáles no, sin embargo resulta difícil por lo comentado anteriormente, es muy difícil decir que algo es bueno porque no tiene que serlo de forma general, para todas las personas. Por el contrario pienso que sí deberían existir algunos valores generales para coincidir en cosas buenas y malas.
Respecto al capítulo dos, como dice Spaemann, las exigencias se dirigen a nuestra voluntad , y efectivamente, para hacer algo debemos querer hacerlo, si no, nuestra falta de motivación y de interés hará que no nos podamos plantear ninguna exigencia. A parte de esto, que afirma el autor, personalmente me gusta el dicho de “ querer es poder” porque cuando realmente quieres una cosa, pones en ello toda tu voluntad y esfuerzo y en la mayoría de los casos se puede conseguir.
Estoy también de acuerdo en que las cosas no las queremos muchas veces por ellas mismas, sino que gracias a ello pretendemos una cosa distinta, y lo que al final pretendemos es llegar a un estado de bienestar y búsqueda de placer.
En cuanto al capítulo II, el autor habla de si existe un deseo fundamental del ser humano, que está por encima de todos los deseos cotidianos y guía sus pasos. Nos dice que históricamente se dijo que sí, y que fue la búsqueda del placer, pero que no es suficiente. También está la huída del dolor, el apetito de autoconservación y comportamientos más desarrollados como la amistad o la benevolencia.
Después nos expone frente a la cruda realidad, que comprobamos nada más nacer, y es que no se pueden satisfacer todos nuestros deseos, o que hay que esperar para satisfacer algunos, etc. Esto es obvio y ya hemos hablado antes sobre lo importante de “domar” el temperamento de los niños en ese sentido, cuanto antes mejor. Dice que solo ante una realidad que nos ofrece resistencia podemos desarrollar nuestras fuerzas, y por el contrario, y aquí viene lo difícil, que hay que conseguir esa adecuación del niño a la realidad creando a la vez una primera experiencia amistosa y favorable, una confianza originaria.
Sin embargo, el ejemplo que pone el autor sobre un individuo que estuviera en cama, al que hiciéramos sentir artificialmente placeres, sobre el que argumenta que nadie querría vivir, me parece sesgado, como en el caso anterior de la definición de relativismo. Imaginemos que lo que planteamos es una vida también alejada de la realidad habitual, pero pongamos, una vida de marajá, en un palacio con todos los bienes y placeres que desees a tu alcance, sin más obligación que la de dedicarte a lo que desees. Dejando a un lado la idoneidad o no de ese tipo de vida, ¿Acaso no habría candidatos de sobra para firmarla?
Comenta el autor también que una vida sin fin no tendría sentido y nada sería valioso, pero ¿cómo saberlo? Deja a manos de la imaginación de cada uno ese asunto y de nuevo, no creo que hubiera problemas para encontrar candidatos a esa prueba.
Es por esto que no parece convincente justificar que, ni la autoconservación ni el placer son el verdadero sentido de la vida, basándose en los ejemplos anteriores, aunque no digo que no tenga razón en el fondo. Sin embargo, tampoco ha entrado en explicar cuál es pues el verdadero sentido de la vida, y quedo expectante del siguiente capítulo para ello.
Sergio Francisco Arribas (2º Magisterio L.E. Titulados)
Me han parecido dos capítulos interesantísimos, en tanto te introducen en un campo tan apasionante como lo bueno y lo malo, esencia de la ética, moral y de la vida racional misma. Creo que se podría estar horas reflexionando o discutiendo sobre ello. Intentaré ser breve pero no sé si conseguiré ser tan organizado como para ello:
Estos dos capítulos, creo que aportan tantos puntos de sabiduría como interrogantes dejan abiertos. El autor nos introduce con claridad en el mundo de la ética, critica el relativismo, niega que la moral de una sociedad sea tan válida como la de otra (aunque vivan aisladas en el espacio y el tiempo), nos apunta la existencia de una moral universalmente válida, nos ilustra con ejemplos que lo bueno es bueno según las circunstancias, pero sin embargo, a mi juicio no da un paso más allá y no nos responde a estas preguntas:
- ¿Quién dicta esa moral universal y perenne? ¿Dónde podemos leerla?
- ¿Cómo cuadra esa moral universal con la infinitud de los casos prácticos que han existido, existen y existirán?
- Cuando juzgamos si una conducta es buena o mala en un caso concreto, cuando atendemos a sus detalles, a los condicionantes particulares, ¿Con qué moral estamos juzgando?
- ¿Cómo explicamos los profundos cambios legislativos en una misma cultura a través del tiempo? ¿Por qué vemos errores en nuestro pasado y no pensamos que seamos objeto ahora de esos mismos errores?
En mi opinión, es harto complicado defender la existencia de una norma moral universal, ajena a los condicionantes históricos o personales. De hecho no veo una referencia clara y concreta en el texto a esa norma, al mismo nivel que los ejemplos concretos que expone. Pero, ¿es por esa dificultad, por esa infinitud de casos reales por lo que hay que defender un relativismo extremo? Yo no lo veo así, de hecho me parecería contrario al propio significado del término. Cuando el autor habla del segundo tipo de relativismo, lo expone así: “cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana” Pero también podría exponerlo así: “Cada cual juzga lo bueno y malo examinando cada situación que vive con arreglo al uso de su razón y a los valores morales que le han sido transmitidos por su familia y sociedad”. Pensándolo bien, este segundo enunciado se parece más a lo que yo entiendo por relativismo o a lo que define la RAE (si lo circunscribimos a lo moral): “Doctrina según la cual el conocimiento humano solo tiene por objeto relaciones, sin llegar nunca al de lo absoluto.” Es por ello, que vuelvo a decir, que si se postula la existencia de eso absoluto, y se defiende su validez, precisamente a sabiendas de toda esa relatividad (de relaciones), se debería ir un paso más allá y explicitarlo.
La cita de Aristóteles sobre los que no merecen argumentos sino azotes, me parece divertidísima a la par que seguramente acertada, pero incluso ese ejemplo se vería afectado por los condicionantes del caso particular.
Respecto a la tolerancia, el autor aborda el clásico de haz lo que quieras, sé libre mientras no entres en la libertad de los demás, aunque aquí utiliza más bien el término gusto, lo que te guste. Y da cuentas de que el litigio existe, y que tiene que haber una verdadera medida que juzgue ese litigio y diga quién obró correctamente, independientemente de las normas culturales. En este punto estoy más de acuerdo, ya que una vez tú juzgas lo que es bueno, lo deberías anteponer a las peculiaridades de una cultura. Serviría de ejemplo los casos actuales de niñas que van al colegio con el velo islámico. Es imposible poner de acuerdo simplemente a diez miembros de un AMPA sobre este asunto, pero sí veo lícito que si tú crees que eso es indigno, lo prohíbas aunque en otros países lo haga todo el mundo.(sigo en otro comentario)
Del capítulo dos quiero destacar lo siguiente:
Tenemos la costumbre de unir las cuestiones morales con la palabra deber y con la idea de exigencia y mandato. Las exigencias se dirigen a nuestra voluntad ya que para hacer algo tenemos que quererlo. Si tenemos un deber quiere decir que debemos quererlo. Yo hago lo que quiero, pero ¿por qué yo quiero algo?
Los griegos pensaban que si supiéramos lo que queremos verdaderamente entonces sabríamos lo que tenemos que hacer, y sabríamos en qué consiste la auténtica vida. Ellos denominaban “bien supremo” a lo que verdaderamente y en el fondo queremos, causa de cualquier otro deseo y acción. La pregunta ¿cuál es el bien supremo? Significa ¿Cuál es propiamente el último fin de nuestras tendencias?
El hedonismo dice que lo que nosotros queremos de verdad en el fondo, y aquello por lo que queremos todo lo demás, es lograr el placer y evitar el dolor, es decir, sentirnos a gusto. Por lo tanto lo que contribuya al logro de ese objetivo será bueno, y malo lo que lo dificulte. El descubrimiento de que antes de tener el deber de hacer algo, debemos desearlo, e l hedonismo lo interpreta mal porque del hecho de que todo logro de un objetivo de la voluntad vaya unido a una satisfacción, concluye que el verdadero fin de nuestra actividad es esa satisfacción.
Encontramos dos variantes: una positiva que trata de lograr un máximo de placer y otra negativa que se ocupa de evitar el dolor.
Por último decir del hedonismo que contiene bastantes ideas que pertenecen a la ciencia de la vida; pero las echa a perder porque como se centra en la obtención del propio placer estorba a la verdadera felicidad.
Freud describió el desarrollo inicial del niño con la ayuda del principio del placer y de la realidad. Dice que el niño desde el principio tiene un impulso hacia el placer, pero experimenta la realidad como algo que no corresponde a voluntad a ese impulso. Para acomodarnos a la naturaleza debemos renunciar a una parte de nuestros deseos para que se puedan realizar otros.
La tarea de la educación se une con esto en que debemos introducir al niño en la realidad que está frente a él y es independiente de él.
Sergio Francisco Arribas (2º Magisterio L.E Titulados)
Para terminar, y ya que acabo de leer el último comentario de Consuelo, quería apostillar algo por si se pueden malinterpretar mis comentarios en ese sentido.
Estos no tenían por objeto dudar de la existencia de algo bueno o malo en sí mismo, todo lo contrario, sino de reflexionar sobre lo complejo del asunto aplicado a la realidad y también discutir la argumentaciones, los porqués de las afirmaciones.
Un saludo.
victoria Benayas Rodríguez. Ed. Infantil.Titulada de Madrid.
Hola a tod@s!!!En relación al capítulo primero sobre lo que es "bueno", el autor establece que en un sentido absoluto se porduce un conflicto de intereses o de puntos de vista, con lo cual las afirmaciones que se realizan son relativas, dependiendo del ámbito cultural, de la época, etc.
La Ética filosófica va en busca sobre el significado absoluto, no relativo de la palabra "bueno". Dicha búsqueda borta de la diversidad de los sistemas morales.
Existen dos variantes del relativismo moral. La primera tesis, denominada como autoritaria, en la que todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive y la segunda, establece que cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana.
En cuanto a la primera tesis incurre en tres contradiciones: en primer lugar, se quiere fijar al menos una norma universlamente válida, se trata de una metanorma, que intenta cambiar las normas morales de los demás y disuadir a aquellos hombres que vivan con su moral. En segundo lugar, decir que no existe esa norma moral dominante. Es decir, el principio de atenerse a la moral dominante no nos enseña a favor de que valores dominantes debemos optar.
En tercer y último lugar, hay sociedades en las que el proceder de un hombre, que no se acomoda a la moral de su tiempo, tiene un carácter modelo y tiene para nosotros un valor de modelo que hay que seguir.
La segunda tesis exige que cada uno actué como quiera y sea feliz a su manera. Podríamos definirla como anarquistas o individualista. Y establece que sólo existen mis gustos, pero también es muy importante ver que existen los gustos de los demás , ya que sino nos convertiriamos en personas egoístas que sólo miran por su bien y olvidando a los demás.
Para terminar con una frase del autor "La disputa sobre el mal y el bien demuestra que la Ética es un campo de litigios"
Un saludo, Victoria.
Natalia Naveda Campos, Titulada 2º de Infantil.
!Hola a todos!
Me gustaría hacer un comentario sobre el segundo capítulo Educación o el principio del placer y de la realidad. A la pregunta de que si lo que realmente quiero es el placer el capítulo concluye que en el fondo lo que queremos no es eso sino la realidad en la que en la activa contraposición a ella logramos ser nosotros mismos. Me llama la atención cómo Speaman demuestra que el fin del hombre no es el placer. Me recuerda a la película Matrix. Speaman pone el ejemplo del hombre atado a una mesa y conectado a una máquina. Está continuamente en una situación placentera pero ¿nos cambiaríamos por él? Por supuesto que no, porque ese hombre vive fuera de la realidad. Preferimos una realidad mediocre a vivir conectados a una máquina. En Mátrix toda la población vive conectada a una máquina. Vive en un mundo que no es real. Cuando algunos lo descubren se revelan contra eso. Nadie desea vivir conectado a una máquina que te introduce en un mundo imaginario, por muy feliz que te encuentres. Queremos vivir en la realidad aunque no sea perfecta.
Rocío Royo Medina titulada LE
Son apasionantes los dos primeros capítulos de este nuevo libro. Me han hecho plantearme unas cuestiónes que está hoy en día muy “a la moda”:
1 El relativismo moral (todo vale en cuanto a moral depende de tu capricho; el bien y el mal son relativos, dependen de la situación o de lo que predomine en la sociedad...) Spaeman en este primer capítulo nos hace pensar en las argumentaciones que todos necesitamos para rebatir lo antes expuesto. Las tesis anarquista y autoritaria niegan validez universal a cualquier contenido moral, no hay más norma que la que ellos prediquen o decidan incluyendo las morales. Una nos impone lo que domine en un momento dado en la sociedad; la otra nos deja total (mal llamada) libertad (que yo diría libertinaje) cada uno debe de seguir su apetencia.
En cuanto a la teoría autoritaria ¿qué pasa con las sociedades que tienen “morales distintas”? Por ejemplo comparemos la moral de la sociedad española con la de Irán. Si viene un iraní cuyo código moral se basa en el Corán ¿tiene que integrarse en la moral de los españoles o trasladar la suya a los españoles?¿tiene que cambiar de moral al cambiar la sociedad porque ya no predominan sus criterios morales en el lugar nuevo?. Incluso en España hay personas que tienen opiniones completamente contradictorias en temas morales el aborto, la eutanasia… crímenes que por una parte de la sociedad son considerados derechos y tachados de fascistas intransigentes a aquellos que se oponen, ¿aunque sea un crimen? como lo que predomina en la sociedad es lo contrario ¿debemos considerarlo como bueno?
La anarquista nos lleva a un conflicto de intereses; como cada uno debe de actuar según su capricho en cuanto a cuestiones morales ¿qué pasa cuando los intereses de unos y otros se contradicen? ¿Hasta que punto hay que tener tolerancia con los “disparates”, en cuanto a moral se refiere? La única solución está en la existencia de una verdad natural superior a los caprichos individuales y a las modas sociales de cada momento
En el capítulo dos se centra más que en el deber en el querer “para hacer algo debemos quererlo. Si tenemos un deber, entonces quiere decir que eso debemos quererlo” esto nos lleva a pensar ¿Por qué quiero hacer algo? , “si supiésemos lo que queremos […] sabríamos lo que tendríamos que hacer, y sabríamos en qué consiste la auténtica vida” conecta todo con el hedonismo que permite todo para conseguir el placer y evitar el dolor. Esto nos lleva a mirar al otro lado ante las desgracias ajenas un buen ejemplo está en los problemas de los países pobres y la falta de implicación de los ricos en temas de salud falta de vacunas para los niños… El hombre es mucho más complejo que esto centrarse en el placer nos lleva a la infelicidad. Los maestros tenemos que hacer que los niños se enfrenten a su realidad y que crezcan así siendo felices.
COMENTARIO 1 Y 2
Buenos días a todos.
Antes de empezar a comentar los dos primeros capítulos del libro me gustaría decir que me ha costado bastante su lectura, de hecho ha habido ciertos párrafos que he tenido que leer varias veces para poder entenderlos.
A continuación voy a citar lo que más me ha llamado la atención.
Al principio del libro dice que “una verdad pertenece a las ideas fundamentales de la filosofía de todos los tiempos” y más adelante dice que “cuando la palabra bueno se toma en un sentido absoluto, entonces, las afirmaciones se hacen relativas, dependiendo del ámbito cultural, de l época, del estrato social y del carácter de los que usan esa palabra” y que sentido tiene, ya que (como el autor con ejemplos nos va mostrando) todo va a depender de la persona que lo diga y sus circunstancias (sociales, económicas, culturales, políticas, religiosas…).
Siguiendo con el libro hay otro párrafo que me ha gustado mucho en donde dice “Para quien tiene una idea de lo que es el hombre, las leyes morales generales que pertenecen al hombre serán naturalmente algo trivial; y lo mismo decir que sus consecuencias son útiles para el género humano” y por supuesto que sus consecuencias son útiles o no para cada persona y es más creo que la actuación de cada persona en su vida diaria tiene unas consecuencias. Cada persona tiene la libertad para hacer o no lo que realmente quiera pero hay que decir que luego eso conlleva unas consecuencias. También nos habla de las tesis del Relativismo moral (“todo hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive” y “cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana”) eso incurre en contradicciones. Ya que (en mi opinión) es dependiendo de la educación que cada cuál ha recibido verá de una forma u otra la vida. Por ejemplo yo nunca puedo ver bien lo que el 11M hicieron en los trenes y según otras personas (las que lo hicieron) estaba bien, sino no lo hubieran hecho; ya sea por las culturas, las religiones o simplemente las personas que somos totalmente diferentes.
Antes de pasar al capítulo 2 me gustaría añadir una cosa con la que no estoy de acuerdo con el autor cuando habla del aborto y dice que una parte de la sociedad lo ve como un crimen (por supuesto entre los que me incluyo) y otra dice que lo acepta, e incluso lucha contra el sentimiento de culpa que con él se relaciona. Eso es un asesinato y con premeditación, es decir, muy pensado, por lo que me pregunto yo: estas personas que están a favor del asesinato ¿cree alguien que tienen sentimiento de culpa? ¿de qué? Si lo tuviesen no lo harían. Pero bueno, sigamos con el libro.
En el último capítulo destacaría cuando habla del hedonismo y dice “ que interpreta falsamente el siguiente descubrimiento: del hecho de que todo el logro de un objetivo de la voluntad vaya unido a una satisfacción, concluye que el verdadero fin de nuestra actividad es esa satisfacción. Todo lo demás se quiere solo en razón de ese fin”.
Para acabar señalaría lo que se comenta sobre Freud en donde dice que vio en el principio de realidad el origen de la razón, con lo que como dice el autor, visto así el hombre sería un hedonista frustrado.
Para acabar debería decir que el bien y el mal depende de las personas, de la cultura de muchas cosas, que es “relativo” pero claro, yo soy una persona con mi cultura, mi opinión personal, religiosa, política…
Vanessa yebes González.
Lengua extranjera, titulados.
Robert Spaemann en el segundo capítulo nos habla del deseo como la tendencia fundamental a lograr el placer y evitar el dolor.
Eso es lo que llamamos hedonismo; la consideración del placer como el fin de la vida, por lo que los seres humanos podríamos dedicarnos exclusivamente a su búsqueda a lo largo de nuestra vida.
En Grecia se crearon dos corrientes del hedonismo; una primera que mantenía que los deseos personales se debían satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás y otro grupo que sostenía que el verdadero placer es alcanzable a través de la razón, el dominio de sí mismo y la prudencia.
El concepto del “bien supremo” del que habla en el capítulo, creo que coincidiría con la segunda corriente hedonista aunque puede resultar difícil distinguir entre un bien puro o universal de un bien personal o egoísta.
Con lo que estoy absolutamente de acuerdo es que el grado de satisfacción depende de la esperanza; no es más satisfactorio un placer fácil que un placer fruto de un trabajo largo o de una larga espera y creo que a su vez esto se puede dar tanto en la variante positiva de lograr el máximo placer o en la variante negativa de evitar un sufrimiento.
Buenas tardes,
Queria comentar de este primer capítulo sobre el relativismo del bien y el mal, y el concepto que los filósofos griegos dieron al término “fisis” , que me ha traído rápidamente a la cabeza el libro de moral de D. Ángel Cabrero que estudiamos el curso pasado y los múltiples ejemplos que analizamos y luego fueron objeto de exámen.
También una frase que yo siempre tengo en la cabeza y que más o menos viene desarrollada en le cap. II (y que con cierta frecuencia les recuerdo a mis hijos) : “ser feliz no es hacer lo que quiero sino querer hacer lo que debo” ya que esto es lo que realmente me hace libre y me hace feliz. Recordar la diferencia entre el “placer” (momentáneo, efímero, pasajero) directamente relacionado con el hedonismo, y la “felicidad” (que perdura en el tiempo. La dificultad está en reconocer en cada momento lo que realmente “debo hacer”, es decir lo que es bueno universalmente, no “bueno” sólo para algo en concreto. Ahí está nuestra responsabilidad moral con nuestra dignidad humana y más aún cristiana, nuestro deber de investigar, informarnos, reflexionar sobre lo que verdaderamente queremos (nuestro camino en la vida), etc. para obrar correctamente en cada situación.
Y ya metida en el segundo capítulo y en relación a saber lo que verdaderamente queremos, me viene a la memoria otro magnífico libro que también estudiamos el pasado curso, “El hombre en busca de sentido”. Creo que esa es la clave: encontrar el sentido que realmente queremos dar a nuestra vida.
Por último, y ya en el final del capítulo, destacar en cuanto a la educación de nuestros alumnos/hijos (prole, como decía Sto. Tomás de Aquino) que conviene introducirlos “desde la parcialidad de su subjetivo mundo de sentimientos” en la realidad que “es como es, independientemente de nosotros”, y además ver que esto sucede “felizmente y no por desgracia” ya que “SOLAMENTE ANTE UNA REALIDAD QUE NOS OFRECE RESISTENCIA PODEMOS DESARROLLAR NUESTRAS FUERZAS” (Y CAPACIDADES).
Un saludo a todos.
Paola Recio Zaapata
Hola a todos,
Creía que no iba a encontrar el libro pero al fin lo tengo!
Puesto que ya habéis hablado de casi todo, voy a tratar de reflexionar sobre las dos partes que he considerado más interesante de los dos primeros capítulos.
En primer lugar, reflexionar sobre el relativismo moral del que habla el autor en el primer capítulo.
Dicho relativismo tiene dos variantes:
- El hombre debe seguir la norma moral dominante de la sociedad en la que vive. Claramente, esta afirmación carece por completo de fundamento. Me recuerda de algún modo a ciertas normas que el poder o ciertas instituciones establecen como morales y que sin embargo, son una herramienta más de manipulación. En estos casos, la ignorancia se hace especialmente susceptible de ser manipulada.
-Cada uno debe hacer lo que le venga en gana. Esta es otra afirmación que carece por completo de sentido. Sin embargo, creo que hoy es la que prima. Provocando un profundo individualismo, que se traduce en un cierto rechazo al compromiso.
Por otro lado comentar un concepto que me ha parecido interesante del segundo capítulo, cuyo punto de partida es el hedonismo, corriente que afirma que lo que realmente ansía el hombre es el placer, evitando el dolor.
La razón de que esta afirmación no tenga fundamento es clara, por muy bonita que parezca. Sin malos momentos, el hombre no valoraría los buenos. Sin tristeza alguna, no gozaríamos de alegría. Sin dolor, no podríamos saber lo que es la felicidad.
Al fin y al cabo, lo que hace al hombre ser hombre es vivir la vida de manera realista, adaptándose a ella y no al contrario. la realidad, como dice el autor, es como es, independientemente de nosotros.
Un saludo,
Paola
El segundo capítulo nos empieza hablando de que antes de tener el deber de hacer algo, debemos desearlo. Todo deber tiene que tener un pilar, un “querer”, debemos asumirlo como algo que quiero, así si se lo que quiero sé lo que tengo que hacer. Lo que verdaderamente y en el fondo queremos, causa de cualquier otro deseo y acción es lo que los griegos denominaban “bien supremo”. Otro concepto es el hedonismo, lo que nosotros queremos de verdad, en el fondo, y aquello por lo que queremos todo lo demás, es lograr el placer y evitar el dolor, o dicho de otro modo más simple: sentirnos a gusto. Lo que contribuya al logro de ese objetivo será bueno y lo que lo dificulte será malo.
Según Freud el principio de realidad es origen de la razón. La naturaleza no se acomoda a nosotros sino nosotros a la naturaleza, debemos renunciar a una parte de nuestros deseos para que se puedan realizar otros, incluso para poder mantenernos en la existencia, veía al hombre como un hedonista frustrado.
Me ha resultado muy curioso el ejemplo que se expone del hombre de la camilla en un estado de bienestar y gozo, obviamente creo que nadie se cambiaría por él, yo no lo haría, quiero experimentar mi propia vida, ver crecer a mis hijas, estar aquí cuando me necesiten y poder ayudarlas y apoyarlas, quiero sentir… todo, lo que sea pero sentir, quiero esforzarme para lograr algo y sentirme satisfecha con mi trabajo, y así un largo etcétera de ejemplos, lo que demuestra que el placer no es lo que da sentido a mi vida. Estoy de acuerdo de que lo que deseamos es la realidad, de modo que en la experiencia de esa realidad y en la activa contraposición a ella alcanzamos a ser nosotros mismos, el bien tiene que ver con la experiencia de la realidad.
Creo que la frase con la que yo me quedaría de este capítulo es: “Solamente ante una realidad que nos ofrece resistencia podemos desarrollar nuestras fuerzas. Y las alegrías más profundas de la vida se relacionan con el desarrollo de nuestras fuerzas y capacidades”.
Un saludo a todos.
Dolres Iglesias-Titulada Madrid-Infantil
¡Buenas tardes! Un poco rezagada por motivos técnicos. Os dejo mi resumen de los dos primeros capítulos:
Debemos considerar que cuando “lo bueno” se toma en un sentido absoluto, todo depende del ámbito cultural, de la época, del estrato social y del carácter de los que usan esa palabra. Los filósofos comenzaron a buscar una regla con la que medir los diferentes comportamientos a la que llamaron “fisis”. Para acercarse a una respuesta más definitiva a la cuestión habría que analizar los dos puntos más extremos del relativismo moral: el autoritario y el anárquico. Las dos incurren en contradicciones.
La autoritaria en cuanto que proclama que el hombre debe seguir la moral dominante en la sociedad en que vive lo que lleva a que en muchas circunstancias debemos de disuadir a otras personas de no seguir su propia moral, es decir que las personas que no piensen como otros deben ser disuadidas, nuestra sociedad es pluralista. También en algunas sociedades el proceder de un hombre que no se acomoda a la moral de su tiempo, al que podría llamarse fundador, profeta… tiene carácter de modelo ¿a qué se debería adaptar quien tiene por principio el acomodarse?
La anárquica en cuanto que cada uno debe seguir su propio capricho y hacer lo que le venga en gana, condena cualquier moral vigente como represión, sojuzgamiento, y exige que cada uno actúe como quiera y sea feliz a su manera. Creo que en este caso podríamos aplicar el refrán que dice “mi libertad acaba donde empieza la del vecino”, lo cual nos lleva a una contradicción, si quiero tener la música a un volumen muy alto vulnero la libertad de mi vecino a descansar…. Acabara dominando la situación el más fuerte.
Sigo...
Aunque sé que puede sonar un poco brusco lo que voy a decir, no me queda más remedio que afirmar que el primer capítulo no acaba de convencerme.
Es completamente cierto que todos nos hemos planteado en algún momento que es "bueno" y que es "malo". Al final sucede que las dos variantes del realtivismo moral, la autoritaria y la anáquica, se encargan de invalidar la universalidad de cualquier contenido moral.
Cuando afirmo que no me acaba de convencer el capítulo, es porque echo de menos que el autor hable del respeto. Puesto que "bueno" depende absolutamente de lo que busquemos conseguir, no podemos aventurarnos a juzgar si lo que esta haciendo el vecino es bueno o malo ya que no sabemos "qué" pretende conseguir con dichas acciones. Para poder establecer que esta bien o mal necesitaríamos llegar al fondo de todas y cada una de las acciones que hace cada persona y eso, es imposible.
El tema 2 toca un tema, que a mi como profesora me parece interesantísimo. Resalta qué "todo deber tiene que fundarse en un querer previo." El niño va a la escuela porque "debe", parece que incluso aprende porque debe. Creo que es nuestra obligación como educadores transmitirles a los niños el placer de aprender y que por ello quieran hacerlo.
Una idea que me ha recordado el libro y me parece muy bonita y digna de resaltar es que lo bonito del presente es que no volverá. En general gran parte de la belleza de las cosas radica en su efemeridad.
Hola, todos hemos hablado en algún momento de lo que es bueno o malo, pero creo que no podríamos definir estos términos con claridad. Puesto que lo que es bueno para unos para otros puede resultar malo, depende de la sociedad en la que vivas, pero tampoco se puede llegar a la conclusión de que lo que a ti te han enseñado es lo bueno, eres tu el que posees la verdad, y los demás están equivocados. Como profesores creo que es importante mostrar tolerancia y hacerles ver que no hay verdades absolutas, hay que respetar las ideas de los demás y tener la mente abierta para poder ver que quizás no todo lo que en tu sociedad se considera bueno o malo sea estrictamente así.
Ana Alonso
Hola a todos.
Después de disfrutar con Polo pasamos a Spaemann y seguimos disfrutando.
Después de leer todos los comentarios,coincido en general con todos respecto al sentido de lo bueno. Sí, lo entendemos de manera absoluta y eso lo comprendemos todos.Es bueno amar y es malo matar. Buscamos lo bueno porque nos sienta bien, nos da placer, no causa dolor, estamos a gusto. Necesitamos el bien. Pero en una sociedad llena de conflictos y de intereses lo bueno se distorsiona y se manipula;hay distintas concepciones morales que se enfrentan y cambian con el tiempo.Siempre habrá conflictos y distintas opiniones.Todos buscamos la verdad y creemos estar obrando en consecuencia, pero lo que tengo clarísimo es que és en la educación en donde están las bases para esa verdad.En la educación se cimentan las bases para entender lo bueno de manera más consciente y menos volátil. Educar en valores y trabajarlos a fondo, en casa y en la escuela.
Aprender a ser tolerantes desde el respeto y la empatía, distinguir medios y fines, buscar tiempo para crecer en formación humana. Creo que es clave para nuestro tiempo.
El hedonismo no es correcto, tiene limitaciones. Queremos mantenernos en el ser. El principio de placer encuentra su límite en la realidad pero no somos hedonistas frustrados, queremos la realidad, una felicidad que se apoye en la realidad.
La alegría es lo máximo que se puede sacar de una cosa. Nos alegramos con algo o de algo. La alegría tiene un contenido, un objeto. Existen tantos tipos de alegría como contenidos de esa alegría se den.
Valores son los objetos o contenidos de estos sentimientos: alegría, tristeza, veneración y respeto, amor y odio, temor y esperanza.
Los contenidos valiosos se manifiestan paulatinamente en la medida que uno aprende a objetivar sus intereses.
Formación, proceso de sacar al hombre de su encierro en si mismo.
Objetivación y diferenciación de sus intereses y con ello el aumento de su capacidad de dolor y gozo. Hay que ensenar a los hombres a tener intereses objetivos, conocer los valores de la realidad.
Ser feliz significa armonía y amistad consigo mismo; y esto supone que debo continuamente poder querer. Cuando los intereses subjetivos se establecen de manera egoísta entonces no pueden producir armonía con los demás.
La capacidad de conocer valores crece si uno esta dispuesto a someterse a ellos. Este conocimiento se alcanza por la práctica. Los valores más altos que producen más gozo requieren cierta disciplina, atención (actividad) lo ligado a una actividad causa mayor gozo.
Obstáculos para los valores:
- Apatía: apatía del hambriento Esau, vendió la primogenitura por un plato de lentejas. El apático no capta en su verdad la jerarquía de valores.
- Ceguera de la pasión: el rey David y su pasión por Betsabé, manda al marido de esta a una muerte segura. El amor a Betsabé le ciega.
Una vida desapasionada no es buena. La pasión nos manifiesta un valor o desvalor y a la vez nos desfigura las proporciones en que deben ser contemplados los valores (quien actúa por pasión no actúa por valores sino por egoísmo).
La compasión nos hace ver el sufrimiento pero no nos enseña lo que hay que hacer.
La pasión viene y va pero no las cualidades de los valores. Quien solo actúa por pasión no hará justicia a la realidad.
La capacidad de compasión se atrofia rápidamente. Importa que la conciencia de la necesidad de ayudar a los demás sobreviva el arrebato pasional.
Hola a todos.
Continuando con los comentarios aportados por todos vosotros, voy a analizar lo que considero es el resumen de ambos capítulos.
Comenzando por el primero, hemos de destacar que es "lo bueno" , el autor establece que en un sentido absoluto se porduce un conflicto de intereses,pues no sabemos en terminos absolutos que es lo bueno, todo va a depender del ámbito cultural, de la época, etc.
Así pues,la Ética filosófica va en busca del significado absoluto,y no relativo de la palabra "bueno"; es decir que la diferencia entre lo bueno y lo malo expresa una valoración absoluta, independiente de referencias, a pesar de todas las diferencias históricas y culturales que se dan en un individuo.
Pero el relativismo moral habla de dos tesis: una de que se debe seguir la moral dominante en la sociedad en la que se vive, y otra que dice que cada uno debe seguir su propio interes y hacer lo que quiera y él considere que es bueno. pero y si nos preguntamos: ¿y QUÉ ES REALMENTE LO BUENO Y LO QUE NOSOTROS QUEREMOS?El Hedonismo afirma que lo que en el fondo deseamos es el placer y el bienestar; Pero como bien afirma Freud, esa búsqueda del placer debe amoldarse, lo quiera o no a la realidad, es decir una felicidad que se apoye en la realidad.
Y es el educador y la familia, los que tiene encomendada la tarea de introducir al niño en la realidad que está frente a él y que es independiente de él, e inculcarles una volres morales adecuados.
Un saludo a todos,
Buenas noches, Respecto al primer capitulo, me parece relavente la idea de lo que puede seR considerado como "bueno" independientemente de las culturas.Si lo calificado como "bueno" se repite en muchas culturas, es lo que se puede llegar a considerar como una norma común de algo que esté bien hecho, es decir como que existen unos comportamientos mejores que otros en sí mismos, y no mejores para alguién o en relación con determinadas normas culturales.
Respecto al segundo capítulo, me parece interesante cuando el autor habla sobre el hedonismo, cuando dice que para Epicúreo, las virtudes de benevolencia, liberalidad y amistad pertenecen a la buena vida porque producen alegria a quien las posee pero al mismo tiempo, el hedonismo las echaría a perder porque al centrarse en la obtención del propio placer estorbaría a la verdadera felicidad.
También me parece muy interesante el comentario de que Freud vió en el principio de realidad el origen de la razón, porque en un país que no hubiese que esforzarse para conseguir las cosas y que todo lo que desearas se consiguiera sin más, la razón no sería necesaria.
Buenas noches compañeros:
Gracias por vuestros comentarios, y quisiera matizar algunas ideas que he leído en vuestras intervenciones.
- Es cierto que lo bueno y lo malo, como tales, son irreconciliables, o es bueno o es malo. Pero, a mi me parece que hay acciones humanas que resultan indiferentes frente a los demás, y que, sin embargo, no nos hacen mejorar como personas, bien por desidia, bien por cansancio, conformismo, mediocridad, etc. Nuestra labor de educadores consiste, la mayoría de las veces, de una forma implícita o expresa, en pronunciarnos sobre la bondad o menos bondad de las actuaciones de nuestros alumnos en particular, y del hombre en general. Incluso, diría yo, hasta cuando nos disculpamos por algún error, estamos reconociendo que está bien y que está mal; y esa es la mejor base para empezar a trabajar en un cambio positivo. Entonces, la humildad es la llave que abre la puerta de la perfección, y que tanto orienta a un niño que aún no tiene la capacidad para emitir juicios de valor, porque está mediatizado por sus apetencias, y por sus caprichos. Hemos de ayudarle a sentir deseos de conocer la verdad y que nos crea, que confíe en nosotros, y se convenza de que pensar en los demás, nos hace más felices que pensar en nosotros mismos.
- Aunque verdaderamente, en una sociedad pluralista no debe haber una moral dominante, ni por el autoritarismo, ni por el anarquismo, (o ausencia de normas), lo cierto es que nuestra cultura respira unas determinadas corrientes relativistas, que, en mi opinión, están socavando profundamente las raíces sustentantes de la persona (la familia, el amor, el matrimonio, el derecho a la vida, la fe, etc.), en definitiva, todo aquello que le ayuda a elegir, conforme a unos patrones comunes, grabados en la esencia humana. Los medios de comunicación de masas, nos presentan la realidad, a su antojo, recortada, sectaria, parcial, y nos convierten en unos ignorantes selectivos de todo lo que realmente existe detrás de cada presentación. Desde las instancias políticas y legislativas, se nos trata de convencer de que lo que no está penado, no es malo, y todo lo que está castigado es justo, aunque sabemos que esto no siempre es así.
- La máxima latina de dar a cada cual lo suyo como principio de justicia proporcional nos sugiere, que la máxima igualdad puede conducir a la máxima injusticia. En esto consiste la equidad, entendida no como identidad, sino como equivalencia. Ninguna vida humana vale más ni menos que otra, y todas son merecedoras de protección según sus necesidades y posibilidades.
Un saludo y hasta pronto
Según Robert Spaemann , las acciones “buenas” y “malas” dependen únicamente de el individuo al que se le apliquen esta acciones, es decir, mientras para un individuo una acción es buena, para otro, por sus circunstancias, esa misma “buena acción “ se podría convertir en mala. Por lo tanto, el bien y el mal, no se podrían definir con una serie de “reglas” para reconocerlos, sino que se trata de una opción ética; el hecho de decidir si algo es bueno o malo, dependiendo de a quien vaya dirigido.
Con el fin de reconocer el bien y el mal, encontramos, además, otras cuestiones complicadas: en caso de conflicto, ¿qué bien o qué interés debe prevalecer? Una verdad pertenece a las ideas fundamentales de la filosofía de todos los tiempos, aunque , a la hora de su solución ambas cuestiones no son independientes. En este caso, será nuevamente la ética, la que nos haga diferenciar estos términos.
Por lo tanto, podemos decir que independientemente de las diferencias históricas y culturales que se dan en un individuo, que existe una diferencia entre lo mejor y lo peor, entre lo bueno y lo malo; una diferencia que hace relación no sólo a las necesidades de un individuo, de una persona determinada, sino que expresa una valoración absoluta, totalmente independiente de la correspondiente referencia. Esta diferencia tiene un valor general en todas las culturas.
Creo que lo primero a tener en cuenta es que vivimos en sociedad y que esta sociedad disfruta de unos derechos y deberes encaminados al bien comñun, sin embargo se debe tener muy en cuenta que existen verdades universales que toda sociedad debe defender y protejer. POr qué en algunas culturas la mujer tiene que seguir sometiendose al marido? Que pasa con el derecho a la libertad religiosa o de expresión?Está claro que esto no es una cuestión de relatividad y el punto clave a mi modo de ver es que se trata de personas, que como ya hemos discutido muchas veces tienen una dignidad. Hay verdades que deben ser admitidas y protegidas, sino caeriamos en el "todo vale" en función de como se mire, frase muy escuchada hoy en día. Hay cosas buenas o males en sí mismas que libremete puedes o no hacer, teniendo siempre en cuenta que como decía anteriormente vivimos en sociedad y mcuhos de nuestros actos pueden tener consecuencias muy positivas o al contrario negativas.
Vanessa Lucas Barrado
Lengua extranjera,
alumnos titulados Madrid
Buenas tardes a todos, yo voy con un poco de retraso, me gustaría comentar los dos temas.
El tema 1 me ha parecido muy interesante ya que los términos "bueno" y "malo" los solemos utilizar de forma absoluta, sobretodo en las aulas decimos "esto o aquello es bueno o malo" sin más.
La relatividad moral, creo, que no es válida en algunos casos y que hablar de estos conceptos (bueno y malo) en un sentido absoluto en dichos casos sería lo correcto, sino se podría decir que todo vale y eso no es así. Incluso las dos tesis que se proponen no tuienen mucho sentido ya que como bien dice Spaeman "la primera la podemos definir como como autoritaria y la segunda como anarquista".
El segundo tema se centra en la segunda teoría que propone hacer lo que cada uno quiere pero para ello hay que saber qué se quiere. La concepción hedonista propone que lo que el ser humano quiere es el placer y evitar el dolor pero no se puede decir que estos pensamiento sean ciertos. Freud por otra parte nos dice que a parte del placer está la realidad a la que el hombre se adapta. Esta realidad nos muestra los peligros y nosotros debemos aprender y tener fuerza para enfrentarnos a ella, de esta forma se podría vivir una vida genuina.
Miriam Puertas (Ed. Infantil titulados)
Buenas noches,
EL autor nos plantea que los términos bueno y malo (bien y mal) pueden ser relativos, dependiendo de las circunstancias de la afirmación o situación que analizamos, o del destinatario de la misma, es decir, algo puede ser bueno o malo para alguien en un determinado momento, pero no en otro, así como, puede ser bueno para él pero malo para otra persona en esa misma situación. A su vez, Spaemann afirma que existe un bien o un mal absoluto, refiriéndose a que hay "cosas" que son buenas o malas por sí mismas, independientemente de los condicionantes que las rodeen.
En el II capítulo, el autor habla del bien supremo como aquello que deseamos profundamente, lo cuál nos hace adoptar deberes que nos van a propiciar el tan anhelado deseo; no es que llevemos a cabo esos deberes porque los acatamos sin más, sino, que los usamos como “vehículo” para nuestro fin.
Spaemann destaca un deseo fundamental del ser humano, en el que se “apoyan” todos los demás, el que realmente buscamos, que es el logro del placer y la ausencia del dolor, denominado por los griegos “hedonismo”.
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